La sal, responsable de 3 millones de muertes. Cómo sustituirla

Su exceso puede resultar muy peligroso
sal

Su exceso es responsable de 3,1 millones de muertes cada año.

Lo primero: ¿qué efectos tiene la sal en nuestro organismo? Su componente más importante es el sodio Nuestro cuerpo utiliza estos iones para enviar señales nerviosas, llevar a cabo el metabolismo celular, mantener el volumen y la osmolaridad (la igualdad en la concentración de las sales dentro y fuera de las células), llevar a cabo las contracciones musculares, producir elementos ácidos o alcalinos y permitir que las diferentes membranas de nuestro cuerpo sean capaces de absorber los nutrientesque entran en contacto con ellas.

Existen dos datos que, según la comunidad científica internacional, determinan las cantidades recomendadas de este mineral, tanto en la alimentación como en nuestra propia sangre. Si tenemos a mano algún análisis de sangre, podremos ver que el rango de sodio considerado normal oscila entre los 134 mmol/L y los 146 mmol/L. Los valores inferiores se denominan hiponatremia, una afección que se caracteriza por provocar debilidad, náuseas, caídas y vómitos (relacionadas con la deficiencia de las transmisiones del sistema nervioso). Por el contrario, si los niveles de sodio en sangre superan el máximo de 126 mmol/L, se considerará que el paciente sufre hipernatremia, que provoca irritabilidad, edema, convulsiones, y en casos extremos, coma.

Con respecto a la cantidad de cloruro sódico considerada 'sana' en la ingesta de alimentos, la organización mundial de la salud (OMS) recomienda reducir el consumo diario de sal "de los 5g/día a los 2g/día". Esta recomendación la basan en que en 2016, "murieron 17,6 millones de personas afectadas por enfermedades cardiovasculares, el 32% de todas las muertes en el mundo".

Conseguir sustituirla
La mejor forma de afrontar este problema es sustituir la función de la sal con otro condimento. La parte mala es que no hay muchas especias con un sabor tan singular e intenso que puedan llevar a cabo esta función. Aunque hay más, estas son solo algunos de los condimentos clave a los que podremos recurrir para lograr nuestros objetivos.

El picante. No es para todos los públicos, pero si somos tolerantes a esta sensación, podrá hacernos olvidar la ausencia del cloruro sódico.
Cebolla y ajo. Aunque se podrían clasificar en la categoría anterior, no son exactamente lo mismo. Si los dejamos algo más crudos de lo habitual podremos aprovechar su 'frescor'. Eso sí, ojo con el aliento después.
Lima. En realidad cualquier alimento muy ácido. Nunca nadie se ha parado a criticar un ceviche por estar soso, así que vivan los cítricos.
Ahumados. Aunque difíciles de realizar en nuestra casa, son una preparación llena de sabor. Si no os termina de convencer, probad a cortar en trozos pequeños un salmón ahumado y añadírselo a una ensalada con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. No echaréis de menos la sal.

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