Las siete trampas de la comida que debes evitar en 2019 para lograr un real cambio de hábito en tu alimentación

Una buena planificación y la comida “consciente” son los ejes de una plan de nutrición.
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Cuando la llegada del nuevo año solemos pensar en todas las cosas que queremos lograr en estos doce meses. Comer menos grasa, menos azúcares, menos alimentos ultraprocesados... siempre creemos que en enero podemos comenzar una nueva etapa. ¿Por qué después nos termina costando tanto?

"Existen múltiples razones", comenta Thomas Ellrott, director de un instituto alemán de Psicología de la Alimentación. "El problema cental es que para poder generar un cambio en los hábitos de alimentación debemos cambiar nuestro comportamiento", explica. Por lo general, ese esfuerzo diario que hacemos para lograr cosas está puesto en el trabajo, en los planes que intentamos organizar para el tiempo libre y en la familia. Pero lo cierto es que, si queremos lograr nuestras metas, necesitaremos darles cierto espacio y tiempo.

Los expertos brindaron los siguientes consejos
FORMULAR CONCRETAMENTE LOS PLANTES DE DIETA: Comer un poco más sano es algo que se proponen muchos. Pero es un objetivo muy general y difuso, y como tal es muy difícil de llevar a la práctica. Si uno quiere tener éxito, más vale que se ponga objetivos pequeños, escalonados y concretos.

LA PLANIFICACIÓN ES TODO: Hay momentos en los que uno tiende a llevarse cualquier cosa a la boca con tal de comer algo. Hay personas que no logran desayunar bien antes de salir y se compran facturas camino al trabajo, o que en el descanso comen una barra de chocolate, o que llegan por la noche a casa agotados y meten alguna porción de pizza al microondas. La única forma de evitarlo es planificando qué vamos a comer. Sobre todo hay que observarse y reconocer qué circunstancias nos llevan a comer mal durante el día. Una vez detectadas, hay que saber qué comprar, qué tener en casa, para que cuando nos venga ese "hambre del momento" la podamos saciar con algo sano

REEMPLAZAR EN LUGAR DE RENUNCIAR: Se suele pensar: “No voy a comer más golosinas ni comidas hechas". Renunciar del todo a ciertas cosas nos pone de mal humor y genera recaídas. Es mejor encontrar otros caminos, como por ejemplo compartir lo que uno va a comer. O comerse una porción de pizza acompañada de una buena ensalada. También podemos comer una manzana en la pausa, y resultará mil veces más fácil si no hay chocolate en ningún lado de la oficina.

COMIDA CONSCIENTE: Al comer y beber deberíamos ser conscientes de que es un “momento hermoso”. Aunque estemos estresados, es bueno tomarse ese rato para comer con cierta tranquilidad, percibiendo ese acto como un momento de nutrir a nuestro cuerpo. Además, es fundamental tener comidas ordenadas durante el día.

NO REPETIR: Si queremos alimentarnos sanamente, es importante aprender a decir "no" y a detenernos y no seguir comiendo cuando estamos satisfechos. Y si comemos en un tenedor libre, no carguemos el plato desde hasta el tope.

BUSCAR COMPAÑEROS: Si uno asume el compromiso de cambiar sus hábitos alimenticios con otros, suele tener mejores chances de lograrlo. ¿Por qué no sumar a la familia, a un buen amigo o a los compañeros del trabajo?

HERRAMIENTAS DE AUTOCONTROL: Pesarse regularmente o llevar un registro de lo que comemos "son modos buenísimos para mantenerse al día", dice Ellrott. La auto-observación y el autocontrol puede manejarse mejor con la ayuda de una app.

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