3 causas de la ansiedad por la comida que debes saber

Para gozar de buena salud es importante que sepas identificar si tus deseos de comer responden al hambre o la ansiedad. También es posible que en lugar de hambre sea sed.
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1. Consumir carbohidratos malos
¿Cuáles son los buenos y cuáles los malos? Debes consumir carbohidratos buenos y tener cuidado con la cantidad que consumes, pero ¿esto qué significa? Muchos de los alimentos que consumimos son procesados.

Esto quiere decir que la mayoría de sus nutrientes (minerales, vitaminas y enzimas) son eliminados al momento de su procesamiento. Esto puede llegar a generar que nuestro organismo sufra un déficit de nutrientes y por ende, demande más comida.

Los cereales refinados como el arroz y el trigo con los que se hace el pan, postres y pastas son un ejemplo de lo que debemos evitar en nuestra dieta diaria.

Cuando comes harinas refinadas y azúcar tu cuerpo va a pedir más. Esto se debe a que este tipo de alimentos se procesa de forma más rápida y el cuerpo segrega mayor cantidad de insulina.

Por eso cuando escogemos los carbohidratos, debemos optar por los más naturales y altos en fibra. Por ejemplo: avena, alimentos integrales, frutas, verduras, legumbres. Estos son los que el cuerpo necesita.

No se deben eliminar los carbohidratos, porque son los mayores proveedores de energía en términos de actividad física y mental. Hay que comer los adecuados y en las cantidades necesarias.

2. Pasar muchas horas sin comer
La comida es el combustible del cuerpo. Comer hace que las personas se sientan más activas y más sanas.

Pasar más de cuatro horas sin comer hace que se eleve la hormona que se encarga de estimular el apetito y produce que comas en exceso.

Trata de dividir las comidas en cinco diarias y come cada tres o cuatro horas. Esto mantiene estables los niveles de glucosa en la sangre y, por lo tanto, te ayuda a controlar las ansias por comer.

Hay que saber comer y hacerlo de manera balanceada. Es clave aprender a combinar los alimentos entre proteínas, carbohidratos y vegetales. Esta mezcla aportará todo lo que necesita el cuerpo: nutrientes, energía y minerales.

3. Estrés

Las emociones tienen un papel fundamental en la forma de alimentarnos. Muchas personas comen sin tener hambre. Lo hacen para llenar vacíos emocionales, porque se sienten solas, están aburridas o sufren de estrés.

Otras veces el estrés es producido por las cargas laborales. Las personas necesitan premiarse después de una intensa jornada de trabajo. En estos casos el mejor trofeo es un dulce de chocolate, relleno de crema pastelera y cubierto con merengue suizo, o cualquier otro dulce.

Tienes que saber que las carencias, insatisfacciones o problemas personales no se resuelven a través de la comida.

Ningún dulce puede calmar el hambre emocional. Cultivar la mente, prepararte en el ámbito profesional, nutrir tu espiritualidad y ejercitar tu cuerpo constituyen una forma de nutrición.

El secreto para controlar la ansiedad es mejorar la calidad de tu alimentación. Tu dieta diaria debe incluir comida con un alto valor nutricional, porque aporta mayor cantidad de nutrientes y menos calorías.

Es importante que aumentes el consumo de fibra y tomes mucha agua.A veces suele confundirse la sed con ganas de comer. Cuando tengas ansiedad, bebe agua y espera a que la sensación desaparezca.

Puedes controlar la ansiedad por la comida de forma natural con infusiones que ayudan a controlar el apetito como el té verde o la hierba mate.

También puedes practicar otras actividades que no estén relacionadas con la comida y te ayuden a evitar los atracones. Meditar, caminar, hacer yoga o escuchar música son perfectos para este fin.

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