7 alimentos que debes incluir en tu dieta para mejorar la rosácea

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por
Para mejorar la rosácea, además de incluir ingredientes que favorezcan el cuidado de la condición, es fundamental conocer qué alimentos funcionan como desencadenantes en nuestro caso particular y eliminarlos de nuestra dieta.
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  • Hortalizas: como en toda dieta, nunca nos deben hacer falta las hortalizas que aportan múltiples vitaminas y nutrientes a nuestro organismo. Eso sí, evita las espinacas, los tomates y los aguacates.
  • Fibra: permite desechar una mayor cantidad de toxinas del cuerpo, algo que beneficiará a la piel, por lo que puede mejorar la rosácea. La encontramos en la pasta o arroz integral, la quinoa y los granos enteros.
  • Carnes magras: el pollo y el pescado son muy buenos para la rosácea, pues son más saludables y cuentan una menor cantidad de grasa, motivo por el cual ayudan conservar un bajo nivel de calor corporal. El calor es uno de los agentes desencadenantes de los brotes de esta enfermedad crónica.
  • Omega 3: los alimentos ricos en omega 3, tales como los pescados, ejercen una función antiinflamatoria que favorece la disminución de la hinchazón. Puedes consumir nueces, salmón, caballa y germen de trigo.
  • Bayas: los arándanos, cerezas y moras ejercen en el cuerpo una acción vasoconstrictora. Esta es beneficiosa en el momento de disminuir la inflamación de los vasos sanguíneos que se encuentran debajo de la piel. A su vez, reducen el enrojecimiento.
  • Cebolla y ajo: aderezar o acompañar tus comidas con cebolla y ajote permitirá conservar tus intestinos y tu torrente sanguíneo libres de toxinas.
  • Productos ricos en vitamina A: esta vitamina es esencial para el bienestar de nuestra piel. El pimiento rojo, la zanahoria, la papaya, la zanahoria y el melón son ricos en este elemento

Alimentos no aptos para la rosácea
Ahora que ya sabes los alimentos beneficiosos para la rosácea, también debes saber evitar aquellos que pueden empeorarla:

Carnes de res y todas aquellas que contengan grasas trans.
Alimentos a base de glucosa, tales como bizcochos, pasteles, bollería, dulces y patatas fritas.
Zumos de tomate y naranjas.
Alimentos condimentados o muy picantes como pimienta, chile, adobo, jengibre, soja, mostaza, así como otras especias o salsas.
Alcohol.
Chocolate o café.

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