3 soluciones con menta para los problemas digestivos

Gracias a sus propiedades, la menta es uno de los mejores remedios naturales para los problemas digestivos. Además de su infusión, podemos aprovecharla de múltiples formas.
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1. Infusión con menta
El primer remedio con menta para los problemas digestivos es también el más conocido. La infusión de menta es muy sencilla de realizar y, realmente, tiene efectos muy potentes.

Si padeces de distensión abdominal o de digestiones pesadas, tomar esta infusión con menta te ayudará a evitar los gases y a sentirte más liviano después de las comidas.

Es posible preparar esta infusión con menta para tomar antes o después de las comidas. Desde aquí, te aconsejamos que lo hagas después, ya que será ahí cuando se manifiesten la mayoría de los problemas digestivos. Para elaborarla, tan solo debes hacerte con los ingredientes y seguir los pasos que exponemos a continuación.

Ingredientes
2 ramas de menta fresca
2 tazas de agua (500 ml)
Miel (opcional)

Preparación
Poner un cazo en el fuego con agua y las dos ramas de menta fresca y llevar a ebullición.
Cuando hierva, apagar el fuego y dejar que repose unos 5 minutos.
Colar la mezcla y añadir miel si así lo deseamos.
Lo habitual es que, a menos que otras personas beban la infusión, termine sobrando. Para guardarla, se la debe colocar en un envase hermético.

2. Masticar menta
Sufrir acidez es algo bastante molesto. Esa sensación de ardor en el estómago nos hace sentir nada bien. Por ello, si te encuentras fuera de casa, masticar hojas de menta puede ser una opción para paliar las molestias.

Aunque esto suele recomendarse para el mal aliento, lo cierto es que aportará una gran sensación de alivio. Se trata de una alternativa mejor que los fármacos o pastillas a la que podamos recurrir para la acidez.

Otro de los beneficios de masticar hojas de menta es que reduce los mareos y las náuseas. Estos síntomas pueden presentarse cuando se sufre de acidez o se ha comido demasiado.

3. Aceite de menta
Otra de las soluciones con menta para los problemas digestivos es su formato en aceite. Se puede encontrar en cualquier tienda natural, aunque también es posible elaborarlo de manera casera.

Ingredientes
Hojas de menta
1 frasco de vidrio
Aceite de base (oliva, almendras, etc)

Preparación
Cortar y lavar bien las hojas de menta.
Colocarlas en el frasco y machacar.
Añadir el aceite de base en el frasco con las hojas de menta, hasta que las cubra.
Cerrar el frasco y dejarlo reposar durante 24 horas.
Al día siguiente, colar el aceite y volver a añadir más hojas.
Repetir este proceso durante una semana.
Cuando el aceite esté listo, almacenar en un lugar fresco y oscuro.

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