Qué debemos hacer para cuidar nuestra microbiota

El intestino es un órgano al que no se le presta la atención suficiente.
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El intestino es un órgano fantástico que tiene una gran interacción con el organismo en su totalidad. Desgraciadamente, hace años que lo agredimos con alimentos refinados, envasados, colorantes, fertilizantes, antibióticos o fármacos usados de manera no indicados, tóxicos químicos, cigarrillo y cientos de conservantes de la industria alimenticia o no. Entre todos, nos producen lesiones y desbalances intestinales.

A estos desbalances en medicina se los denomina disbiosis intestinal. Esta es un desequilibrio en la calidad de los microorganismos de la microbiota intestinal y en su cantidad.

¿Qué podemos hacer para cuidarla? El primer paso es consultar a un médico para que realice un buen diagnóstico de disbiosis o no.

El tema es tan relevante que la World Gastroenterology Organisation (WGO) ha divulgado una guía con recomendaciones prácticas de alimentación e intestino. Se trata de una vista global que no se circunscribe a una zona, sino a culturas y sistemas sanitarios según países.

Se le da fundamental importancia a la ingesta de fibra, el consumo de vegetales, frutas, cereales integrales y las legumbres.

De forma general, debemos recomendar la ingesta equilibrada en vitaminas varias provenientes de alimentos naturales por ejemplo la C, los betacarotenos, los antioxidantes en general (frutas y otros vegetales), los omega 3 de pescado, ácidos grasos omega 6 de frutos secos y semillas son nutrientes recomendados por su acción antiinflamatoria

Las dietas altas en proteína animal favorecen la alteración de la microbiota intestinal, por lo que la recomendación deno más 100 gramos días de proteína animal es tendiente a un balance.

Para la alimentación, también son de gran utilidad los prebióticos y probióticos. Los prebióticos son alimentos eficaces no digeribles que favorecen al organismo próvida para el crecimiento de microbiota. Por ejemplo, frutas en general (manzanas, bananas, ciruelas, duraznos, etc.), vegetales de hoja, legumbres, cereales integrales, que aportan fibra alimentaria.

Los probióticos son microorganismos vivos que deben administrarse en proporciones adecuadas para corregir alteraciones de la microbiota. Aquí debemos saber que coexisten productos de la industria farmacéutica que contienen variedades importantes de familias de bacterias benéficas en la regulación intestinal y productos ancestrales que son cultivados de en agua o leche como el kéfir u otros como la fermentación de té de Kombucha (medicina tradicional china té verde endulzado y fermentado).

Debemos fomentar el crecimiento de bacterias benéficas del intestino para que puedan prosperar y, de ese modo, no alterar la composición natural del tubo que forma el intestino.

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