Comer sano, sin gastar de más: 10 estrategias posibles de implementar

A la hora de buscar una alimentación más sana y nutritiva, automáticamente pensamos que el presupuesto familiar se irá a las nubes o que no es una idea compatible con estos tiempos de recortes e inflación.
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Las asesoras en nutrición y cocina saludable de Entremujeres desmienten estos conceptos y brindan tips fáciles de implementar para adoptar hábitos más saludables y no descuidar el bolsillo.

1. Planificar la semana
“Es algo que todos decimos, pero muy pocos hacemos. Lo ideal realizar un menú semanal que nos lleve a comprar lo justo y necesario. Es importante que dediquemos tiempo de nuestras vidas para las cosas que realmente importan. La alimentación es una de ellas y no podemos subestimarla ni dejarla de lado”, sugieren las nutricionistas Florencia Brunello y María José Villanueva, creadoras de la cuenta de Instagram Real Nutrición. Además, esto nos permitirá enfocarnos cada vez más en un plan variado y con los aportes nutricionales indicados.

2. Adaptar la compra a nuestros gustos
El impulso nunca es buen camino. Por ejemplo, “en esta época del año, muchas personas se entusiasman con una alimentación saludable y para bajar de peso. Entonces, llenan el carrito de compra con frutas y verduras que ni siquiera probaron, que no saben cómo cocinar y que terminarán echándose a perder”, puntualizan Brunello y Villanueva. La recomendación: ir incorporando de a poco nuevos productos y sabores.

3. Privilegiar los vegetales
“La carne -con cortes magros y  en las porciones adecuadas- aporta muchos beneficios. Pero estos mismos beneficios pueden conseguirse con ingredientes de origen vegetal, como las legumbres y los cereales integrales. La ventaja es que estos resultan más económicos, permiten una gran variedad de preparaciones y, además, no tienen algunas de las desventajas de los productos de origen animal (en especial, que en exceso pueden provocar el aumento del colesterol y del ácido úrico)”, agregan Brunello y Villanueva.

4. Comprar productos de estación
“Los vegetales de estación siempre son más económicos, porque ¡abundan! y suelen ser locales (el costo de traslado de un producto, obviamente impactará en nuestro bolsillo)”, explica la cocinera saludable Ceci Duca, creadora de la cuenta de Instagram de cocina inspirada en niños Como come León.

5. Hacernos amigos de la dietética del barrio
 “Estos comercios venden cereales, legumbres, especias y frutos secos sueltos y, por lo tanto, a mejor precio. Otro beneficio es que generalmente son atendidas por sus dueños, quienes pueden brindar información adicional sobre lo que necesitemos”, recomienda Duca.

6. Comprar y luego,buscar la receta
“Estamos acostumbradas a mirar una receta y luego, ir en busca de los ingredientes. Lo que puede suceder es que encontremos que algunos de ellos estarán fuera de temporada y, por consiguiente, a precios altísimos. Para que no ocurra, el mejor camino es hacer una compra semanal y después, sentarse diez minutos con lápiz y papel en mano y anotar todas las preparaciones que podríamos hacer con lo adquirido. La web puede ser una gran usina de inspiración”, sugiere Duca.

7. Freezar las sobras
“Lo mejor es fraccionar en porciones lo que no se comió, etiquetarlas y colocarlas en el freezer. Hay que tener en cuenta que al guardarlas sin separar, una vez descongeladas, ya no podrán volver a freezarse”, competa Duca.

8. Incorporar el tupper para el trabajo o para el almuerzo de los chicos
“Llevar comida casera es fundamentar para bajar los costos y mejorar la alimentación. Además del almuerzo, conviene incorporar una opción de merienda o colación en el bolso (puede ser una porción de budín integral, granola, cookies caseras o una fruta). Esto evitará la tentación  del kiosco”, dice la licenciada Rocío Runca, nutricionista y a cargo del Instagram Nutrición Sensitiva.

9. Reemplazar las gaseosas por aguas saborizadas caseras
“Este es un gran cambio en calidad y costos. Una receta súper fácil y rica: colocar en una jarra de agua rodajas de limón y frutas, jengibre rallado y algún endulzante natural (como stevia, azúcar mascabo o miel). También, llevar tu botellita de agua”, propone Runca.

10. Reducir al máximo el consumo alimentos ultraprocesados
“Las galletitas, formitas, enlatados, salsas y demás son altos en grasas, azúcar, conservantes y aditivos y  tienen un precio mucho más alto que las opciones saludables. Además, están diseñados -desde su envase hasta los colores y texturas- para consumir más y más y nunca estar satisfecho”, explica Runca.

Fuente: entremujeres

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