Cómo preparar en casa tu propio aceite de coco

Aunque podemos conseguir aceite de coco ya elaborado, lo cierto es que siempre será mucho más saludable si lo preparamos nosotros, ya que no tendrá conservantes ni químicos perjudiciales.
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El aceite de coco es beneficioso para la salud y la belleza. De hecho, cuenta con propiedades antioxidantes, antibacterianas, antiinflamatorias y antifúngicas. Si deseas utilizarlo, en el siguiente artículo te contamos cómo preparar en casa tu propio aceite de coco.

Beneficioso para el cuerpo por muchas razones, el aceite de coco es un ingrediente que puede reemplazar en la cocina a otros aceites vegetales en virtud de sus cualidades nutricionales. Además, es inestimable para la belleza de la piel, el cabello y los dientes. Con respeto a sus usos, puede convertirse en un aliado indispensable. ¡Toma nota, te contamos más a continuación!

¿Qué necesitas para hacer el aceite de coco en casa?
Para preparar un excelente aceite de coco en casa, necesitas lo siguiente:

Una licuadora para mezclar los cocos.
Una tajadera para cortar el coco.
Un objeto contundente para romper el coco.
Una olla de acero inoxidable para cocinar el coco hasta que el aceite se filtra.
Tamices.
Agua caliente.

Para hacer aceite de coco, lo primero que debes tener en cuenta es que de 9 a 10 cocos te darán 3 litros de leche, de la cual puedes extraer aproximadamente 150 gramos de aceite de coco. Así, de 3 a 4 cocos te dan 1 litro de leche de coco, de la cual se pueden extraer 50 gramos de aceite. Esta cantidad es más adecuada para hacer aceite de coco virgen en casa, ya que se requieren menos cocos.

Estos son los pasos que debes seguir para elaborar un aceite de coco en casa:

Lo primero que tienes que hacer es escoger los cocos. Para empezar, te recomendamos escoger cocos maduros pero aún frescos y de buena calidad.
Seguidamente, rompe los cocos con un objeto pesado. Cuando termines, saca la carne de coco de la cáscara con un cuchillo y enjuaga bien los trozos. Corta el coco por la mitad con un cuchillo y escurre la leche de coco en un frasco.

Más adelante, córtalos en trozos pequeños para introducirlos en la licuadora. Te recomendamos moler las piezas de coco con agua caliente para que quede suave.
A continuación, vierte en un colador para separar la leche de coco. Luego presiona con las manos para exprimir todas las gotas. Te recomendamos utilizar un tamiz con una malla más fina para eliminar las partículas más pequeñas de la leche de coco. Cuando termines, cubre el tazón de leche de coco y guárdalo en la heladera toda la noche. El objetivo es enfriar el recipiente para permitir que el aceite se solidifique.
A la mañana siguiente, observarás como el aceite de coco se ha separado del agua y se ha apelmazado en la superficie. Toma el aceite de coco blanco y colócalo en una olla de acero inoxidable. No olvides que el agua que queda en el recipiente todavía tiene un poco de sabor de coco y puedes utilizarla para cualquier receta que requiera leche de coco.

Por último, cubre la olla y calienta a fuego lento. Debes cocinar hasta que notes que algunas rodajas de coco están carbonizadas en el aceite. Más adelante, aparta la olla del fuego para que el aceite de coco se enfríe un poco. Si aún notas trocitos carbonizados en el aceite de coco, puedes tamizar con una tela de gasa para eliminar los pedazos.

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