Atención: los productos sin gluten tienen un “problema” del que nadie habla

La comida sin gluten es consumida principalmente por personas celíacas. Pero estos alimentos tienen un problema del que nadie habla. Enterate cuál es.
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Todos los años, el número de celíacos en nuestro país aumenta en un 15%. Es un dato oficial de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE). Quiere decir que cada día hay más personas en su entorno que no pueden comer productos con gluten. La tendencia ha hecho que sea cada vez más fácil encontrar alimentos sin gluten.

El uso de harinas procedentes de otros granos como el arroz o el maíz se unen aditivos con letra pequeña. En muchos artículos se aumenta la cantidad de azúcar como potenciador de sabor. E incluso pueden llevar más grasas y sal que los no aptos para celíacos.

“El sector médico está preocupado por el aumento de peso. Así como la subida de colesterol y triglicéridos en personas celíacas que no llevan una dieta sin glutenequilibrada. La composición lipídica de los productos específicos, rica en grasas saturadas como la palma y el coco”, comentó la doctora Izaskun Martín-Cabrejas, responsable del departamento de Seguridad Alimentaria de FACE.

La química y experta en Nutrición clínica Ángela Quintas desaconseja llevar una dieta celíaca si la intolerancia no está prescrita por unos análisis: “El gluten carece de valor nutricional, pero tiene un alto valor tecnológico. El no consumo de gluten para la población no celiaca no tiene ningún tipo de justificación ni tiene por qué mejorar la alimentación del individuo”.

Un pan de molde sin gluten tiene hasta 11 gramos de grasa por cada porción de 100 gramos, frente a los entre 3 y 5 gramos de grasa que se puede encontrar en el mismo pan hecho con trigo convencional.

La clave como siempre, y a pesar de la poca variedad para celiacos, está en leer el etiquetado nutricional y los ingredientes. Y no optar por aquellos productos que se venden como sanos sin saber realmente lo que llevan. Aquí le contábamos cómo quitarse el azúcar malo de la dieta sin apenas notarlo y conseguir ajustarse a la ingesta de azúcares libres recomendada. Según la OMS no debe exceder los 25 gramos diarios, ya que podría acarrear obesidad, diabetes del tipo 2 o una piel más envejecida.

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