Por qué hay personas que engordan y otras no cuando comen lo mismo

Hay dos tipos de grasa que hacen adelgazar.
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Es conocido que el exceso de tejido adiposo o grasa corporal es perjudicial para la salud. Asimismo, el tipo de distribución en el cuerpo humano predice qué tipo de complicaciones médicas podrían presentarse.

Si la grasa se localiza dentro del abdomen, hablamos de grasa abdominal visceral que, cuando excede ciertos límites, se asocia con mayor riesgo de diabetes, colesterol alto, hígado graso y enfermedad cardiovascular. Este conjunto de factores de riesgo o enfermedades son conocidos también como “síndrome metabólico”. Pero, ¿toda la grasa es igual?

Recientes investigaciones han demostrado que, además de la grasa “blanca”, que es la más conocida, existe la grasa parda o marrón y también la grasa rosa.

Las personas con niveles más altos de grasa marrón o tejido adiposo marrón en su cuerpo poseen un mejor control del azúcar en la sangre, mayor sensibilidad a la insulina y un mejor metabolismo para quemar las reservas de grasa. Esta capacidad tiene relación con el alto contenido de mitocondrias intracelulares que le dan el color marrón a este tejido y que se encargan de procesar la energía corporal, producir calor y generar mayor gasto metabólico basal que es el consumo básico de calorías que una persona necesita para vivir.

Los bebés recién nacidos tienen mayor cantidad de grasa parda alrededor del cuello y el torso porque esa es la forma en la que la naturaleza ayuda a mantener el calor corporal en los primeros meses de vida. La personas delgadas parecen tener también mayor proporción de esta grasa que contribuiría a mantener el peso corporal. Esto explicaría en parte por qué hay personas que aumentan de peso y otras no, comiendo lo mismo.

50 gramos de grasa blanca tiene la capacidad de almacenar aproximadamente 300 kilocalorías de energía, mientras que la misma cantidad de grasa parda podría quemar 300 kilocalorías al día.

Lo interesante sería entonces poder transformar la grasa blanca en grasa marrón o activar esta última para aumentar el metabolismo y así controlar el peso o lograr bajarlo, En este sentido, las investigaciones han demostrado que durante el ejercicio y la exposición a temperaturas bajas se liberan ciertas hormonas, entre ellas la irisina que actúa “convirtiendo” la grasa blanca en grasa marrón.

Hasta dónde bañarse con agua fría puede colaborar con este proceso metabólico es incierto, pero sin duda, el ejercicio colabora en muchos sentidos al control del peso corporal y este parece ser un mecanismo adicional.

La grasa rosa también aparece como una grasa buena para el control del peso y se encuentra en las mamas de las mujeres gestantes.

Durante el embarazo y la lactancia, los cambios hormonales promueven la expresión de ciertas sustancias que inducen un incremento del tejido mamario glandular rico en células grasas rosas (conocidas así por el color que presentan en la tinción al microscopio). Este tipo de células, a su vez, produce leptina, una hormona que previene la obesidad en las crías y es así que la lactancia materna también juega un rol importante en este aspecto.

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