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Fitness cuando calienta el sol: consejos para estar en forma

ALIMENTACIÓN Y SALUD Julia VOSCO
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Los días fríos y nublados durante los meses invernales, encerrados en el hogar o en la oficina, nos obligan a estar sentados varias horas por día frente a una computadora y moviéndonos muy poco. Pero llega el verano y buscamos la energía del sol, mientras que nuestro cuerpo quiere recuperar la armonía con diversos movimientos que lo obliguen a salir del sedentarismo que venía padeciendo.

“Obviamente, ante el primer par de horas al aire libre, no podemos tomar todo el sol que se nos antoje ni realizar toda la actividad física que no hicimos durante el año sin sufrir consecuencias negativas”, señaló Germán Laurora, Licenciado en Educación Física.

  Además, añadió: “Así como empezamos tomando sol unos pocos minutos por día para broncearnos lentamente (nuestra piel se adapta de forma progresiva al sol), también empezamos realizando pequeñas sesiones de actividad física por día (nuestro cuerpo se adapta progresivamente al ejercicio)”.

“Quizás, el primer objetivo que aparece en las cabezas de los que pasaron gran parte del año sentados y acumulando algo de grasa en la zona abdominal es, casualmente, disminuir el tejido adiposo”, expresó Laurora, quien señaló que una alimentación equilibrada, un buen descanso y la actividad física son los tres pilares para cumplir con este objetivo.

Qué tipos de ejercicio físico podemos realizar en verano
El especialista indicó que toda actividad que aumente considerablemente el gasto energético en relación con el reposo, es bienvenida. Por ejemplo, caminar a paso moderado incrementa tres veces el gasto energético de reposo. Correr puede aumentar el gasto de base entre diez y quince veces dependiendo de la velocidad a la que corramos, las irregularidades del terreno o la inclinación de la cinta del gimnasio.

“Andar en bicicleta a velocidad media incrementa ocho veces el gasto energético de reposo. Caminamos, corremos, pedaleamos, gastamos energía, fortalecemos nuestras piernas y mejoramos nuestra resistencia cardiorrespiratoria”, aseveró Laurora.

¿Y si el objetivo es aumentar un poco la fuerza y la masa muscular?
El entrenamiento funcional, habitualmente asociado a sesiones en las que se combinan ejercicios de fuerza con el propio peso del cuerpo y con sobrecarga (mancuernas, barras, pesas rusas, pelotas medicinales) y en esquemas de repeticiones o de intervalos de tiempo (ejemplo: 30 segundos de ejercicio x 30 segundos de descanso), es una excelente opción para ganar fuerza, resistencia cardiorrespiratoria, flexibilidad y coordinación.

“Es excelente porque controlamos la grasa de nuestro cuerpo, ganamos masa muscular, nos vemos más atractivos y, por supuesto, mejoramos nuestra salud”, dijo Laurora. El especialista también alertó: “Nos ejercitamos bajo el calor, el cuerpo transpira y perdemos líquido. No olvides tomar agua cada vez que la sed lo pida. Tené tu botella a mano”.

No bajé de peso, pero ¡qué bien me queda la ropa!
“Realizamos actividad física, controlamos nuestra ingesta de alimentos y luego nos pesamos en una balanza para ver cómo nuestra buena conducta repercute en nuestros cuerpos. Muchas veces vemos cambios en la figura que se refleja en el espejo, pero no en el número que presenta la balanza. El peso no nos dice nada sobre la composición corporal”, dijo Laurora, quien es coordinador de los programas de entrenamiento de Meglaton.

El licenciado en Educación Física, indicó luego: “¿Cuánto de lo que dice la balanza se relaciona con nuestra grasa o nuestros músculos? Podemos perder un poco de tejido adiposo, aumentar un poco nuestra musculatura, mejorar mucho nuestra forma física, pero no bajar de peso significativamente”.

“Una mejor forma de valorar nuestros cambios consiste en chequear perímetros corporales con una cinta métrica. El perímetro de cintura y el perímetro de cadera son las grandes estrellas dentro del grupo de mediciones corporales que hablan de nuestra salud. La relación entre ambas medidas nos da una mejor idea de los cambios positivos (o negativos, en el caso de llevar una vida sedentaria y de mala alimentación) que se dan en nuestros cuerpos”, añadió.

En tanto, manifestó: “Dividiendo perímetro de cintura sobre perímetro de cadera, obtenemos el cociente cintura-cadera. En hombres, si este cociente es igual o mayor a 1, el riesgo de salud es alto y debemos luchar por reducir la grasa corporal. En mujeres, que naturalmente presentan caderas más ‘importantes’ que los hombres, el riesgo de enfermedad es alto cuando el cociente cintura-cadera es igual o mayor a 0,9″.

Fuente: TN

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