Piel tirante, reseca y áspera: formas de reparar una barrera cutánea dañada

NOTICIAS DE INTERÉS Por Carola LEVI
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Demasiado tiempo en remojo y demasiada exposición solar se suman al resto de factores que alteran ese frágil equilibrio de lípidos y agua que ejercen de escudo entre el organismo y el exterior.

“En los términos más simples, es la capa protectora de la piel”, define Mona Gohara, profesora clínica asociada de dermatología en la Escuela de Medicina de Yale. “Nuestra piel es lo que protege nuestro cuerpo, y la barrera cutánea es lo que protege la piel”. Técnicamente hablando, esta capa protectora se llama estrato córneo, la capa más externa de la epidermis.

Para tener una mejor idea de cómo funciona el estrato córneo, podría ser útil imaginar una pared de ladrillos: “Los ‘ladrillos’ son células llamadas corneocitos, que se mantienen unidas por el ‘mortero’, una mezcla de lípidos que incluyen ácidos grasos, colesterol y ceramidas”, sostiene Robyn Gmyrek, dermatóloga certificada por la junta en Union Derm en la ciudad de Nueva York. Esta “pared de ladrillos” crea una barrera que evita que las bacterias dañinas, los productos químicos, los irritantes y los alérgenos entren en la piel, al tiempo que bloquea la hidratación necesaria, explica Gmyrek.

Externamente, muchas rutinas de aseo y cuidado de la piel también pueden cambiarla y dañarla, como usar jabones fuertes, exfoliar en exceso, tomar duchas extra calientes y depilarse, agrega.

Todo lo anterior puede alterar y agotar los lípidos antes mencionados, ese “mortero” entre las células. Esencialmente, esa pared de ladrillo que una vez fue sólida puede comenzar a desarrollar grietas y hendiduras.

“Sequedad, picazón, piel que se siente tirante, enrojecimiento [en tonos de piel más claros], descamación, inflamación, todos estos son signos de que su barrera cutánea le está enviando un SOS”, dice Gohara.

¿Estamos a tiempo de recuperar la piel?
La pregunta es si una vez producido el daño aún estamos a tiempo de recuperar la piel, convirtiendo la aspereza en suavidad, la tirantez en elasticidad y la opacidad en luminosidad.

“Normalmente sí, pero habría que distinguir si esa tirantez o descamación es simplemente por sequedad, en cuyo caso se podría tratar con algún emoliente facial o corporal, o si es por alguna patología, en cuyo caso necesitaría un tratamiento específico”, avanza el doctor Antonio Clemente, dermatólogo del GEDET (Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica). Porque, como puntualiza este especialista, existen distintas patologías cutáneas que pueden alterar también la función barrera de la piel y, por tanto, hacer que aparezca descamación, sequedad y deshidratación. Pero ni siquiera en estos casos está todo perdido.

“El dermatólogo puede ayudarnos a tratar dicha patología y en consecuencia a recuperar una piel sana y que ejerza su función de forma adecuada”, concluye el especialista.

Diferencias entre piel deshidratada y piel seca
La primera es aquella que pierde agua de forma excesiva, suele ser algo temporal, y puede afectar a todos los tipos de piel. Se vuelve tirante y rugosa y también puede descamarse. Por su parte, la piel seca tiene menor cantidad de lípidos y, debido a esto, también pierde agua.

La mayoría de las fórmulas hidratantes que sirven para componer estos cuadros contienen tres categorías de ingredientes:

Humectantes, que atraen el agua a la piel.
Emolientes que suavizan y alisan la superficie.
Oclusivos, que se sientan en la parte superior y sellan la humedad.
Es importante tener en cuenta que la barrera cutánea es más que capaz de repararse a sí misma, y que automáticamente lo intentará por sí sola. “Tu cuerpo entra en modo de reparación cada vez que se daña. Se repara constantemente”, dice Gmyrek.

“Hay una variedad de mecanismos de autorreparación en juego, incluido un aumento en la producción de lípidos como las ceramidas y un aumento en los factores hidratantes naturales, que ayudan a mantener la humedad y reducir la pérdida de agua”, remarca.

En definitiva, la suavidad de la piel se puede recuperar, pero ese proceso pasa a reforzar la barrera cutánea con tratamientos que restablezcan el equilibrio del microbioma cutáneo y que regulen la producción de sebo, impidiendo la deshidratación.

Fuente: TN

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