Claves para una vida saludable: prevenir, consultar a tiempo y hacerse los chequeos

SALUD Por Rosario CALVO
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Los “guardianes de la salud”, en tanto, son los homenajeados cada 21 de septiembre. Es que ese mismo día, pero de 1935, nació la Asociación del Personal de Hospitales y Sanatorios Particulares de la Ciudad de Buenos Aires, el cual es considerado como el “primer fruto de la lucha por el reconocimiento de derechos laborales de los trabajadores de la salud”.

Sin embargo, los profesionales de la salud no son los únicos responsables de “cuidar” a la ciudadanía, si no que son las mismas personas las que deben estar atentos aplicar métodos de prevención, advertir la presencia de síntomas y realizarse chequeos de rutina para detectar las distintas enfermedades de forma precoz, para iniciar los tratamientos y obtener mejores pronósticos. Qué opinan los expertos sobre cada uno de estos aspectos y cómo deben aplicarse.

1 - Hábitos saludables para prevenir

Uno de los primeros consejos de los expertos es ponerse en movimiento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda entre 150 a 300 minutos de actividad física de intensidad moderada o vigorosa por semana para todos los adultos, incluidas las personas que viven con afecciones crónicas o discapacidad, y un promedio de 60 minutos al día para los niños y adolescentes. Si la población mundial fuera más activa, cada año podrían evitarse hasta 5 millones de muertes. Pero también es imprescindible adoptar otros hábitos saludables.

El 90% de los accidentes cerebrovasculares (ACV) están asociados a factores de riesgo que se pueden prevenir. Entre ellos se encuentran, hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, sedentarismo y fibrilación auricular. “Realizar 30 minutos de ejercicio moderado 5 veces por semana y los controles médicos periódicos disminuye enormemente el riesgo de padecer un ACV”, explicó en Infobae el neurólogo Ramón Leiguarda, director del Instituto de Neurología y Neurocirugía del Sanatorio de Los Arcos.

En el caso de la enfermedades cardíacas, “la hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo o sedentarismo, aumentan las chances de padecer un evento cardiovascular. Adoptar hábitos saludables como ejercitar, no fumar, comer en base a frutas, verduras, legumbres, pescado, pollo, poca carne roja (una o dos veces al mes) y beber poco (una copa de vino por día) o nada de alcohol, evitar harinas y azúcares refinados reduce drásticamente la probabilidad de padecer un infarto agudo de miocardio”, explicó el doctor Alberto Alves de Lima, director médico del ICBA-Instituto Cardiovascular.

2 - Identificar los síntomas y consultar al médico

Los síntomas, según los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés), son un “problema físico o mental que presenta una persona, el cual puede indicar una enfermedad o afección”. Dependiendo de la expresión de un signo de este estilo es que los expertos podrán determinar, entre un gran número de enfermedades, cuál puede ser la dolencia que esté afectando a un individuo.

De todas maneras, hay enfermedades que, pese a ser diferentes y estar producidas por patógenos completamente distintos (como son los virus y las bacterias, por ejemplo), muestran síntomas similares. Es por este motivo que es de suma importancia detectar estos signos para poder recibir la asistencia médica necesaria y que sean los profesionales de la salud quienes diferencien cada patología, ya sea durante la consulta médica como tras la realización de diferentes estudios.

“Hay millones de búsquedas en Google, siendo que una de cada 20 es sobre salud. Cada minuto hay 70 mil consultas y solo una de cada 10 cae en un lugar serio. Algunas personas consultan en internet antes de ir al médico, para después ver si corroboran con el profesional, otras consultan primero con el médico para después corroborar con Google. Y otras consultan directamente con el buscador web en lugar de ir al médico. Y ahí es donde está la complicación porque es como una ruleta rusa. Todo depende de dónde haya caído”, destacó el doctor Alberto Cormillot (MN 24.518), especialista en obesidad, educador para la salud, escritor y conferencista. Y destacó: “Busque un sitio serio, de ser posible, y no lo haga en lugar de su médico”.

Es que muchas veces el cuerpo da señales de alerta ante el inminente desarrollo de una patología o un trastorno de salud y, para interpretar esas señales, consultar al médico es fundamental; ya que uno de los problemas habituales para arribar al diagnóstico es que estos síntomas, si bien son detectados, pueden ser malinterpretados o asociados a otra situación.

3 - Chequeos de rutina

En la medicina, la frase “más vale prevenir que curar” es casi como un mantra. Es que al detectar a tiempo cualquier enfermedad se puede plantear un tratamiento efectivo y para eso, nada mejor que cumplir de manera estricta con el recomendado chequeo anual. La medicina preventiva es fundamental, dado que un gran porcentaje de las enfermedades se encontraron y previnieron gracias a estos estudios.

El médico de cabecera es el primer eslabón de una cadena de especialistas que revisarán a fondo nuestros hábitos de vida y nuestras constantes metabólicas para asegurarse de que todo funciona correctamente. Cuando una persona decide evaluar su salud, muchas veces se encuentra con la duda de qué pruebas debe solicitar. Aquí, algunas recomendaciones para saber qué revisiones periódicas debemos realizarnos.

Comúnmente un chequeo incluye:

- Hemograma completo

- Análisis de orina

- Control de peso y tensión arterial

- Electrocardiograma

- Ecografía abdominal

- Radiografía de tórax

- Marcadores tumorales

En personas jóvenes sin sintomatología, los médicos recomiendan que no se dejen pasar más de dos años sin hacer este tipo de análisis.

Fuente: Infobae

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