Insulina: la hormona encargada de regular la glucosa en sangre

NUTRICIÓN Por Ivana ALFARO
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La insulina es una hormona que produce nuestro organismo, en concreto, se forma en el páncreas. Es la encargada de hacer que el azúcar en sangre, la glucosa, pase a las células y estas la utilicen como fuente de energía.

Además, esta hormona es la encargada de equilibrar los niveles de glucosa en la sangre. De hecho, la insulina es la encargada de decirle al cuerpo que los excesos de glucosa en el torrente sanguíneo se vayan al hígado, donde se almacena.

Esta no vuelve a utilizarla el cuerpo hasta que sus niveles disminuyen en sangre, por ejemplo, entre comidas o cuando tu cuerpo está estresado y necesita un aumento adicional de energía.

Los problemas vienen, e incluso puede causar problemas graves de salud, cuando ese equilibrio no se da y hay niveles altos o bajos de glucosa en sangre.

Si los niveles de glucosa en sangre son altos se da la hiperglucemia y eso ocurre cuando nuestro cuerpo no es capaz de producir suficiente insulina y si esta no está, la glucosa no puede entrar en las células y permanece en el torrente sanguíneo.

 

Por otro lado, cuando los niveles de glucosa en sangre son demasiado bajos se produce la hipoglucemia y esto se da cuando nuestro organismo envía demasiada insulina a la sangre, entra mucha glucosa a las células y queda muy poca en el torrente sanguíneo.

Cuando hay niveles de glucosa más altos en sangre de los que se suponen normales es cuando se produce la diabetes. Una enfermedad de la que existen dos tipos.

- Diabetes tipo 1:tiene lugar cuando una persona produce muy poca o nada de insulina y esto puede provocar hiperglucemia. Este tipo de diabetes es una enfermedad autoinmune y en este caso tu sistema inmunitario ha destruido todas las células productoras de insulina en tu páncreas. Esta enfermedad se suele diagnosticar en personas jóvenes, aunque puede desarrollarse en la edad adulta.

- Diabetes tipo 2: En este caso el cuerpo de la persona puede seguir produciendo insulina, pero el problema está en que las células no responden bien a esta producción y no son capaces de absorber suficiente glucosa en sangre. Esto también es conocido como resistencia a la insulina.

Esta conocida resistencia a la insulina suele ser el preludio a la diabetes de tipo 2, ya que con el paso del tiempo esta resistencia va aumentando y la capacidad de producir insulina por parte de nuestro organismo disminuye. Así que bajan los niveles de insulina y los niveles de azúcar suben y si estos no vuelven a la normalidad se desarrolla la diabetes de tipo 2. Afecta a personas de cualquier edad, pero suele desarrollarse más tarde.

Las personas con dificultades para producir insulina o para responder bien a la misma tienen que inyectarse insulina en el cuerpo para paliar esta deficiencia. Las inyecciones de insulina pueden ayudar a ambos tipos de diabetes. Las de tipo 1, seguro, las de tipo 2, pueden tomar otro tipo de medicación, así como cambiar su estilo de vida, pero si con esto no funciona también deberán usar las inyecciones de insulina.

La cantidad de insulina diaria que necesita tu cuerpo dependerá y tendrá que ser indicada por un médico.

La hipoglucemia o niveles bajos de insulina puede ocurrir al usar insulina, lo que se denomina reacción a la insulina y se debe equilibrar con alimentos o calorías. Los síntomas de las reacciones a la insulina incluyen: cansancio, incapacidad para hablar, sudoración excesiva, confusión, pérdida de consciencia, convulsiones, calambres musculares o palidez en la piel.

Fuente: abc 

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