Longevidad y autocuidado: cuál es el secreto para enfermarse poco y vivir mejor

SALUD Por Gina NAVARRO
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Hacer ejercicio físico, mantener una dieta balanceada, dormir bien y realizar los controles médicos de rutina, son pasos necesarios para alejar y prevenir un gran número de patologías y problemas de salud. En ese marco, el próximo domingo 24 de julio se conmemora el Día Internacional del Autocuidado, una práctica orientada a llevar una vida saludable, que incluye desarrollar un estilo de vida sano para la prevención de enfermedades.

Las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) son la principal causa de muerte y discapacidad en el mundo, según advierte la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El término enfermedades no transmisibles refiere a un grupo de patologías que no son causadas principalmente por una infección aguda y que, con frecuencia, necesitan tratamiento y cuidados a largo plazo.

Muchas patologías no transmisibles se pueden prevenir mediante la reducción de los factores de riesgo como el tabaco, el consumo nocivo de alcohol, el sedentarismo y la ingesta de alimentos poco saludables.

La Organización Mundial de Salud (OMS) define el autocuidado como la capacidad de las personas, las familias y las comunidades para promover y mantener la salud, prevenir enfermedades y afrontar afecciones o discapacidades con o sin la ayuda de un profesional de atención médica.

El autocuidado o cuidarse a uno mismo implica reconocer dolencias menores y tomar medidas sin necesidad de acudir a guardias o consultas médicas, con el impacto que éstas representan para los sistemas de salud en términos de costos evitables.

América Latina tiene alta prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) en comparación con otras regiones del mundo, condiciones que son prevenibles a través de medidas de autocuidado y el cambio de hábitos a un estilo de vida más saludable. Se estima que alrededor del 57% de la población adulta de Latinoamérica (unos 302 millones de habitantes) tiene sobrepeso y el 19% (100,8 millones de personas) sufre obesidad. Estas condiciones favorecen el desarrollo de enfermedades crónicas que representan inversiones millonarias de los sistemas de salud para su tratamiento.

Practicar el autocuidado consiste en mantener conductas de manera regular, como la actividad física frecuente, la alimentación sana y el manejo del estrés. Además, implica hacer uso responsable de productos de autocuidado de la salud, como el acceso a medicamentos de venta libre para resolver aquellas dolencias pasajeras, conocidas por el individuo, y durante el período de tiempo especificado en el prospecto del producto, según recomienda la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre (CAPEMVeL), en el marco del Día Internacional del Autocuidado de la Salud.

No obstante, la recomendación siempre es acudir a la consulta médica si los síntomas empeoran o persisten en el tiempo. “Un analgésico en bajas dosis para el tratamiento de dolores de cabeza, resfríos, dolores menstruales, una sal antiácida o un pediculicida, son todas alternativas de venta libre a las que la gente accede para resolver temas puntuales y pasajeros. Sería costoso e ineficiente para el sistema de salud hacer una consulta médica en cada uno de estos casos. Las personas responsable y sabe acudir a estos productos que seguramente contribuirán a su autocuidado y a mejorar su calidad de vida”, afirmó la doctora Jimena Worcel, directora médica de CAPEMVeL.

“Estas decisiones forman parte de lo que llamamos ‘automedicación responsable’, en las que las personas reconocen las condiciones menores que padecen y toman decisiones para sentirse mejor. Diferente es el caso de la ‘autoprescripción’, a través de la cual un individuo se autoprescribe un medicamento que es de venta bajo receta y lo adquiere sin presentarla, situación absolutamente censurable y que conlleva riesgo sanitario”, agregó la doctora Worcel.

La situación en América Latina

“El autocuidado demostró ser sumamente relevante para mantener la salud de las personas, hacer frente a enfermedades y síntomas leves y aliviar la carga en los sistemas de atención de salud”, según un estudio sobre el impacto del COVID-19 en las prácticas de autocuidado en la región, realizado en 2021 por la Asociación Latinoamericana de Autocuidado Responsable (ILAR).

El 73% de las personas encuestadas implementó medidas preventivas como la alimentación saludable y actividad física, y un 49% recurrió al uso de productos de autocuidado, como los medicamentos de venta libre, para tratar los síntomas de condiciones no graves y controlar determinadas condiciones crónicas.

Para la doctora Worcel, “los resultados de esta investigación ponen en evidencia que la alfabetización en salud y las tecnologías de la comunicación son fundamentales y necesarias para que las personas cuiden de su propia salud y estén informadas. Adicional a esto, se requiere la disponibilidad de más productos y servicios de salud para seguir extendiendo el autocuidado y aprovechar al máximo sus beneficios sociales y económicos”.

Bajar la tensión del sistema de salud

Además, el autocuidado no es únicamente cuidar la salud propia, es también una estrategia que beneficia la sostenibilidad del sistema de salud público. El gasto en salud que representa en América Latina la atención de dolencias como resfrío, diarrea, candidiasis vulvovaginal y lumbalgia en instituciones públicas, podría reducirse en un 92% mediante la comunicación responsable y la educación en hábitos para el autocuidado.

“El autocuidado promueve ahorros en el sistema de salud, reduce los costos económicos por ausentismo laboral, empodera a los ciudadanos sobre su salud y fortalece la calidad de vida de la población. Fomentar el autocuidado seguro y responsable desempeña un papel fundamental para garantizar sistemas de salud eficientes, fortalecer y estabilizar la economía nacional, y dotar de mejor calidad de vida a las personas”, señaló Vinicius Santos, director general de Sanofi CHC Cono Sur y COPAC.

Reducir la tensión del sistema sanitiario permite liberarlo de la atención para dolencias menores y así poder enfocar los recursos en las patologías más graves. “El tiempo ahorrado por el personal de la salud le permite ocuparse en padecimientos más complejos que no pueden ser autogestionados por el paciente”, amplió Santos.

Fuente: Infobae 

 

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