Tener poco vitamina K puede causar la enfermedad hemorrágica

NUTRICIÓN Por Amalia PINTO
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La vitamina K es un nutriente que el cuerpo necesita. Su función principal tiene que ver con la coagulación de la sangre y la salud de los huesos. De hecho, es necesaria para sintetizar las proteínas que ayudan a controlar el sangrado.

Esta vitamina es liposoluble. El cuerpo la almacena en el hígado y otros tejidos corporales incluyendo el cerebro, el corazón, el páncreas y los huesos.

La vitamina K es conocida como la vitamina de la coagulación y fue descubierta en 1935 por el científico danés Henrik Dam, que la nombró K por la primera letra de la palabra danesa para coagulación: 'koagulation'.

De forma natural, la vitamina K se presenta de dos formas: vitamina K1 (filoquinona) en vegetales de hojas verdes y vitamina K2 (menaquinonas).

La filoquinona se encuentra en verduras de hoja verde oscura como la espinaca, la col rizada, el brócoli o la coles de Bruselas. Además, está presente en lechugas, aguacate, espárragos, perejil, repollo, germen de trigo, cereales y algunas frutas como el kiwi, higos o pasas.

La menaquinona o vitamina K2 es producida, en pequeñas cantidades, por bacterias presentes en el intestino grueso y también se encuentra en las carnes, leche de vaca, huevos, productos de soja, productos lácteos, hígado y aceites vegetales como el de soja, algodón y oliva. Esta permite la fijación de calcio en los huesos.

Sea en la forma que sea, la vitamina K la absorbe mejor nuestro organismo si es ingerida junto a grasas.

Carencia de vitamina K
Tener poca vitamina K puede causar la enfermedad hemorrágica del recién nacido, una tendencia a sangrar. Para combatirlo, al nacer se les suministra a los bebés una inyección de vitamina K. Los lactantes que no hayan recibido esta inyección son más propensos a una carencia de esta vitamina, ya que la leche de la madre contiene muy poca cantidad. Esta deficiencia en dicha vitamina en recién nacidos se produce porque solo pequeñas cantidades pasan de la madre al feto durante el embarazo y durante sus primeros días de vida, el intestino del recién nacido aún no ha adquirido las bacterias que producen vitamina K.

En adultos sanos es muy complicado que exista una deficiencia de vitamina K, si se diera el caso es porque lleva una dieta muy pobre en verduras, ya que todas las de hoja verde tienen esta vitamina.

Sí que tienen que revisar el consumo de vitamina K las personas que para evitar la formación de trombos o émbolos tienen que tomar anticoagulantes orales. Este tipo de medicación se les suele recetar a pacientes con fibrilación auricular (arritmia cardíaca), con prótesis valvulares, los que hayan sufrido una trombosis venosa profunda o un accidente cerebrovascular.

Este tipo de medicación y la vitamina K entran en conflicto porque los anticoagulantes orales retrasan la coagulación, mientras que dicha vitamina produce vitaminas que ayudan a la coagulación de la sangre.

Es muy complicado saber si hay un déficit de vitamina K en nuestro organismo, pero si es un caso grave, la persona afectada tendría hematomas sin razón y problemas de sangrado debido a que la coagulación de la sangre es más lenta. Además, una deficiencia de esta vitamina podría reducir la fuerza de los huesos y aumentar el riesgo de sufrir osteoporosis.

La recomendación de consumo de vitamina K varía según las necesidades y la edad de la persona, pero para un hombre adulto se estima que debería tomar unos 120 microgramos de este nutriente al día.

Fuente: ABC

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