Síndrome de Wendy: ¿Prestas más atención a las necesidades de los demás que a las tuyas?

NOTICIAS DE INTERÉS Por Patricia Ramírez
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 ¿Te acuerdas de Wendy? Esa niña servicial que salía en la película de Peter Pan, pendiente de todos, tratando hacer todo lo posible por complacer a los demás y evitar conflictos. A la mujer se le ha otorgado culturalmente el papel de cuidadora. Son las hijas más que los hijos, las que están pendientes de sus mayores cuando estos requieren cuidados y atención. Los acompañan a las visitas médicas, pasan más tiempo con ellos haciéndoles compañía o se dedican más a su cuidado cuando hay una relación de dependencia.

El síndrome de Wendy se caracteriza por la necesidad de cuidar a nuestros mayores, pero también a la pareja, a los hijos, a los hermanos, a los amigos. Es como si la capacidad de ser madre y proteger a tus crías se generalizara a cualquier vínculo de personas a las que queremos. Y asumimos que cuidar a los demás nos da valor. Nos sentimos valiosas cuidando, protegiendo y facilitándoles la vida a otras personas. Incluso cuando facilitarles la vida a otras personas incomode la nuestra.

 El síndrome de Wendy también lo pueden experimentar hombres, pero se presenta más en mujeres. La persona que lo sufre desea a toda costa rodearse de un ambiente armonioso, libre de conflictos, incluso pagando el precio de ser servil si con ello evita el malestar a otra persona.

Este síndrome, además de la excesiva complacencia hacia los demás, puede acompañarse de culpa. Porque es imposible tener tiempo para complacer a tanta gente como gustaría. La mujer con síndrome de Wendy tiene la sensación de que no llega a todo, de que no se está ocupando como le gustaría de sus responsabilidades, a pesar de que estas no son una obligación sino más bien una herencia cultural.

 ¿Cómo reconocer que estás sufriendo este síndrome? Te invito a que reflexiones en las siguientes preguntas:

¿Prestas más atención a las necesidades de los demás que a las tuyas?
¿Evitas tener conflictos con las personas que amas por miedo a perderlas?
¿Pides perdón después de tener alguna discusión aun no teniendo tú ninguna culpa?
¿Tienes la sensación de que aquello que otorga sentido a tu vida es sentirte valiosa para los demás, cuidarles, atenderles y que se sientan bien a tu lado?
¿Miedo a que llegue el nido vacío?
Muchas veces terminamos relacionando nuestra valía, y con ello nuestra autoestima, con roles que desempeñamos en nuestra vida, en lugar de hacerlo con nuestra persona. Un deportista de alto rendimiento puede sentirse vacío el día que deja de competir y se retira. Y una madre puede sentirse vacía el día que sus hijos se van de casa y siente que su vida ha perdido sentido.

¿Cómo prevenir el síndrome de Wendy?

Delega y reparte el cuidado de personas dependientes que tengas a tu cargo, como tus padres si están mayores o tus hijos. Por no molestar a tu hermano, a tus hijos, a tu pareja, terminas asumiéndolo todo tú. Lo que empieza siendo una pequeña carga terminado pasándote factura en forma de depresión.

No asumas lo que no te corresponde. Muchas veces seguimos cuidando de nuestros hijos cuando son adultos. Impidiendo a su vez que desarrollen una madurez y responsabilidad emocional necesarias para sus vidas. Permite que tomen decisiones, que se equivoquen, que se responsabilicen. Se red para cuando caigan, pero deja que caigan.

No te dejes tú por atender a los demás. Ser cuidadora es maravilloso. Ser servicial también. Pero debes prestar atención a tu autocuidado. Necesitas tiempo para ti, para tus cosas, para atenderte y cuidarte. Eres responsable de tu bienestar emocional y de tu salud física y psicológica. No te equivoques, tu fortaleza no lo aguanta todo.
Las personas tenemos muchos roles distintos, no dejes de desempeñar ninguno de ellos: madre, pareja, persona, trabajadora, amiga. Si desarrollas estas otras facetas de tu vida, si en algún momento alguna pata cojea, tienes las otras con las que sujetarte. No pongas todos los huevos en la misma cesta.
Dedica tiempo a alimentar tu autoestima. No eres valiosa solo porque cuides y atiendas a los demás. Lo eres por un montón de otros motivos que puede que no estés viendo porque no les prestas atención.

Querida Wendy, la vida no tiene ticket regalo. No puedes ir a devolverla y recuperar los años perdidos. Por eso es tan importante que, atendiendo a tu escala de valores, te cuides, te atiendes y te compagines en todas las facetas de tu vida.

Fuente: abc

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