Qué es la intolerancia a la histamina y cómo influye tu alimentación

POR UNA VIDA MÁS SALUDABLE Por Sabrina Díaz Virzi
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Desórdenes gastrointestinales, despertares nocturnos a las tres o cuatro de la madrugada y migrañas frecuentes podrían ser indicadores de una posible intolerancia a la histamina.

Es decir, un desequilibrio entre la cantidad de histamina presente en el cuerpo y la capacidad para eliminarla. Esto se puede dar ya sea por una ingesta excesiva de histamina a través de los alimentos, como por un déficit del cuerpo que haga que se elimine más lentamente.

Si bien es una condición que fue descrita hace un par de décadas, en el último tiempo empezó a atraer más atención dada su posibilidad de diagnóstico. En conversación con Clarín, el médico genetista Jorge Dotto, especialista en anatomía patológica (Universidad de Yale) y especialista en patología molecular y genética (Universidad de Harvard), explica de qué se trata.

Qué es la histamina
La histamina es producida por una célula del sistema inmune llamada mastocito y un tipo de glóbulo blanco llamado basófilo.

Entre sus funciones, tiene un rol en la neurotransmisión (es decir, de la comunicación química entre las neuronas en el cerebro) y el sistema inmune, y también dilata los vasos sanguíneos. Además, participa de la regulación del intestino, en la regulación del sueño y la vigilia y en la funciones cognitivas en el cerebro.

¿Para qué sirve la histamina?
La histamina es una molécula que produce el cuerpo y que también se adquiere a través de los alimentos. Podría decirse que es la molécula con la que se “construyen” las alergias.

“El sistema inmune cumple dos funciones: reconoce, y defiende. Hay un conjunto de genes que se encargan del reconocimiento de lo propio (cuerpo) y de lo no propio, es decir, el enemigo externo (llámese coronavirus, bacteria, pelo de un gato, un mosquito, etc.). Cuando reconoce al enemigo, un grupo de glóbulos blancos (linfocitos) producen anticuerpos, que son misiles para destruir al enemigo”, grafica Dotto, autor de varios libros, como Nutrición y Genética (Paidós).

Sin embargo, explica, “cuando hay una reacción alérgica, el cuerpo humano reacciona de una manera exagerada ante este ‘enemigo’. ¿Qué significa? Que ante el ácaro, el polen o el pelo de un gato, la persona comienza con erupción cutánea, picazón, urticaria, rinitis (agua por la nariz), estornudos recurrentes. Es decir, el cuerpo ‘explota’ inflamatoriamente y aumentan los niveles de histamina”.

Así, ante una reacción alérgica, el medicamento antialérgico típico es un antihistamínico, que baja los niveles de histamina, lo que hace desaparecer los síntomas.

La histamina también juega un rol importante en la alerta y el despertar, ya que es clave para que podamos levantarnos de la cama. Pero, justamente, si el cuerpo no es capaz de eliminar la histamina o la acumula en exceso, y sus niveles están elevados, puede producir insomnio o un precoz despertar.

También se manifiesta en molestias gastrointestinales, como la sensación de tener la panza hinchada “como un globo”, dolor de estómago, diarrea o constipación, entre otros.

Otros de los síntomas posibles de la intolerancia a la histamina pueden ser dolores de cabeza o migrañas persistentes; ansiedad, irritabilidad; congestión nasal, estornudos a repetición, rinitis; acidez, reflujo ácido;  enrojecimiento de la piel.

Cuándo se habla de intolerancia a la histamina
La intolerancia a la histamina es (erróneamente) conocida como “deficiencia de DAO”, que es una enzima -llamada diamino oxidasa digestiva- que se encarga de eliminar la histamina, y su déficit es justamente la principal causa que provoca que ésta presente valores más altos de lo normal.

Pero, aclara el médico patólogo, esta deficiencia explica solo una parte de dicha intolerancia.

Dotto narra que hay personas que tienen algunos de estos síntomas, y que pueden explicarse por una dificultad en tres genes para producir, metabolizar y eliminar su histamina.

Estos tres genes que trabajan en la desactivación de la histamina son ACO1 (cuando hay una disminución en la diamino oxidasa), HMNT (participa en el procesamiento para eliminar la histamina del cuerpo) y MTHFR (forma parte de la descomposición de ciertas sustancias químicas, incluida la histamina).

Actualmente, dichos marcadores genéticos pueden analizarse a través de un test genético de alergias e intolerancias alimentarias. Dotto y su equipo de Centro de Genética son pioneros en Argentina y la región en identificar esta condición.

El especialista refiere que la intolerancia a la histamina afecta hasta el 3% de la población (“estas estimaciones indicarían que esta condición sería tres veces más frecuente que la celiaquía”, dice).

Mientras que las conclusiones de un estudio publicado en la revista Biomolecules en 2020 advierten que “el porcentaje posiblemente aumentará a medida que se disponga de más conocimientos y herramientas de diagnóstico para la intolerancia a la histamina”.

De histamina y alimentos
Existen alimentos y bebidas que son ricos en histamina, como tomate, palta, espinaca, berenjena, frutilla; algunos quesos estacionados, algunos pescados, carnes procesadas, chucrut y otros probióticos naturales (alimentos fermentados), vino, cerveza.

Además, algunos alimentos estimulan la liberación de histamina presente en el cuerpo o bloquean la acción de la diamino oxidasa (DAO): chocolate, kiwi, ananá, té y cítricos, entre otros.

En este sentido, Dotto (@dottojorge) alienta la toma de conciencia a la hora de comer y cuáles son los efectos de la dieta en el propio cuerpo: “Es clave identificar el producto y la dosis, o sea, la cantidad. Hay que pensar con esta lógica: ¿que comí o qué tomé hace cinco minutos o hace cinco horas? ¿Es un proceso agudo o es un proceso acumulativo?”

Y ejemplifica: “¿Comés espinaca y tenés diarrea? Hay que tener en cuenta que es un alimento rico en histamina. Pero, además: ¿esto te ocurre cuando terminás de almorzar o cenar, o te aparece luego de varias horas del consumo? ‘Cené una ensalada de tomate, palta y espinaca, me tomé una copa de vino tinto y después comí un poco de chocolate... Me sobrecargué de histamina y me desperté a las tres o cuatro de la madrugada’. ¿Por qué? Es posible que ocurra porque el cuerpo no puede bajar el nivel de histamina; en este ejemplo, es un proceso acumulativo que se expresa horas después del consumo”.

Mientras trabaja en un nuevo libro sobre alimentación y genética que espera ver la luz este año, insiste en que el objetivo de conocer cómo el propio cuerpo reacciona a los alimentos es mejorar la calidad de vida, y que no se trata de dejar de comer, sino mejorar, o ajustar, la forma de comer y los productos que elegimos.

“Ya sea con un libro o publicaciones en redes sociales, desde hace muchos años mi rol también es de comunicador. Creo que con información podemos ayudar a muchísimas personas a que aprendan a manejarse mejor con las comidas”, dice Dotto a Clarín .

Durante la pandemia, el médico empezó a compartir en Instagram sus conocimientos en un minucioso y profundo “análisis de etiquetas” de productos ultraprocesados y otros alimentos para ayudar a entender qué comemos y, así, poder optar por una alimentación más “consciente” y saludable.

En el caso de la intolerancia a la histamina, el especialista destaca la importancia de la orientación nutricional para comprender el cuadro y evaluar cuáles son las mejores alternativas, ya que no necesariamente se trata de eliminar por completo un alimento, sino orientar su consumo.

Y, con o sin análisis de ADN, Dotto insiste en la importancia de detectar y “ser conscientes de qué y cuánto se come, y qué dosis genera la sintomatología, ya que no todas las personas reaccionan al mismo producto o a las mismas cantidades”.

 

Fuente: clarin

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