Dormir bien protege la salud: la Asociación Americana del Corazón incorporó al sueño como un indicador de riesgo

SALUD Por Carola LEVI
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Comer de manera saludable, hacer ejercicio físico, no fumar, se sabe que son promotores de una mejor salud en general, y cardiovascular en particular.

Esos factores integraban, junto con otros, el Life’s Simple 7™, la puntuación de salud cardiovascular, que emite periódicamente la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés), y que a partir de su última publicación será reemplazada por el Life’s Essential 8™, que cuenta, además, con el ingreso del sueño a su ránking de factores esenciales para la salud ideal del corazón y el cerebro.

Según se publicó en Circulation, la revista insignia revisada por pares de la Asociación, no sólo la calidad sino la duración del sueño se considera un factor clave para la buena salud cardiovascular.

Otras actualizaciones de las medidas de salud cardiovascular óptima para cualquier persona de dos años en adelante incluyen una nueva guía para evaluar la dieta, contabilizar la exposición al humo de segunda mano y al vapeo, usar colesterol no HDL en lugar de colesterol total para medir los lípidos en sangre, y ampliar la medida del azúcar en la sangre para evaluar el riesgo de diabetes tipo 2.

La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en los EEUU y en todo el mundo. Según la actualización de estadísticas de accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardíacas de 2022 de la AHA, aproximadamente 121,5 millones de personas en los EEUU tienen presión arterial alta, 100 millones tienen obesidad, más de 28 millones tienen diabetes tipo 2 y sólo uno de cada cuatro adultos informó haber logrado la actividad física y el ejercicio recomendado en las pautas de actividad física para estadounidenses del Departamento de Salud y Servicios Humanos de ese país.

Todo esto, mientras la mayoría de los últimos estudios de investigación realizados indican que más del 80% de todos los eventos cardiovasculares pueden prevenirse con un estilo de vida saludable y el control de los factores de riesgo cardiovasculares conocidos.

Donald M. Lloyd-Jones es el presidente de la AHA y destacó que “la nueva métrica de la duración del sueño refleja los últimos hallazgos de investigación: el sueño afecta la salud en general, y las personas que tienen patrones de sueño más saludables manejan factores de salud como el peso, la presión arterial o el riesgo de diabetes tipo 2 de manera más efectiva”. Y agregó: “Además, los avances en las formas de medir el sueño, como con dispositivos portátiles, ahora ofrecen a las personas la capacidad de monitorear de manera confiable y rutinaria sus hábitos de sueño en el hogar”.

La Asociación definió por primera vez las siete métricas para la salud cardiovascular en 2010 para identificar los comportamientos de salud específicos y los factores de salud que impulsan una salud óptima del corazón y el cerebro.

Después de 12 años y más de 2.400 artículos científicos sobre el tema, los nuevos descubrimientos en la salud del corazón y el cerebro y en las formas de medir la salud cardiovascular brindaron la oportunidad de revisar cada componente con más detalle.

Así es que cuatro de las métricas originales se redefinieron para que sean coherentes con las directrices clínicas más recientes o para que sean compatibles con las nuevas herramientas de medición.

Los componentes de Life’s Essential 8™ para una salud cardiovascular óptima se dividen en dos áreas principales: conductas de salud y factores de salud. Los comportamientos de salud incluyen la dieta, la actividad física, la exposición a la nicotina y el sueño. Los factores de salud son el índice de masa corporal, los niveles de colesterol, el azúcar en la sangre y la presión arterial.

“La idea de una salud cardiovascular óptima es importante porque brinda a las personas metas positivas por las que trabajar en cualquier etapa de la vida”, dijo Lloyd-Jones.

Y tras explicar que algunas de las métricas anteriores, como la dieta, no eran tan sensibles a las diferencias entre las personas, ni tan sensibles a los cambios a lo largo del tiempo dentro de un solo individuo, el experto señaló: “Sentimos que era el momento adecuado para realizar una revisión exhaustiva de las últimas investigaciones para refinar las métricas existentes y considerar cualquier métrica nueva que agregue valor a la evaluación de la salud cardiovascular para todas las personas”.

Qué factores integran<i> Life’s Essential 8™</i>

1- Dieta (fue actualizado respecto a la versión anterior)

A nivel de población, la evaluación dietética se basa en la ingesta diaria de elementos en el patrón de alimentación de Enfoques dietéticos para detener la hipertensión (DASH). El puntaje de la dieta estilo DASH tiene ocho componentes: alto consumo de frutas, verduras, nueces y legumbres, granos integrales, productos lácteos bajos en grasa y bajo consumo de sodio, carnes rojas y procesadas y bebidas azucaradas.

Para las personas, el patrón de alimentación mediterránea para estadounidenses (MEPA) se utiliza para evaluar y controlar la salud cardiovascular. El MEPA es un patrón de alimentación estilo DASH que se puede medir con 16 preguntas de sí o no sobre la frecuencia semanal de consumo de aceite de oliva, verduras, bayas, carne, pescado, lácteos, cereales, etc. El evaluador MEPA no incluye el consumo de bebidas azucaradas, por lo que se anima a los médicos a preguntar en el momento de la evaluación.

2- Actividad física (sin cambios respecto a la versión anterior)

La actividad se mide por el número total de minutos de actividad física moderada o vigorosa por semana, según lo definido por las pautas de actividad física para estadounidenses, segunda edición. El nivel óptimo es 150 minutos de actividad física moderada o más por semana o 75 minutos por semana de actividad física de intensidad vigorosa para adultos; 420 minutos o más por semana para niños de 6 años o más; y modificaciones específicas de la edad para los niños más pequeños.

3- Exposición a la nicotina (fue actualizado respecto a la última versión)

Se agregó el uso de sistemas de administración de nicotina inhalada, que incluye cigarrillos electrónicos o dispositivos de vapeo, ya que la métrica anterior sólo monitoreaba los cigarrillos tradicionales.

}’s Essential 8™ también incluye como factor poco saludable la exposición al humo de segunda mano para niños y adultos.

4- Duración del sueño (se incorpora por primera vez a la métrica)

La duración del sueño está asociada con la salud cardiovascular. Medido por el promedio de horas de sueño por noche, el nivel ideal es de siete a nueve horas diarias para adultos. Los rangos ideales de sueño diario para niños van de 10 a 16 horas por día para niños de cinco años o menos; nueve a 12 horas para edades de seis a 12 años; y entre ocho a 10 horas para edades de 13 a 18 años.

5- Índice de masa corporal (sin cambios respecto a la versión anterior)

Si bien los especialistas coinciden que el índice de masa corporal (IMC) es una métrica imperfecta, reconocen que se calcula fácilmente y está ampliamente disponible; por lo tanto, el IMC sigue siendo un indicador razonable para evaluar las categorías de peso que pueden conducir a problemas de salud.

Así, un IMC de 18,5 a 24,9 se asocia con los niveles más altos de salud cardiovascular. Sin embargo, los rangos de IMC y los consiguientes riesgos para la salud asociados con ellos pueden diferir entre personas de diversos orígenes raciales o étnicos o ascendencia.

6- Lípidos en la sangre (actualizado respecto a la última versión)

La métrica para los lípidos en la sangre (colesterol y triglicéridos) se actualizó para usar el colesterol no HDL como el número preferido para monitorear, en lugar del colesterol total.

HDL es el colesterol “bueno”. Otras formas de colesterol, cuando son altas, están relacionadas con el riesgo de enfermedades cerebrovasculares (ECV). Este cambio se produce porque el colesterol no HDL puede medirse sin ayuno previo (aumentando así su disponibilidad en cualquier momento del día y su aplicación en más citas) y calcularse de forma fiable entre todas las personas.

7- Glucosa en sangre (actualizado en comparación con la última edición)

Esta métrica se amplía para incluir la opción de lecturas de hemoglobina A1c o niveles de glucosa en sangre para personas con o sin diabetes tipo 1 o tipo 2 o prediabetes. La hemoglobina A1c puede reflejar mejor el control glucémico a largo plazo.

8- Presión arterial (sin cambios en comparación con la versión anterior)

Los criterios de presión arterial permanecen sin cambios con respecto a las pautas de 2017 de la AHA, que establecían niveles inferiores a 120/80 mm Hg como óptimos, y la hipertensión definida como presión sistólica de 130-139 mm Hg (el número superior en una lectura) o Presión diastólica de 80-89 mm Hg (número inferior).

Cada componente de Life’s Essential 8™, que se evalúa con la herramienta My Life Check, tiene un sistema de puntuación actualizado que va de 0 a 100 puntos. La puntuación general de salud cardiovascular de 0 a 100 puntos es el promedio de las puntuaciones de cada una de las ocho medidas de salud.

Así, el puntaje de salud cardiovascular más alto o más saludable posible es 100, y los puntajes generales por debajo de 50 indican un estado cardiovascular “bajo”, en tanto que 50-79 se considera “moderado” y las puntuaciones de 80 y superiores indican una salud cardiovascular “alta”.

“Consideramos cuidadosamente los determinantes sociales de la salud en nuestra actualización y determinamos que se necesita más investigación sobre estos componentes para establecer su medición e inclusión en el futuro -aseguró Lloyd-Jones-. Sin embargo, los determinantes sociales y estructurales, así como la salud y el bienestar psicológicos, son factores críticos y fundamentales en la oportunidad de un individuo o una comunidad para preservar y mejorar la salud cardiovascular. Debemos considerar y abordar todos estos problemas para que las personas tengan la oportunidad de una vida plena y saludable según lo medido por Life’s Essential 8™”.

Y finalizó: “Life’s Essential 8™ es un gran paso adelante en nuestra capacidad para identificar cuándo se puede preservar la salud cardiovascular y cuándo no es óptima. Debería impulsar los esfuerzos para mejorar la salud cardiovascular de todas las personas y en todas las etapas de la vida”.

Fuente: Infobae 

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