Omega 6: los beneficios

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Carola Levi
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Los ácidos grasos omega 6 son una familia de grasas que se encuentran en algunos aceites vegetales y semillas. Estos ácidos se encuentran en todas las partes del cuerpo y ayudan con la función de todas las células. Por todo esto, el omega 6 es considerado uno de los ácidos grasos esenciales para nuestro organismo, pero éste no puede sintetizarlos y necesita obtenerlos a través de la dieta.

Durante mucho tiempo, al ácido omega 6 se le ha considerado el hermano malo del omega 3, del que hay una gran campaña porque ayuda a combatir enfermedades cardiovasculares, pero surge la pregunta, ¿es tan perjudicial el omega 6 como se nos ha dicho hasta ahora?

La verdad es que los estudios sobre el omega 6 han ido variando mucho durante los últimos diez años.

Al principio, un consumo excesivo de este ácido graso esencial se consideraba perjudicial para la salud y que podía tener efectos nocivos para las células del corazón y de los vasos sanguíneos. ¿Por qué? Pues porque el ácido graso omega 6, más común, el ácido linoleico, es capaz de dar origen al ácido araquidónico un potente inflamatorio.

Ahora, se ha demostrado en diferentes estudios que el consumo de ácido linoleico no tiene esa influencia que se creía sobre las enfermedades cardiovasculares. Sí que se ha comprobado que su consumo reduce las opciones de padecer diabetes.

Equilibrio entre el consumo de omega 3 y omega 6
Los dos son ácidos grasos esenciales para nuestro organismo y no se tiene que pensar que el omega 3 es mejor que el omega 6. Lo que hay que tener en cuenta es que hay que tener un consumo equilibrado de ambos ácidos grasos. La relación correcta en nuestra dieta debería estar entre el 1:1 o 1:4, pero la triste realidad es que en Occidente está en un 20:1 o incluso un 30:1 y esos desequilibrios son los que son perjudiciales para nuestra salud.

Estos desequilibrios ocurren porque es mucho más fácil encontrar alimentos ricos en omega 6 que en omega 3. El ácido graso esencial omega 6 se encuentra en los aceites procesados de origen vegetal: girasol, maíz, soja; aguacate; nueces; pan integral; cereales; huevos y aves de corral. Mientras que el omega 3, lo encontramos en las semillas de chía, linaza, cáñamo o las pipas de calabaza, en algas o en el pescado azul.

La descompensación entre los ácidos grasos esenciales provoca inflamación, el gran mal del mundo moderno y una de las principales causas del deterioro de nuestra salud. Para encontrar ese equilibrio en el consumo de estos ácidos grasos esenciales se recomienda eliminar de nuestra alimentación alimentos procesados y los excesos de aceites vegetales.

El 99% del ácido graso esencial omega 6 que consumimos es el ácido linoleico, así que su fuente fundamental son las semillas de lino, pero este también se encuentra en: las pipas de girasol (34 gramos por 100 gramos de producto); huevos (3,5 gramos por cada 100 gramos); semillas de sésamo (20 gramos por cada 100); tofu (10 gramos por cada 100) y las nueces (10,8 gramos por cada 100).

Beneficios del consumo de Omega 6
Si bien antes un consumo excesivo puede tener efectos inflamatorios en las células del corazón, una correcta ingesta de omega 6 tiene una capacidad antiinflamatoria y es bueno para combatir enfermedades que afectan a las articulaciones como es el caso de la artritis reumatoide.
Los ácidos grasos omega 6 aseguran un buen funcionamiento del sistema inmunitario y nervioso. Ayuda a aumentar las defensas con lo que disminuye el riesgo de padecer infecciones.
Hemos comentado anteriormente que el omega 6 ayudan a no padecer diabetes, pero si ya tienes la enfermedad, su consumo te ayuda a controlar y mantener estables los niveles de insulina.
Además, el consumo de omega 6 es eficaz para aliviar los síntomas premenstruales y ayuda a disminuir las molestias y dolores propios que sufren muchas mujeres, así como la hinchazón o la irritabilidad.
Tipos de ácidos grasos esenciales omega 6
El más conocido y consumido es el ácido linoleico, pero existen otros como el eicosadienoico; el araquidónico (precursor de las prostaglandinas); el docosadienoico; adrénico; docosapentaenoico y caléndico.

Fuente: abc

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