Desmontando el concepto de autoestima

NOTICIAS DE INTERÉS Por Sandra Palacios
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La autoestima, según Freud, es el amor propio, como nos vemos a nosotros mismos, ser conscientes de nuestras capacidades y estar razonablemente orgullosos de ellas, así como tener en cuenta las dificultades que podamos tener y tolerarlas.

Pero, ¿cómo definen los expertos este concepto en la actualidad?

Para Neus García, psicóloga y miembro de Top Doctors, la autoestima es la relación que tenemos con nosotros mismos y está formada por dos conceptos importantes: el autoconcepto -cómo nos vemos a nosotros mismos- y las expectativas que tenemos de nuestras propias capacidades, es decir, lo que nos vemos capaces de hacer.

En este sentido, Elizabeth Muñoz, psicóloga en MediQuo PRO, añade que dentro de la autoestima se pueden apreciar también otras características importantes como la seguridad y confianza en sí mismo, manejo del mundo emocional, autorrespeto y autocontención, habilidad de sobreponerse a la adversidad, autobservación y escucha de sí mismo, autoconocimiento, establecimiento de límites en lo interno y en relación con los demás...

 «La autoestima es uno de los pilares fundamentales de nuestra personalidad, que consiste en cuánto nos queremos y nos estimamos como personas, es decir, el valor que nos concedemos», comparten desde TherapyChat.

De esta forma, para los expertos de TherapyChat tenemos buena autoestima cuando damos por hecho que somos personas auténticas, abrazamos nuestras virtudes, pero también nuestros defectos, no tenemos miedo de mostrarnos tal y como somos y nos sentimos cómodos con nosotros mismos. En cambio, consideran que tenemos una autoestima baja cuando nos menospreciamos, minimizamos nuestra valía personal, creemos que nuestros defectos ensombrecen nuestras virtudes y nos odiamos por ser como somos.

Muñoz expone que es un concepto que se va conformando a medida que crecemos y depende de múltiples factores para desarrollar su plenitud. «Los más destacables son la crianza, el apego con figuras parentales o tutores, concepto y aceptación del yo, validación del cuerpo físico, interacción con la familia, socialización, amistades, capacidad para afrontar situaciones estresantes, expectativas de sí mismo, etc.».  

Los trastornos de la autoestima –apunta García– son los más frecuentes. Estos se manifiestan a través de una falta de confianza en uno mismo, en sentimientos de inferioridad, un estado de ánimo decaído y mecanismos inconscientes de sabotaje a uno mismo, que impiden conseguir los objetivos marcados.

A su vez, la inseguridad conlleva pasividad y aislamiento por el temor a no ser capaz o al rechazo. El sentimiento de culpa puede ser recurrente como si siempre se hubiera cometido un error y frecuentemente también se añade la exigencia de perfección. Por lo que queda claro que la relación que tengamos con nosotros mismos marcará la calidad de nuestra autoestima, y esto influye en nuestro comportamiento.

Trucos para entrenar y fortalecer la autoestima
Silvia Congost, psicóloga experta en dependencia emocional, autoestima y relaciones tóxicas, señala que para lograr hacer del cuidado de la autoestima un hábito, hay que entrenarla a diario. Por ello, comparte algunos consejos para conseguirlo.

1. Cuidarse por dentro y por fuera. No solo es fundamental hacer ejercicio, sino que es importante acompañarlo con una alimentación sana.

2. Alegrarse por los éxitos. Es primordial reflexionar a diario para identificar y reconocer nuestros logros. Es una forma de sacar siempre lo bueno de cada día y reconocer de lo que somos capaces.

3. Dedicarse tiempo de calidad. De manera consciente, escoger momentos concretos, exclusivos para uno, sin interrupciones. Tiene que ser la ocasión perfecta para conectar con uno mismo, por eso no importa tanto la cantidad sino la calidad.

4. Cuidar el diálogo interior. ¿Cuántas veces ha pasado que nos encontramos hablando solos? Buscar esa meditación con uno mismo, hacia adentro, con mensajes y pensamientos positivos que ayuden a fortalecernos.

5. Rodearse de personas que sumen. Las operaciones matemáticas por excelencia han de ser la suma y la multiplicación. Tener gente al lado sana que no reste, con la que poder mostrarse vulnerable y que siempre esté para ayudarnos a crecer.

6. Agradecer. Que la palabra gracias se convierta en favorita. La gratitud es más que decir gracias, es tener la capacidad de asombrarse y de apreciar la vida. Ayuda a disminuir los niveles de estrés y a aumentar la autoestima.
Al final, todos somos vulnerables a tener una autoestima baja, incluso las personas que más se aman a sí mismas y que mayor seguridad tienen. «Basta que dejemos de aceptarnos incondicionalmente y empecemos a sentirnos culpables por ser como somos, para que la imagen que tenemos de nosotros mismos se vea perjudicada», explican desde TherapyChat.

En este sentido existen muchísimos factores que juegan en nuestra contra y que pueden deteriorar la autoestima con mucha facilidad. «Desde los mensajes negativos y la crítica ajena que cuestionan nuestra valía, la falta de cariño o afecto por parte de las personas que nos rodean, o el rechazo de alguien por quien sentimos un profundo aprecio. Los abusos, la ridiculización, las burlas o el menosprecio son otras formas en las que los demás pueden influir en nuestra autoestima y minimizar el amor que nos tenemos», subraya TherapyChat.

Sin embargo, la mayoría de las veces somos nosotros mismos nuestro peor enemigo, ya que no son las experiencias que vivimos las que afectan a nuestra autoestima, sino la manera en la que las interpretamos y asumimos.

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Afortunadamente, de la misma manera que podemos perder la autoestima, en TherapyChat insisten en que también podemos recuperarla: «La clave está en abrazar al mismo tiempo nuestras luces y sombras, aceptarnos plenamente mientras nos liberamos de las influencias y presiones sociales, hasta llegar a ese punto en el que sentimos que no tenemos que demostrar nada ni impresionar a nadie y podemos mostrarnos tal cual somos». 

Fuente: abc.es

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