Lo que tienes que saber sobre la presencia del mercurio en el pescado

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Elisa Escorihuela
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El pescado es imprescindible para una alimentación equilibrada y, si de vez en cuando te pasas por esta Aula de Nutrición, sabrás lo mucho que me gusta recomendar su consumo. Por una parte nos ayuda a mantener nuestra salud cardiovascular y además aporta proteínas de alto valor biológico, así como vitaminas A, D y B12, minerales como el yodo y el selenio y, por supuesto, nos ayuda a mantener un peso corporal saludable.

Aun así, hay que tener siempre en cuenta que determinados pescados pueden contener mercurio. Este llega al mar, bien por liberaciones naturales (acción volcánica o erosión) o por la actividad industrial. Dependiendo de la forma en que se libere puede ser más o menos tóxico:

Mercurio inorgánico
Mercurio metálico
Mercurio orgánico (metilmerecurio o dimetilmercurio). Siendo el metilmercurio el que encontramos principalmente en la cadena alimentaria.
 
El principal problema es que el mercurio puede producir toxicidad, especialmente su forma orgánica (metilmercurio), que afecta al sistema nervioso central en desarrollo. Por eso es especialmente importante en el feto y niños. Además recomiendo reducir la dosis de determinados pescados en mujeres embarazadas, en periodo de lactancia y niños. 

Su forma inorgánica también puede tener efectos nocivos, pero a mayores dosis que el metilmercurio, afectando al riñón, al hígado, produciendo aumento de peso y dañando el sistema reproductor, sistema nervioso e inmunológico.

Los pescados con más mercurio

De los pescados que tienen mayor cantidad de mercurio podemos destacar:

el atún rojo, 
el pez espada (emperador), 
el tiburón 
y el lucio. 
La causa es por su longevidad. Y es que estos peces viven más años que otros, por lo que van bioacumulando más mercurio. Además, son depredadores, así que comerán otros peces que también pueden contener mercurio y de esta manera van acumulando más y más.

 Por esta razón, la EFSA estableció unas dosis tolerables de la ingesta siendo:

1,3 μg/kg para metilmercurio 
y 4 μg/kg para mercurio inorgánico
Ojo, que esto no supone eliminar el pescado de nuestra alimentación, sino que en general, lo mejor es escoger pescados menos susceptibles a la contaminación por mercurio.

Para niños de menos de 10 años, mujeres embarazadas (o que puedan estarlo) y lactantes se recomienda evitar el consumo de las especies con más niveles de mercurio y en niños de más de 10 años, limitar el consumo.

Para el resto de población sana, es preferible consumir pescados de 3 a 4 veces por semana y variar entre pescados azules y blancos. Y mejor siempre seleccionar aquellas especies más pequeñas.

Fuente: abc

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