Permeabilidad intestinal: ¿mito o realidad?

SALUD Por Camila Martinez
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La aparición del concepto de “intestino permeable” como un tema de interés en la actualidad no es sorprendente si tenemos en cuenta los numerosos sitios web que tratan el tema, así como los “gurúes” de las redes sociales que se dedican a este tópico.

Es importante destacar que el término “intestino permeable” es utilizado inadecuadamente y malinterpretado. Así, muchos profesionales se refieren al mismo como “una situación donde el intestino se permeabiliza”, considerándolo como un síndrome o una entidad en sí misma y, a partir de eso, sin evidencia científica alguna, indican restricciones alimentarias innecesarias tales como excluir gluten, lácteos, frutos, sorbitol, fibras alimentarias, etcétera.

En verdad, la permeabilidad intestinal es un fenómeno por el que la pared de nuestro intestino funciona como una barrera selectiva que permite el paso y la absorción de los nutrientes, a la vez que bloquea el paso de aquellas sustancias que pueden ser dañinas. Dicha barrera, que nos contacta con el exterior tal como sucede con el resto de las mucosas y de la piel, está constituida por una capa de células que se encuentran unidas unas con otras a través de estructuras proteicas (entre la cuales la más importante es la zonulina), denominadas uniones estrechas que intentan impedir el paso de sustancias entre las células

Esta estructura, lejos de tratarse de algo estático, presenta un fuerte dinamismo, a tal punto de alcanzar un equilibrio constante entre agentes agresores externos, alimentos, medicación, microbiota, y el sistema inmunológico a través de mediadores inflamatorios y antiinflamatorios.

A partir de cultivos de células, el doctor Alessio Fasano, que actualmente se desempeña en el Hospital General de Massachusetts (EE.UU.), pudo establecer que los pacientes con enfermedad celíaca sintetizaban menos interleuquina 10 (IL-10), mediador antiinflamatorio y reparador de las uniones estrechas que regulan la permeabilidad.

En nuestro medio, el grupo de investigación de la sección de Intestino Delgado del Hospital C. Bonorino Udaondo, liderado por el profesor doctor Julio C. Bai, llevó adelante un trabajo coordinado por el doctor Edgardo Smecuol (M.N. 62.074), expresidente de la Sociedad Argentina de Gastroenterología, donde se pudo demostrar el aumento de la permeabilidad intestinal en enfermedad celíaca, alteración que desaparecía por efecto de la dieta libre de gluten. De este trabajo, se pudo concluir también que los antiinflamatorios no esteroides son otros de los causantes del deterioro de la permeabilidad.

Las alteraciones de la permeabilidad no se limitan al intestino. Así en otro estudio realizado desde el Udaondo, junto a la Universidad Mc Master (Ontario; Canadá), liderado por la doctora Elena Verdú, se comprobó en la mucosa esofágica de los pacientes con enfermedad celíaca un aumento de la permeabilidad a ese nivel debido a la disminución en la expresión de una proteína llamada zonula occludens-1 (ZO-1).

Insisto, debe entenderse a la permeabilidad intestinal como una condición y no como un síndrome o una enfermedad en sí misma. Esta alteración, como se mencionó, tiene diferentes causas que determinan un desequilibrio en la barrera intestinal a partir de diferentes situaciones como el estrés, una intensa actividad física, determinadas medicaciones como los antiinflamatorios y patologías como la enfermedad de Crohn, espondilitis anquilosante, asma, enfermedad celíaca, disbiosis o un Sobrecrecimiento Bacteriano de Intestino Delgado (SIBO). Sin duda, el tratamiento médico y nutricional debe ser abordado desde la enfermedad en sí y no desde un fenómeno como es el aumento de la permeabilidad intestinal.

   “Respecto al gluten en particular, en la actualidad se lo ha demonizado. Así ha sido relacionado con muchas enfermedades más allá de la celiaquía, sin evidencia científica alguna. Muchos individuos lo eliminan sin indicación médica/nutricional, pudiendo enmascarar un posible diagnóstico de enfermedad celíaca”, sostuvo la licenciada Paz Temprano (M.N. 6.692), nutricionista especializada en enfermedad celíaca, trastornos relacionados con el gluten, intolerancias alimentarias y trastornos funcionales del Hospital de Gastroenterología Carlos Bonorino Udaondo.

Para concluir, ante una situación que se atribuye a la “permeabilidad intestinal”, es importante consultar con un médico gastroenterológo especialista, para ser estudiado y poder diagnosticar la patología que estaría asociada a esta permeabilidad intestinal anormal y potencialmente el paciente sería derivado a un nutricionista experto para realizar el abordaje adecuado.

Más allá de la intervención de la permeabilidad intestinal en el proceso que conduce al desarrollo de una enfermedad, la misma debe considerarse como un proceso fisiológico del organismo y, como dijimos, no como una enfermedad en sí misma.

Existen numerosas situaciones a lo largo del día en individuos sanos que pueden aumentarla y eso no se considera patológico. Como, por ejemplo, la actividad física, el estrés, la ingesta de condimentos, la toma de un antinflamatorio, etcétera. Por eso es de suma importancia dejar en claro que la permeabilidad intestinal no es un síndrome, sino un proceso que sucede en individuos sanos en cualquier momento del día y en individuos con determinadas patologías.

Fuente: TN

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