Zonas difíciles de ejercitar en mujeres ¡Presta atención!

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Camila Martinez
Mujer-ejercitndose

Tanto los hombres como las mujeres tienen zonas difíciles de ejercitarse, por lo que suelen convertirse en una piedra en el zapato al momento de querer obtener el objetivo deseado. Por esta razón, las rutinas de entrenamiento deben ser variadas y dirigidas de manera específica a cada persona. Con respecto a las mujeres, la acumulación de grasa se centra en la zona inferior del cuerpo. Es por ello que a continuación trataremos de identificar las zonas complicadas de ejercitar en la mujer para poder trabajarlas de manera regular.

Zonas difíciles de ejercitar
El ejercicio físico de la mujer ha sido un tema de amor y odio por mucho tiempo, pero se ha logrado vencer muchos mitos a lo largo de la historia. Dentro de los más importantes es el de la hipertrofia muscular, en el cual existen diversas investigaciones al respecto. Sin embargo, en esta ocasión nos centraremos en describir aquellas zonas difíciles de ejercitar y por qué son consideradas de esa forma.

El tipo ginoide o pera hace referencia a la acumulación de grasa en el área de las caderas, el abdomen, los muslos y las piernas. Si llegas a contar con este tipo de distribución de grasa, estas son las más complicadas al momento de ejercitar. Por otro lado, también existen otros tipos de distribución de grasa que son menos comunes en mujeres. Pero ello dependerá de la herencia genética que posee cada persona.

Ahora bien, la disposición genética sumada a una alimentación mala hace que las zonas complicadas de ejercitar en una fémina incrementen de manera considerable. Si la dieta se centra en un consumo calórico mayor al que se requiere para la vida diaria, la grasa continuará acumulándose en regiones sensibles. Incluso el tejido adiposo comenzará a albergarse en lugares diferentes como la zona posterior de los brazos o tríceps branquiales.

Para responder, en términos generales habría que darse cuenta cuál es el área más complicada al momento de ejercitarte y, con base en ello, darse una idea para poner en marcha una rutina adecuada. Además, es preciso acudir con el médico y solicitar un proceso de revisión con el nutricionista. Este puede hacer una evaluación más completa y realizar un perfil antropométrico para determinar cuál es la composición corporal.

Con los resultados, el siguiente paso será acudir con un profesional de entrenamiento deportivo para poder desarrollar una rutina adecuada a las necesidades, ya que habrá ejercicios aptos para las zonas más difíciles de trabajar según la composición corporal.

En conclusión, aunque existen aquellas zonas difíciles de ejercitar, no hay que bajar la guardia. Más bien, es acudir con los expertos para que puedan diseñar una rutina y lograr el cometido.

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