Cómo son los sonidos que alteran el cerebro y se usan como “drogas auditivas”

NOTICIAS DE INTERÉS Por Ana Cohen
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Morfina, ayahuasca, fentanilo o cannabis. Los nombres son similares al de las drogas cuyo efecto pretenden imitar, aunque estos archivos sonoros están al alcance de cualquiera. Solo hacen falta unos auriculares y conexión a internet, donde hay, tanto libres como pagos, miles de pulsos binaurales o binaural beats.

Los pulsos binaurales son una ilusión de sonido que ocurre cuando se escuchan dos tonos de frecuencia diferentes, uno en cada oído.

Pulsos binaurales
Por ejemplo, si se presenta un tono puro de 530 Hz en el oído derecho de una persona, mientras que en el oído izquierdo se le introduce un tono puro de 520 Hz, el oyente percibirá la ilusión auditiva de un tercer tono, además de los dos tonos puros.

El tercer sonido se denomina latido binaural y, en este ejemplo, tendría un tono percibido que se correlaciona con una frecuencia de 10 Hz, que es la diferencia entre los tonos puros de 530 Hz y 520 Hz presentados a cada oído.

Drogas digitales
Las drogas digitales son pistas de sonido capaces de alterar el cerebro de sus consumidores. De acuerdo con un estudio realizado por investigadores del Reino Unido y Australia, el 5% de los participantes de una encuesta en 22 países afirmaron haber probado drogas sonoras en 2021. El número representó un incremento a los datos recabados un año antes.

La mayoría de las personas dijeron que los usaban para:

Relajarse o quedarse dormidos (72 por ciento).
Cambiar su estado de ánimo (35 por ciento).
Sin embargo, el 12 por ciento informó haber intentado obtener un efecto similar al de las drogas psicodélicas.

Los archivos de audio se utilizan como drogas digitales
“Los pulsos binaurales se utilizan como drogas, pero también para tratar la ansiedad, para aliviar el dolor o incrementar la memoria y la concentración”, apunta Monica Barratt, investigadora senior del Centro de Estudios Sociales y Globales de la universidad australiana RMIT y directora de la encuesta.

La experta cree que su consideración como drogas digitales es aún “una cuestión abierta”. “La mayoría de la gente asume que las drogas son sustancias que entran en el cuerpo de alguna manera (tragadas, inyectadas, fumadas…) y causan cambios en la cognición, el ánimo, etcétera. Los pulsos binaurales entran al cuerpo por el oído y entonces el cuerpo produce por sí mismo un tercer tono fantasma, dentro del cerebro, que afecta a las ondas cerebrales y tiene efectos psicoactivos. Con base en ello, pienso que es una cuestión abierta si se deberían considerar como un tipo de droga o algo diferente”, sostiene Barratt.

El uso de latidos binaurales para experimentar estados alterados fue reportado por el 5% de la muestra total.

Quién probó drogas sonoras
En los Estados Unidos, el 16 por ciento de los encuestados dijeron que lo habían probado drogas sonoras, mientras que en los países de México y Brasil, el uso también fue superior al promedio, con un 14 por ciento y un 11,5 por ciento, respectivamente.

El Reino Unido estuvo ligeramente por encima del uso global promedio, con un 9 por ciento.

Los sitios de transmisión de video como YouTube y Vimeo fueron la forma más popular de escuchar, seguidos por Spotify y otras aplicaciones de transmisión.

Las pistas de audio a menudo reciben el nombre de su utilización prevista, desde atención plena y meditación hasta pistas con nombres de drogas ingeribles como MDMA y cannabis.

 Barratt dijo que los tonos ilusorios habían sido accesibles durante más de una década, pero su popularidad recién había comenzado a crecer.

“Es muy nuevo, simplemente no sabemos mucho sobre el uso de ritmos binaurales como drogas digitales”, reconoce. “Esta encuesta muestra que esto está sucediendo en varios países”, y agrega que tal vez los latidos binaurales podrían usarse como método de terapia, junto con el tratamiento tradicional.

Fuente: TN
 

 
 
  

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