Los errores más comunes que hacen que no tengas una buena higiene vaginal

SEXUALIDAD Por Camila Martinez
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Una incorrecta higiene vaginal puede provocar modificaciones del pH, cambios en la microbiota y el desarrollo de infecciones, que en muchas ocasiones pueden ser de repetición y cronificarse. Por ello, es importante conocer los errores más habituales que cometemos a la hora de cuidar nuestra zona íntima.

Bárbara Fernández del Bas, especialista en Ginecología y Medicina de la Longevidad, explica que el principal error que cometemos es pensar que la vagina requiere de una higiene especial, «pues esta tiene un sistema natural de limpieza que no requiere que hagamos nada 'extra' para su cuidado».

Igualmente, la experta señala que hay otras situaciones que pueden dañar nuestra vagina, como los periodos en los que estamos bajas de estrógenos (toma de anticonceptivos, puerperio, lactancia, amenorreas, menopausia…), relaciones sexuales de riesgo o baja frecuencia de las mismas.

Además manifiesta que «las pacientes que, por ejemplo, son usuarias de las duchas vaginales, tienen más frecuencia de infecciones por arrastre de la microbiota vaginal». Por lo que los lavados vaginales no están recomendados, salvo indicación médica.

Maite Fernández, ginecóloga y sexóloga, incide en que en estos momentos hay que prestar especial atención a la vagina, porque si no tiene estrógenos se va deteriorando, secando y perdiendo elasticidad, propiciando la aparición de síntomas. También hay que estar pendiente de cuidar y restablecer la salud vaginal cuando haya infecciones por hongos o determinadas bacterias.

¿Qué pasa con la higiene vulvar?
Fernández considera que es muy común lavarse con demasiada frecuencia y eso es un error. De hecho, puede alterar la flora vaginal. Por ello, la experta recomienda hacerlo «como mucho una vez al día».

Otro error frecuente –añade– es usar el mismo gel que utilizamos para el baño. Recomienda optar por un gel íntimo «que tiene el pH adecuado para la vulva y altera menos la flora vaginal». Fernández del Bas opina que un jabón neutro sin tóxicos ni parabenos también sería adecuado para su cuidado.

Ambas expertas aconsejan usar ropa íntima que sea 95 o 100% algodón blanco, sin tintes, evitar la ropa ajustada y, sobre todo, rehuir del uso de salvaslip, porque mantiene la humedad y altera la flora vaginal. Y es que la vulva, a diferencia de la vagina, odia la humedad.

Además opinan que lo ideal es hidratar la zona una vez finalizada la ducha, como hacemos con el resto del cuerpo, para que no se reseque. Para ello se podrán utilizar productos específicos vulvares o bien una loción/aceite hidratante lo más libre de tóxicos, tintes y perfumes posible.

Toma de probióticos
Como publicó ABC Bienestar, para preservar la salud vaginal hay que tener en consideración el uso de probióticos, especialmente, cuando esta va a ser tratada con antibióticos orales: «Los antibióticos orales destruyen la flora vaginal y las bacterias patógenas. Las que no son patógenas también dejan el microbioma digestivo y ecosistema vaginal desprotegidos y pueden darse diarreas, infecciones...», expone Lola Ojeda, especialista en Ginecología y Obstetricia en Women's.

Ana Colomer, dietista-nutricionista, asegura que los probióticos se pueden encontrar, por ejemplo, en el yogur o en suplementos alimentarios, entre otros: «Los probióticos naturales son los que encontramos de forma natural en los propios alimentos. El yogur contiene probióticos al ser leche altamente fermentada, y estos microorganismos vivos se les conoce como lactobacillus». Continúa contando la experta que estos lactobacillus son los que ayudan a regenerar la microflora y floras pudiendo llegar a mejorar las digestiones, evitar los gases y reducir las diarreas o el estreñimiento. Al parecer, otro producto que ha salido recientemente al mercado con probióticos es la kombucha, una bebida fermentada.

En los suplementos probióticos, en cambio, encontramos una gran variedad, ya que existen millones de cepas: «Según el fin del uso del probiótico se debe de elegir un tipo u otro, y en función de las cepas que contenga un probiótico, el suplemento estará más destinado a regular el transito intestinal o mejorar las digestiones, entre otros», cuenta la experta. Para la nutricionista es muy importante consultar a un especialista sobre los efectos que producen estos suplementos antes de iniciar la suplementación.

Fuente: abc

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