Día Mundial del Sueño: dormir bien, la clave para cuidar la salud mental

SALUD Por Maia Casares
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El Día Mundial del Sueño se celebra el 18 de marzo con el objetivo de empoderar la importancia que tiene el sueño para los seres humanos. Es un día para sensibilizar y difundir el impacto del buen o mal descanso en la salud, como en las actividades sociales y educativas.

Esta fecha fue establecida por el Comité del Día Mundial del Sueño de la Sociedad Mundial de la especialidad para intentar disminuir el agobio que los problemas vinculados al acto de dormir causan en las comunidades a través de una mejor prevención y manejo de los trastornos. El lema de este año es: Sueño de buena calidad para una mente sana y una vida mejor.

“En los tiempos de crisis mundial que atravesamos, tanto sociopolíticos como pandémicos, es prioritario cumplir con ese lema ya que, de lo contrario, se desencadenarán consecuencias tales como los trastornos del sueño, que impactan severa y profundamente en nuestra salud mental”, explicó la neumonóloga Mirta Castro (M.P.P. 1.282).

Para la especialista en sueño y jefa del Servicio de Neumología del Hospital Regional Río Gallegos (Santa Cruz), “la anormalidad en el ciclo del sueño es una consecuencia de la modernidad, ya que la población mundial ha disminuido la cantidad de horas que duerme, produciendo el deterioro de su salud, tanto a nivel físico como mental”.

En ese sentido, precisó: “La falta de sueño no se limita solo a producir malestar o embotamiento mental, sino que también genera que el riesgo de adoptar estilos de vida no saludables (como fumar, incrementar la ingesta de alimentos sin tener hambre, postergar responsabilidades, etcétera) aumente, además de alterar la estabilidad del estado anímico. Todo eso lleva a una consecuencia mayor que es la probabilidad de padecer diversas enfermedades secundarias e incrementar el riesgo de tener accidentes en el hogar o de tránsito”.

Castro -también miembro del Comité Ejecutivo sección Sueño, Oxigenoterapia y Asistencia Ventilatoria de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria- explicó que “la idea colectiva de que los momentos que pasábamos durmiendo eran una pérdida de tiempo, es actualmente obsoleta”. Para ella, hoy se lo considera “un estado esencial para la homeostasis y adecuado funcionamiento fisiológico de cada persona, que además evita desequilibrios emocionales y físicos”. “Las investigaciones recientes demuestran que mientras estamos tranquilamente durmiendo, nuestro cerebro está sumamente ocupado procesando la información obtenida a lo largo del día”, indicó.

Asimismo, explicó la especialista, el sueño tiene un rol único en el adecuado desarrollo del cerebro en crecimiento y en diversos procesos de la plasticidad cerebral que ocurren durante el descanso.

“A nivel celular, los ciclos circadianos coordinan complejos mecanismos de encender y apagar genes y estructuras que regulan, individualmente y en conjunto, las funciones de cada célula del organismo como a su vez de cada órgano y sistema fisiológico para, finalmente, producir un perfecto equilibrio en el funcionamiento mental, emocional y sistémico de cada persona”, argumentó.

Por todas estas razones la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria difundió las siguientes sugerencias para lograr cuidar la mente teniendo un sueño saludable y reparador:

Establecer un horario para ir a dormir con la posibilidad de acostarse y levantarse a la misma hora, incluso los fines de semana.
Regularizar el horario de despertar: no más de dos horas de diferencia entre días de trabajo y días libres.
Limitar la siesta a un máximo de 20-30 minutos tras la comida. Evitar la siesta si contribuye a una mayor dificultad para dormir por la noche o a un sueño más fragmentado y corto.
Hacer ejercicio diariamente, pero no realizar actividad física cerca de la hora de dormir.
Salir al aire libre. Exponerse a la luz natural durante al menos 30 minutos todos los días.
Evitar consumir cafeína y tabaco, sobre todo en las últimas horas del día.
Evitar el alcohol y las comidas abundantes antes de acostarse. Ambos impiden un sueño reparador y profundo.
Limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse. Tratar de leer un libro, escuchar música y realizar actividad relajante.
Adaptar el ambiente para dormir: temperatura fresca si es posible, evitar las distracciones de luz y sonido, oscurecer el ambiente y silenciar el celular.
No quedarse en la cama despierto. Si no puede conciliar el sueño después de 20 minutos, hay que levantarse y realizar una actividad relajante hasta volver a sentir ganas de dormir.
Consultar al médico. Recordar que las consultas más frecuentes al médico especialista en medicina del sueño son: la manifestación de excesiva somnolencia diurna, síndrome de piernas inquietas, ronquido, apnea del sueño, insomnio y narcolepsia. En edad infantil, la consulta más frecuente sobre el sueño es fracaso escolar, déficit de atención, déficit de atención hiperactividad (TADH), retraso de fase, además del ronquido e insomnio.

Por último, la especialista concluyó: “El desafío está planteado con el anhelo de que cada año trabajemos en la importancia de concientizar sobre el sueño para proteger y cuidar la salud mental y así evitar consecuencias que puedan ocasionar problemas en el desarrollo cotidiano de la vida de los seres humanos”.

 

Fuente: TN

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