¿Qué puedo comer si tengo colon irritable?

DIETAS Por Sandra Palacios
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¿Notas que todo lo que comes te sienta mal pero tu médico te ha dicho que no tienes ninguna intolerancia? Si tienes de forma habitual síntomas digestivos como diarrea, estreñimiento (o ambas) y dolor abdominal e hinchazón puede ser que tengas colon irritable.

El doctor Domingo Carrera, médico especialista en nutrición del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (Cmed), explica que se trata de un síndrome de origen psicosomático que afecta al intestino, principalmente al colon, donde se produce una irritación del mismo y provoca los síntomas digestivos mencionados.

Puede haber múltiples causas que originen este síndrome, pero las principales, según Ángela Quintas, licenciada en Ciencias Químicas y autora de '¿Por qué me duele la tripa?', son estrés, factores psicológicos, una alimentación desequilibrada, toma de medicamentos que alteran la microbiota (como antibióticos o corticoides), alcohol, tabaco, el envejecimiento…

Los nervios –añade Carrera— son el peor enemigo del colon irritable, por lo que debemos tratar de mitigar la ansiedad. «Podemos comer de forma adecuada, pero si estamos muy ansiosos o experimentamos un gran estrés pueden aparecer los síntomas. Sin embargo, al estar más relajado o en periodos de descanso o vacaciones el paciente tiende a estar mucho mejor».

Por ello, el doctor recomienda llevar a cabo actividades que mitiguen la ansiedad y nos relajen –deporte, yoga, mindfulness, meditación, terapia...–, así como una alimentación baja en fructosa o FODMAP, sin gluten, sin lactosa y sin un exceso de grasa saturada.

Las siglas FODMAP (fermentable, oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polialcoholes), explica Quintas, hacen referencia a los azúcares que no se absorben de manera correcta en el intestino delgado y acaban siendo fermentadas por las bacterias que viven en nuestro intestino grueso. «Normalmente, las personas que padecen SII (Síndrome de Intestino Irritable) tienen poca tolerancia a estos azúcares y como resultado presentan una inflamación intestinal, hinchazón, gases y diarrea». Así, con este tipo de dieta se ayuda a reequilibrar la microbiota y disminuirán los síntomas.

Alimentos a incluir
Tubérculos, cereales y harinas sin gluten
Lácteos sin lactosa
Yogur, kéfir o combucha
Verduras y hortalizas como judías verdes, calabacín, espinacas, acelgas o berros
Cúrcuma y boswellia
Frutas como papaya, coco y arándanos
Champiñones
Arroz
Carnes y pescados blancos
Huevo

Alimentos a evitar
Comida rápida y alimentos ultraprocesados
Grasa saturada como lácteos sin desnatar o quesos curados
Carne de vaca y cordero, embutidos grasos y cerdo no magro
Casquería, empanados y rebozados
Nata y mantequilla
Harina blanca de trigo
Azúcares industriales como los de las golosinas y la bollería
Algunas verduras como ajo, cebolla, puerro, coles o alubias
Algunas frutas como manzana, pera o melocotón
Alimentos integrales
Café
Alcohol
Bebidas gaseosas
Estas pautas dietéticas –señala la experta– pueden ir acompañadas de cepas probióticas específicas, que nos ayudarán en el proceso de reparación intestinal.

En cualquier caso, Quintas subraya que esta es una dieta muy restrictiva y que solo debería realizarse bajo la supervisión de un profesional que nos guíe por sus diferentes fases. Así podremos evitar cualquier tipo de malnutrición.

Fuente: ABC

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