La pasta en la cena engorda: ¿Mito o realidad?

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Julia VOSCO
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La nutrición es una de las esferas de la vida de la que todos creen saber. Así, con más de leyenda que de información, se transmiten ideas erróneas, como que el limón quema grasas o los alimentos saludables pueden comerse “a libre demanda”.

En este sentido, las pastas son portadoras de más de una creencia, todas demonizantes de este alimento: que engorda, que no se la debe acompañar con proteínas, y que se debe evitar su consumo por la noche están entre las más escuchadas.

Sobre la que hace referencia al horario en que conviene o no comerlas, Infobae consultó a especialistas, para conocer si es real que se desaconseja su consumo por la noche, y cuál es la causa.

“Hay un mito que dice que comer carbohidratos a la noche engorda porque hace que se transformen en grasa”. La licenciada en Nutrición Laura Romano (MN 5992) comenzó a explicar que “en primer término esto no es así porque nada tiene que ver que sea de día o de noche; y en segundo lugar, el mito se basa en que eso ocurre porque a la noche no se gasta energía y eso no es así porque el cuerpo gasta energía incluso durmiendo”.

Y tras explicar que “el metabolismo basal, que es la cantidad de energía necesaria para mantener los procesos vitales estando en reposo, es el que se encarga de mantener todo nuestros sistemas funcionando y eso demanda energía”, la especialista apuntó: “En realidad, la grasa se almacena cuando se consume más de lo que el cuerpo necesita en un momento determinado, y no tiene que ver con si es de día o es de noche. Si consumimos más de lo que el cuerpo necesita, se almacena en forma de grasa porque es la única manera que el cuerpo tiene de administrar lo que le sobra”.

“Así hayamos comido carbohidratos, proteínas o grasas, que son los tres nutrientes que aportan calorías -además del alcohol- si comimos de más, el cuerpo usa lo que necesita para realizar sus procesos metabólicos y el resto lo guarda -detalló Romano-. El ‘guardar grasa’ no tiene que ver con el nutriente en sí sino con que lo que se consumió estuvo de más”.

Con ella coincidió la médica especialista en Nutrición y Diabetes Marianela Aguirre Ackermann (MN 151867), quien no sólo destacó que “la idea de que los carbohidratos son un grupo de nutrientes ‘malos’ es un mito”, sino que agregó: “Cada célula es una máquina que necesita energía para realizar trabajo. Los carbohidratos son nuestro principal combustible”.

“Los carbohidratos aportan entre el 45 y el 55% de nuestras necesidades diarias de energía. Ahora, por ejemplo la papa y la pasta tienen carbohidratos pero no es lo mismo una papa horneada, que una papa frita, que incorpora grasa. O una pasta con ratatouille de verduras, que una pasta con crema y abundante queso rallado”, ahondó la directora de Nutrición y Diabetes del Centro CIEN y coordinadora del Grupo de Obesidad de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).

Para Romano, “a la hora de armar un plato, lo más importante es tener en cuenta dos cosas: por un lado la calidad, la composición de ese plato, que le dé al cuerpo todos los nutrientes que necesita (esto es hidratos, proteínas y grasas) y por otro lado la cantidad justa, que dependerá del requerimiento de energía de cada persona”.

“Si el objetivo es estar saludable y tener un peso saludable, lo que se recomienda es armar un plato en el que la composición sea aproximadamente 50% vegetales, 25% carbohidratos y 25% proteínas”, detalló la nutricionista, quien explicó que “dentro de los carbohidratos, lo que se debe tener en cuenta es elegir carbohidratos de buena calidad”.

“Se hace mucho hincapié en que los carbohidratos engordan y que a la noche no se deben consumir, pero lo que importa es qué tipo de carbohidrato se consume, y lo que diferencia a los carbohidratos es el contenido de fibra”, sintetizó Romano, y precisó: “Los simples, de digestión rápida, que se digieren muy rápido y generan picos de glucemia que a la larga nos pueden hacer aumentar de peso. Por otro lado, los carbohidratos de digestión lenta, como las legumbres, la pasta al dente, harinas integrales, pastas de legumbres, arroz yamaní, granos enteros como trigo burgol, quinoa, que son de digestión lenta y el cuerpo administra mejor la energía y almacena menos”.

Entonces, ¿el punto es qué tipo de carbohidrato se consume?

“Los carbohidratos simples son digeridos por el cuerpo con mayor facilidad y se pueden encontrar en frutas y lácteos. También se encuentran en los alimentos refinados como el azúcar, la pasta y el pan blanco”, apuntó Aguirre Ackermann, y destacó que “al cuerpo le toma más tiempo descomponer los carbohidratos complejos, que se encuentran en las verduras, pastas y pan integral, arroz integral y legumbres”.

“Con los que debemos tener especial cuidado es con las carbograsas: la combinación de hidratos simples con grasas, que brindan una sensación muy placentera al consumirlos juntos y nos inducen a comer más y más sin darnos cuenta. Por ejemplo, pizzas, empanadas, helados, dulce de leche, postres, galletitas y productos de confitería”, agregó.

Los carbohidratos complejos son en su mayoría ricos en fibra, por eso tardan más tiempo en convertirse en glucosa y ser asimilados por el organismo, y no aumentan los niveles de azúcar en sangre tan rápidamente como los carbohidratos simples. “Además de fibra, los hidratos de carbono complejos tienen vitaminas y minerales y un valor nutricional más alto que los carbohidratos simples, que contienen azúcares refinados y, en general, menor cantidad de vitaminas y minerales. Los carbohidratos simples se digieren muy rápidamente y provocan picos de liberación de insulina. Los carbohidratos complejos tardan más en digerirse”.

“Lo ideal es combinarlos con proteínas animales (huevo, carne, pollo, pescado, queso) y también se pueden incorporar legumbres (porotos, garbanzos, lentejas, arvejas) o derivados de legumbres como el tofu”, sumó Romano, para quien “lo importante es hacer platos completos, que pueden consumirse al mediodía o a la noche, no importa el horario, sino que el cuerpo reciba lo justo y necesario y de manera equilibrada”.

Fuente: infobae 

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