Emocionalmente frágiles y con la autoestima baja: así son las víctimas de un predador emocional

NOTICIAS DE INTERÉS Por Daniel Fernández
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Mucho se habla del predador, es decir de aquella persona con rasgos psicopáticos que procura manipular a un otro para lograr su cometido. Sin embargo, pocas veces se habla de las características de quien es candidato o candidata ideal para caer en sus garras. Por lo tanto, aquí nos enfocaremos no en el victimario sino en las características de su víctima.

Si el manipulador es alguien que procura imponer sus deseos al otro para así utilizarlo en su propio beneficio, esto significa que quienes tienden a caer en sus redes son justamente aquellas personas con tendencia exagerada a satisfacer aquello que se les reclama, incluso cuando esto los coloque en una posición de sometimiento

En principio, el hábil manipulador ofrece lo que supone habrá de ser algo que su víctima añora poseer. Claro, solo se tratará de una carnada. Luego, paulatinamente, dicha carnada se alejará más y más hasta casi desvanecerse, y la contrapropuesta del manipulador será que para que su víctima consiga aquello antes deberá seguir ciertas pautas. ¿Qué pautas? Solo las que satisfarán únicamente a quien manipula. De este modo, el dominio sobre el otro se llevará a cabo de manera lenta, pero efectiva

Desde luego, no todos muerden aquella carnada, sino solo aquellos ávidos por conseguirla. Y dado que la enorme mayoría de las estafas más efectivas son emocionales o apuntan al área emocional para luego extraer otros dividendos, esto nos da cuentas de presas emocionalmente frágiles. ¿Por qué? Por su historia, la cual a veces se remonta incluso hasta los primeros años de vida.

El rol de la autoestima en la víctima de un psicópata
Esto significa que una persona con una autoestima baja, que no se sintió querida ni aprobada ni aceptada por los otros, tiene una enorme tendencia a buscar con desesperación el amor, la aprobación y la aceptación en algún otro. Y esta baja autoestima es la causa fundamental que hace que un individuo termine cediendo ante otro, colocándose como un esclavo ante un amo al que hay con complacer.

¿Por qué hacen esto? Su autoestima es tan ínfima, que creen que deben hacer méritos para ser queridos. Así, en su cometido, desde luego se exceden. Quieren el amor del otro, la aprobación del otro, la aceptación del otro, sin embargo no creen merecerlas. Por ello hacen esfuerzos sobrehumanos para satisfacer lo que el otro requiere y, finalmente, se olvidan de lo que ellos mismos necesitan.

Desde luego estas personas vulnerables son bastante crédulas, necesitan creer tanto en las bondades de quien será en verdad su victimario, que se niegan sistemáticamente a advertir las señales alarmantes que cualquier otra persona podría ver sin dificultad. Así, trastocadas por un mecanismo de negación inconsciente, solo ven lo que quieren ver. Pero, incluso, muchas son las veces que encontramos a personas que tienden a relacionarse repetidamente con estos predadores. Salen dañados tras uno de estos vínculos tóxicos y recaen en un vínculo similar con quien parece ser un clon del anterior. Tropiezan una y otra vez con la misma piedra, aunque está piedra reaparezca con un nombre diferente.

Diremos entonces que, básicamente, las personas más susceptibles de ser manipuladas padecen de baja autoestima, anhelan con desesperación la aceptación de los otros, son inseguras de sí mismas, son sumamente crédulas y se caracterizan por un mecanismo de negación muy marcado.

Y tras haber podido zafar de una relación en la que se sintieron emocionalmente estafadas, habrán de sentirse aún más inseguras y tendrán una autoestima aún más dañada, por lo cual pueden volverse todavía más vulnerables y, por ende, ser nuevamente víctimas en una nueva relación similar.

Por lo tanto, quien crea que en su vida ha tenido el pesar de haber sido víctima con recurrencia de manipuladores, lo más conveniente es que deje de culpar a su mala suerte y que tome cartas en el asunto.

¿Cómo? Haciéndose cargo de que algo en su propia persona debe trabajar y modificar. Y para ello, claro, el camino más recomendable es la psicoterapia.

La mejor defensa ante un manipulador es siempre una buena autoestima (amor propio), y solo se puede querer a quien en verdad se conoce. Por ello es que la base de la autoestima es el autoconocimiento.

Fuente: tn

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