Medicamentos vs. acompañamiento: cuál es el mejor método para dejar de fumar

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Cristina MERCADO
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El tabaco mata en el mundo a más de 7 millones de personas por año, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Buena parte de ellas, 900 mil, mueren por haber respirado humo pasivamente. En la Argentina, el tabaquismo es la primera causa prevenible de muerte.

 
Se estima que el 70% de los fumadores desea dejar el cigarrillo y hace al menos seis intentos hasta conseguirlo definitivamente. Un nuevo estudio científico realizado por investigadores del Hospital General de Massachusetts y la Universidad de Oxford -publicado en la revista científica JAMA- analizó la eficacia de los distintos métodos para dejar de fumar, una tarea que no es fácil, pero tampoco imposible. Hacerlo, mejora la calidad de vida y extiende la vida hasta diez años.

“El fumador tiene muchas más chances de enfermarse, pero piensan que se van a enfermar sólo de los pulmones, y en realidad produce daño en muchos órganos: el sistema urinario, el sistema digestivo, la piel, el sistema reproductor, entre otros. Todo esto quita muchos años de vida a las personas fumadoras”, advirtió Guillermo Espinosa, presidente de la Asociación Argentina de Tabacología (ASAT).

“El 90% de las personas que fuman empezó a hacerlo en la adolescencia. Y es muy probable que en ese momento de la vida se hayan iniciado por identificación con un grupo de amigos, con algún familiar que fumaba, por el impacto de la publicidad o por la necesidad de transgredir”, explicó el psicólogo Guido Bergman (M.N. 85.234).

Mejores métodos para dejar de fumar
De acuerdo con los investigadores, tanto “el apoyo conductual como los medicamentos (es decir, el bupropión, la vareniclina y terapia de reemplazo de nicotina con parches, chicles e inhaladores) son tratamientos eficaces cuando se usan individualmente, pero lo son más cuando se combinan”.

“La combinación de medicación y apoyo conductual se asocia con una tasa de abandono del 15,2% durante seis meses, mientras que la tasa de abandono es del 8,6% si el apoyo conductual es breve o se sigue la atención habitual”, sostuvieron.

Nancy Rigotti, autora principal del estudio, señaló: “Muchas personas que intentan dejar de fumar subestiman lo valioso que es obtener el apoyo y el aliento de un consejero en el camino”.

En tanto, el estudio EAGLES (que incluye a 8.144 fumadores) indicó que la tasa de abandono del tabaco es significativamente mayor a los seis meses con el uso de vareniclina (21,8 %) que con el de bupropión (16,2%) y los parches de nicotina (15,7%).

Leé más: El tabaquismo, la primera causa de muerte evitable en la Argentina

“El tratamiento de primera línea debe incluir tanto farmacoterapia como el apoyo conductual. La vareniclina o la terapia de reemplazo de nicotina combinada son las intervenciones iniciales preferidas”, concluyeron los investigadores.

Fumar perjudica tanto a los ojos como a los pulmones
Entre los problemas visuales y las enfermedades oculares más frecuentes o de mayor gravedad por tabaquismo, se pueden destacar las siguientes:

Ojo seco: Diversos estudios han demostrado que los síntomas habituales de ojo seco se presentan hasta dos veces más en fumadores frecuentes en comparación con los no fumadores. El ojo seco se puede manifestar con enrojecimiento ocular, irritación, mayor sensibilidad a la luz, visión borrosa y otros síntomas de incomodidad visual.

Catarata: Suele considerarse la principal causa de ceguera reversible. La catarata nuclear se asocia al hábito del tabaquismo. La catarata se produce cuando el cristalino del ojo, que naturalmente debe ser transparente, se opaca. Puede causar visión borrosa y hacer que los colores se vean desteñidos.

Enfermedades de la retina: El British Journal of Ophtalmology comparte un estudio en el que se explica que el tabaquismo adelgaza la retina y la coroides, las capas internas del ojo de gran relevancia para la visión. En la degeneración macular relacionada con la edad, es una indicación dejar el cigarrillo como un factor de prevención de esta enfermedad para así poder disminuir el efecto oxidativo de la nicotina que favorece la muerte celular del epitelio pigmentario -la capa de la retina que se deteriora en esa afección- y, además, para prevenir sus etapas más avanzadas que ponen en grave riesgo la visión de los pacientes.

Fuente: TN

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