Alimentación sana, ejercicio y otros tips para retrasar el envejecimiento

NUTRICIÓN Por Cristina MERCADO
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La edad subjetiva, la edad que sentimos, tiene un impacto muy real en la salud y la longevidad. Las personas que se sienten más jóvenes que sus años con frecuencia lo son, en términos de cuánto tiempo les queda de vida.

La cuestión de qué controla nuestra edad subjetiva, y si podemos cambiarla, siempre fue difícil de abordar científicamente. Ahora, la investigación está revelando algunas respuestas sorprendentes. La buena noticia es que muchos de los factores que ayudan a determinar la edad que sentimos son cosas que podemos controlar para agregar años a nuestras vidas, y vida a nuestros años.

Contar el número de años que alguien estuvo vivo no es necesariamente la forma más precisa de medir la longevidad. Los “relojes de envejecimiento” biológicos miden varios marcadores en el cuerpo para ver qué tan avanzados estamos en el proceso de envejecimiento físico. Pero también sabemos que el envejecimiento físico no es el principio y el fin de todo.

Silvia Figiacone, doctora en Psicología y directora de la Maestría en Neuropsicología Aplicada del Instituto Universitario Hospital Italiano de Buenos Aires, sostiene que “en un mundo en donde aumenta la expectativa de vida y las demencias ya son consideradas la epidemia del siglo XXI, es clave tomar conciencia de que hoy estamos construyendo quiénes seremos mañana”.

Los cuatro pilares para retrasar el envejecimiento
Para Figiacone, los cuatro pilares son:

Practicar actividad física.
Lograr hábitos de sueño prolijos.
Llevar una buena alimentación.
Nunca dejar de realizar ejercicio mental.

“Crecemos, nos desarrollamos y envejecemos mejor si tenemos la rutina de hacer ejercicio mental. Esto significa que, así como nos acostumbramos a ir al gimnasio o practicar un deporte, todas las personas a lo largo de la vida deberían trabajar los músculos del cerebro”, señaló.

El día a día de una mente antiage
“Resulta que el modo en que una persona se enfrente a sus problemas cotidianos será fundamental si hay que lidiar con problemas de salud. Las fortalezas personales como el optimismo y la capacidad de encontrar un sentido a las experiencias de la vida se asocian a una mejor salud mental y son factores de resistencia y protección ante la adversidad y la enfermedad”, asegura Laura Podio, licenciada en Arte y Psicóloga (M.N. 66.722).

Hay muchas razones por las que la edad subjetiva expresa tanto sobre nuestra salud. Puede ser un resultado directo de los cambios de personalidad que la acompañan, con una edad subjetiva más baja, lo que significa que disfruta de una mayor gama de actividades (como viajar o aprender algo nuevo) a medida que envejece.

Pero el mecanismo que vincula el bienestar físico y mental con la edad subjetiva casi con certeza actúa en ambas direcciones. Si la persona se siente deprimida, olvidadiza y físicamente vulnerable, es probable que se sienta mayor. El resultado podría ser un círculo vicioso, con factores psicológicos y fisiológicos que contribuyen a una mayor edad subjetiva y una peor salud, lo que nos hace sentir aún más mayores y más vulnerables.

“Si bien no es fácil enfocarse en los aspectos positivos de la vida en los tiempos que corren, hay que tener en cuenta que una perspectiva optimista es un gran recurso psicológico que va a ayudar en todos los aspectos de la vida. Y si no se es naturalmente así, ¡se puede practicar hasta que salga! Hay que enfocarse en qué cosas se quiere poner atención: el cuerpo, la mente y las emociones lo van a agradecer”, concluye Podio.

Fuentte: TN

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