Tips para reconocer la miel de calidad y aprovechar sus nutrientes

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Laura TORRES
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La calidad de la miel depende de la fuente, pero los procesos para producir, extraer, envasar y almacenar los productos pueden afectar la inocuidad. La producción apícola en la Argentina es una actividad noble que se desarrolla en casi todo nuestro territorio, ocupa una gran cantidad de mano de obra y, por lo general, la llevan adelante familias para tener un complemento productivo, en algunos casos, y como actividad principal, en otros.

Impulsada por la pandemia, la miel pasó a ser el producto base para recetas de remedios caseros y las personas se empaparon más de sus grandes beneficios y de los demás productos apícolas como el polen, propóleo y el propio panal de las abejas que es comestible también. Todo con el fin de reforzar el sistema inmune.

“La miel es milenaria, utilizada por el ser humano desde sus orígenes, como primer endulzante”, describe María Laura Chiormi (M.P. 008), licenciada en Nutrición y secretaria del Consejo Directivo del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.

La miel forma parte de la dieta mediterránea desde la época de los egipcios. Cuando hacían sus expediciones, conservaban la carne en barriles llenos de miel. Su uso está muy bien relatado en los papiros encontrados. Entre otras cosas, empleaban la miel para tratar llagas, cortes, quemaduras; en cosmética y como alimento fortificante. También fabricaban cerveza a partir de la miel fermentada. Hasta el siglo XVI, que apareció el azúcar de caña, fue el único edulcorante conocido.

Cuáles son las características de la miel
“La miel es un endulzante natural, está compuesta por entre el 75 y el 80 % de hidratos de carbono, principalmente fructuosa. Aporta algo menos de azúcares que el azúcar de mesa, un 83% contra un 99,9%. Contiene pequeñas cantidades de Vitamina C y del complejo B en su composición, lo mismo sucede con la presencia de minerales como magnesio, hierro, zinc”, reconoce la nutricionista y agrega que se destaca por la presencia de ciertas sustancias, como “ácidos orgánicos, sustancias fitoquímicas y enzimas que podrían tener algún efecto aun por demostrar científicamente”.

Hay tres conceptos que Chiormi remarca sobre la miel:

Los componentes no deben condicionar el consumo de miel. Se consume “porque me gusta, como endulzante, pero voy a ser consciente que no se debe abusar en el consumo”, resalta. Por ejemplo decido agregar 1 cucharadita de miel en el café, luego en la tostada, y le agrego miel a un postre o un yogur, de esta manera seguimos sumando azúcares en la dieta. No hay que olvidar que la miel es azúcar, y su consumo ya es alto en la mayoría de la población.

Es un producto muy elegido a nivel culinario, es muy dúctil por sus características, aporta más humedad y flexibilidad en las preparaciones. Es atractiva por una variedad de razones siendo “el flavor” la más significativa, además se utiliza en muchos casos para reemplazar el azúcar.
Algo muy importante es que no deben consumir miel los niños y niñas menores de 1 año porque podría contener esporas botulínicas, las cuales en el tracto gastrointestinal inmaduro del bebé se manifiestan como toxinas de esta enfermedad y puede llegar a ser potencialmente morta

La producción apícola en la Argentina
La Argentina se ubica entre los tres principales productores a nivel mundial, siendo el segundo exportador de miel con un volumen promedio superior a las 75.000 toneladas anuales, mientras el consumo interno es de alrededor de 6.000 toneladas promedio, señala el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria).

En nuestro país así como en otros, a la miel se la considera un producto de origen animal, esto es así porque las abejas utilizan entre otras cosas el néctar de las flores, ellas la combinan con sustancias y enzimas, reducen la humedad, la dejan madurar y la guardan en los paneles de su colmena, luego el apicultor recoge y extrae el producto final de diversas formas y lo acondiciona para su comercialización.

De este modo se denomina “Miel” o “Miel de abejas”, estando prohibido el uso de cualquier tipo de aditivo o sustancias químicas, dado que la miel no necesita conservantes.

“Una miel cristalizada es sinónimo de una miel pura”, resume el apicultor Leonardo Santamarina y comenta que un problema que se presenta son las condiciones de almacenamiento, como la exposición a altas temperaturas y por períodos prolongados de tiempo.

Todas las mieles naturales cristalizan totalmente, en menos o mayor tiempo, con tamaño grueso o fino de cristales. El hecho de que la miel cristalice totalmente en poco tiempo se justifica, ya que es una solución sobresaturada de azúcares.

Fuente: TN

   

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