Qué es el síndrome metabólico y cuáles son sus síntomas

NUTRICIÓN Por Rosario CALVO
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El síndrome metabólico, también bautizado inicialmente como ‘síndrome X’, es un conjunto de afecciones fisiopatológicas que se dan en un mismo individuo y aumenta considerablemente el riesgo a desarrollar enfermedades cardiovasculares como la diabetes tipo II o el hígado graso.

Hoy en día resulta imprescindible conocer cuáles son este conjunto de afecciones que lo caracterizan para que aquellos que lo sufren puedan adaptar la alimentación de forma multifactorial, es decir, teniendo en cuenta el conjunto sin aislar los marcadores individualmente.

¿Cuáles son los 4 factores de riesgo principales que lo caracterizan y coexisten en esta patología?

Resistencia a la insulina
Obesidad visceral
Dislipidemia
Hipertensión arterial
Además, como resultado de la coexistencia de los factores principales que ya hemos comentado, en los pacientes se observa una alta inflamación sistémica, impulsada principalmente por la liberación de citoquinas proinflamatorias por el tejido adiposo visceral.

La interacción de factores nutricionales, ambientales y genéticos incrementa su prevalencia, que es cada vez mayor en la población. Sin embargo, hay que destacar que factores como los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo acentúan notablemente la susceptibilidad genética y por lo tanto, es mayor el riesgo a desarrollarlo.

 
Criterios diagnósticos

Entre los diferentes criterios de diagnóstico, la Organización mundial de la salud (OMS) propuso en 1999 las siguientes pautas para detectarlo. La resistencia a la insulina es un parámetro imprescindible para su diagnóstico. Así, sería: 

Presencia de resistencia a la insulina o glucosa> 6,1 mmol / L (110 mg / dl), 2 h de glucosa> 7,8 mmol (140 mg / dl) (obligatorio) junto con dos o más de los siguientes:

Colesterol HDL <0,9 mmol / L (35 mg / dl) en hombres, <1,0 mmol / L (40 mg / dl) en mujeres.
Triglicéridos> 1,7 mmol / L (150 mg / dl).
Relación cintura / cadera> 0,9 (hombres) o> 0,85 (mujeres) o IMC> 30 kg / m2.
Presión arterial> 140/90 mmHg.
Entre los diversos marcadores señalados para su diagnóstico, la resistencia a la insulina y la obesidad visceral parecen ser los principales promotores de su desarrollo. Por lo que abordar hábitos de vida saludables y en concreto, adaptar la alimentación va a ser primordial para frenar su continuidad y conseguir evitar el desarrollo de patologías cardiovasculares o diabetes tipo II

Cómo mejorar y adaptar la alimentación al síndrome metabólico

Reducción del peso y grasa visceral.
Moderar los carbohidratos, especialmente los refinados.
Moderar la ingesta energética.
Consumir grasas saludables ricas en omega-3, como son los frutos secos, aguacate y pescados azules.
Alejarse del sedentarismo y realizar actividad física.
Descanso adecuado y de calidad.
Reducción de estrés.
Reducir hábitos tóxicos: consumo de alcohol y tabaco.

Fuente: ABC

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