Motivos por los que puedes tener mucha sed ¡más de lo normal!

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Ivana ALFARO
Mujer-bebiendo-agua

Es normal tener sed y querer tomar más agua de lo acostumbrado. Pero cuando se vuelve insaciable, lo más probable es que haya algún problema de salud sin entender. Es por ello que a continuación te decimos cuáles son los motivos detrás de esa sed excesiva, por lo que es recomendable acudir al médico para que realice un chequeo exhaustivo.

Motivos
Tener una sensación insaciable de sed es normal, siempre cuando el organismo pierda líquidos. Pero cuando el síntoma es recurrente, hay que evaluar si puede estar alertando de alguna de los siguientes condiciones.

Diabetes insípida. A pesar de su nombre, nada tiene que ver con la diabetes tipo I y II. Esta enfermedad se vincula con trastornos de la hormona antidiurética, vasopresina. Este problema ocasiona deseos frecuentes de orinar. Al eliminar líquido del cuerpo, incrementa la necesidad de recuperarlo. Es como una diabetes mellitus, que se genera un círculo vicioso y de no tratarse de forma correcta, puede llegar a causar graves problemas.

Diabetes mellitus. El tener mucha sed y ganas de orinar constantemente, puede ser una señal de alerta de diabetes, ya sea tipo I o II. La diabetes tipo I y II, tienen una acumulación de glucosa que obliga a los riñones a trabajar con más intensidad. La finalidad de esto es filtrar y absorber el exceso de azúcar en sangre. Si los riñones no se dan abasto, este exceso de azúcar pasa a la orina junto con el líquido extraído de los tejidos y puede llevar a una deshidratación. Al estar bebiendo más líquido para calmar la sed, el organismo producirá más orina. Entonces caerás en un círculo vicioso hasta lograr controlar los niveles de azúcar en sangre.

Spesis. La sepsis es la disfunción orgánica potencialmente mortal, como resultado de una respuesta inmune que no está regulado y puede ser provocada por una infección. Esto quiere decir, que es el resultado de un desequilibrio de la respuesta inmune por causa de una infección. Tiene varios síntomas y entre ellos la fiebre, lo que a su vez produce una deshidratación y mucha sed.

Hiperaldosteronismo primario. Es una enfermedad que causa algunos casos de hipertensión. Hay una hormona que es producida en la parte externa de la glándula suprarrenal, llamada corteza suprarrenal. Su función es que los riñones no tengan sodio y liberen potasio. Sin embargo, si tienes bajos los niveles de potasio en la sangre durante cierto período de tiempo, va a provocar que los riñones sean resistentes e insensibles a la hormona. Esto a su vez te obligará a orinar con mucha frecuencia y tener mucha sed.

Polidipsia psicogénica. Ciertos trastornos psiquiátricos, como la esquizofrenia pueden causar sed excesiva, cuando esto sucede, se conoce como polidipsia psicogénica. Aunque no se conoce con exactitud la razón de esta condición, lo que sí se sabe es que se caracteriza por una compulsión a beber grandes cantidades de agua. Pero si no se controla, puede llegar a desarrollar convulsiones o entrar en coma.
Insuficiencia cardíaca. La insuficiencia cardiaca es la incapacidad del músculo cardiaco de aportar volumen de sangre necesaria para poder abastecer las exigencias de todo el organismo. Todo ello puede producir mucha sed.

Deshidratación. La deshidratación es una de las principales razones por las que una persona puede tener mucha sed. Esto pasa cuando una persona suda en exceso y olvida ingerir líquidos. Al sudar de manera excesiva o padecer algunos síntomas como diarrea o vómito, el organismo pierde líquidos y esto puede ocasionar sed, se secan los labios y la boca, presencia de calambres y falta de energía. Cuando la deshidratación es severa, los síntomas se complican.

Insolación. La insolación ocurre si estás expuesto mucho tiempo al sol o has estado expuesto a un calor intenso a temperaturas que llegan a exceder los 30 °C o más. A pesar del calor, no sudas y tienes la piel deshidratada. Como consecuencia, tienes mucha sed y puedes percibir la boca seca y presentar otros síntomas como calambres, mareos, convulsiones, irritabilidad y pérdida del conocimiento.
 

 

 

 

 

 

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