‘Cheat meal’ o comidas trampa: ¿sirven para algo?

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Julia VOSCO
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La famosa comida trampa o más conocida como ‘cheat meal’ es una comida que ya nos predisponemos, de antemano, a no seguir la alimentación saludable que nos hemos planteado y que nos permite consumir aquellos alimentos que tenemos en nuestra mente como ‘malos’ o ‘prohibidos’. 

Son muchos los que comienzan una alimentación orientada a los objetivos concretos, ya sea pérdida de peso, aumento de masa muscular o simplemente quieres cuidar su salud y que, para ello, se someten a dietas estrictas donde esta comida trampa o ‘cheat meal’ se posiciona como una vía de escape para consumir aquello que más nos gusta, al menos una vez a la semana. Pero nada más lejos de la realidad ya que esto puede tener el efecto contrario e introducirnos en una mala relación con la alimentación. Hoy repasamos por qué.

¿Qué papel hace el ‘cheat meal’ en nuestra adherencia?

Aunque podamos pensar que es una manera de mantenernos motivados y adheridos a nuestro plan, no es una buena idea predisponer en nuestra cabeza ese día para tirar la casa por la ventana y restringirse el resto de la semana pensando que tenemos ese día o ‘comida libre’ en la que todo vale.

Al interiorizar alimentos ‘malos’ en nuestra mente, estamos generando un estrés y una sensación de estar a dieta, de tener que restringirse de ciertos alimentos para conseguir un objetivo concreto que, sin darnos cuenta, nos aleja de lo que sería una alimentación saludable con todo lo que ello conlleva.

Anticipar y planear con alevosía esta comida trampa, mientras nos ceñimos a su vez a una dieta muy restrictiva sin margen de error puede llevarnos a:

Exigencias exageradas en los objetivos que queremos alcanzar y, por tanto, llegar a frustrarnos si no conseguimos los resultados esperados.
Mala relación con la alimentación que incluso puede llevarnos a sufrir un trastorno de la alimentación.
Sufrir atracones el día de la comida trampa que a su vez pueden llevarnos a abandonar la dieta.
No conseguir los objetivos ya que ese desequilibrio en la ingesta energética puede llevarnos a que el resto de la semana, aunque sea restrictiva no sirva de nada.
Poca adherencia al plan, porque al final, lo que debemos buscar es encontrar ese punto de equilibrio entre consumir un alimento que te apetezca pero siempre dentro de un entorno y estilo de vida saludable. Te he de confesar que a mí no me gustan las prohibiciones.
No establecer hábitos saludables a largo plazo. Si buscamos metas a corto plazo, el recorrido será corto y siempre estaremos en esa eterna dieta que nunca termina, porque consigues ese objetivo, vuelves a comer sin piedad aquellas cosas que deberías considerar un capricho eventual) y pronto necesitas volver a la dieta. Un sinfín. 
Además, si estas comidas son muy pesadas y copiosas pueden aparecer problemas gastrointestinales y empachos.
Y, por supuesto, luego está la consiguiente culpabilidad y en ocasiones conductas compensatorias.

¿Entonces deberíamos hacer un ‘cheat meal’ semanal?

Más que un ‘cheat meal’, debemos fijar unas premisas básicas en nuestros hábitos. Comer saludablemente, siempre orientado a nuestros objetivos. Que no está reñido compaginar nuestros eventos sociales, comidas, cenas o determinados caprichos con seguir un estilo de vida saludable. 

Fijar en nuestra mente un día predeterminado para saltarse la dieta no es del todo saludable. Siempre será mejor permitirse de vez en cuando ese ‘pequeño placer’ y seguir adelante con nuestros objetivos, que deberían ser a medio o largo plazo, dejando que asiente bien en nuestra cabeza la educación nutricional.

Además, la alimentación no es solo nutrirse, también es parte del disfrute personal y, por ello, eso debería reflejarse en ella y no someterse a restricciones o comidas trampa.

¿Entonces cómo podemos mantenernos adheridos al plan y conseguir nuestros objetivos?

Mantener un contexto saludable orientado a los objetivos a medio o largo plazo.
No percibir los alimentos como ‘malos’ o ‘buenos’.
Seguir una alimentación saludable la mayoría del tiempo.
Adaptar la alimentación a tus gustos y disfrutar del proceso.
Porque una alimentación saludable no tiene trampas ni cartón, solo un poquito de motivación y un maravilloso regalo que es nuestra salud

Fuente: ABC

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