Ortorexia: ¿por qué comer sano puede derivar en un trastorno?

NUTRICIÓN Por Sara BLANC
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Comer sano siempre es una buena idea, no sólo para mantenerse en forma sino para llevar una vida saludable. Sin embargo, a veces resulta difícil por la gran variedad de productos ultraprocesados que se presentan durante el día y por la cantidad de publicidades que incitan a elegir comidas menos naturales.

Sin embargo, la comida saludable suma cada vez más adeptos e incluso los jóvenes son, en muchos casos, “abanderados” de todo aquello orgánico y natural. En algunos casos se intenta ingerir productos naturales o mínimamente procesados y dejar de lado los locales de comidas rápidas por un tema estético. En otros, es un estilo de vida. Pareciera una batalla entre lo que uno quiere consumir, lo que debe consumir y lo que se le presenta tanto en publicidades como en eventos a lo largo del día.

Aunque suene extraño, a partir de este movimiento que tiende a lo natural y menos procesado, aparecieron problemas de salud como la ortorexia u ortorexia nerviosa, un fenómeno en expansión que está generando preocupación en la comunidad científica.

¿Qué es la ortorexia? Para definirla etimológicamente se puede decir que el término ortorexia viene del griego orthos (correcto) y orexia (alimentación). El concepto lo dio a conocer el médico holístico Steven Bratman en 1997.

Se trata de un trastorno de la alimentación que se caracteriza por una obsesión a alimentos específicos o grupos completos de alimentos, que la persona que lo padece cree que son dañinos para su salud y que se manifiesta por su eliminación sistemática.

Los que padecen ortorexia pasan largas horas informándose sobre las propiedades o elaboración de los productos que van a consumir. De esta manera, van modificando su dieta; la ajustan a lo que creen que pueden comer y muchas veces dejan de lado y no reemplazan nutrientes indispensables para una vida sana.

A partir de que se padece este trastorno, con el correr del tiempo, cada vez se dejan de lado más productos alimenticios y las consecuencias se hacen evidentes, sobre todo a medida que transcurren los años.

Según la Asociación de Lucha contra la Bulimia y Anorexia (Aluba) por lo general, estos pacientes desarrollan sus propias reglas alimentarias, y experimentan conductas similares a las de personas anoréxicas y/o bulímicas, con la salvedad de que su preocupación se centra en la calidad de los alimentos, y los otros se fijan en la cantidad y calorías. Muchos de ellos sufren de “dudas” sobre sus propias reglas, lo cual les resulta torturante a la hora de las ingestas.

Los que sufren de ortorexia evitan ciertos alimentos, aquellos que contienen sustancias que piensan que son perjudiciales como grasas, productos animales, conservantes, y los que consideran “malos”. Comen exclusivamente aquellos libres de componentes transgénicos, sustancias artificiales, pesticidas o herbicidas, o sustancias que hayan sufrido alguna clase de modificación hecha por el hombre.

Una de los principales características de quienes sufren ortorexia es el aislamiento. Deciden simplemente dejar de ir a reuniones sociales, en parte porque no quieren comer algo que no sea chequeado por ellos mismos y también porque ya comienzan a recibir cuestionamientos de sus allegados por los hábitos alimenticios.

“La alimentación en el ser humano no es instintiva. No se trata de un alimento que colme una necesidad. La comida no es solamente un alimento, tiene varias funciones: hace lazo, crea comunidad, es un ritual, puede ser un gesto de amor”, dijo a Infobae la licenciada Paula Dabbah (MN 18481), psicoanalista del Sanatorio Modelo de Caseros. Y agregó: “por eso podemos, desde leer un menú y elegir por los nombres de los platos que entran por las palabras, hasta ver en los llamados trastornos alimenticios que alguien puede rechazar la comida, o puede darse atracones”.

Para Dabbah, cuando el mandato que se sigue es la delgadez, se puede ver claramente lo que está en juego. Pero, cuando el mandato es la salud, parecería más difícil de pesquisar que ese ideal también puede llevar a enfermar. “Cualquier obsesión termina siendo un problema porque el sujeto no puede no hacerlo, aun si es en pos de la salud. Es importante deslindar lo que puede estar ocultando una conducta tan rígida. Ser precavidos a la hora de hacer diagnósticos y dar lugar a lo que esa persona puede desplegar con su palabra”, señaló.

Entre las consecuencias de la ortorexia se encuentra un deterioro sustancial de la calidad de vida, riesgo de desnutrición, de anemia y de carencia de oligoelemento, osteoporosis y hasta síntomas depresivos y de ansiedad, entre muchos otros. Las mujeres que sufren ortorexia suelen dejar de menstruar, de ovular y por ende no logran quedar embarazadas. Y es allí donde muchas consultan al médico sin pensar que el problema está en la alimentación.

En este sentido, la doctora Marisa Geller (MN 90803), especialista en medicina reproductiva, directora médica de In Vitro Buenos Aires, explicó a Infobae que es necesario una buena alimentación para que exista un mínimo de tenor graso y así mantener la menstruación y, por ende, la ovulación.

“Cuando las pacientes empiezan a comer desbalanceado y no tienen un cierto tenor graso y los nutrientes que necesitan, el cuerpo solo empieza a no generar ovulación para que no haya embarazo. Una mujer que no puede sostenerse a sí misma, menos va a poder sostener un embarazo y gestar y por eso el organismo se defiende y no ovula para no embarazarse; y al no ovular, no menstrua”, dijo Geller.

Además aclaró que las pacientes que empiezan a tener trastornos del ciclo por problemas en la alimentación tal vez consultan porque no pueden menstruar pero el problema no es sólo ese sino que hay una alteración en la alimentación.

Sin embargo, destacó que la situación en estos casos se puede revertir. “Muchas veces dejan de menstruar y de ovular porque no tienen los nutrientes suficientes pero si hacen un buen tratamiento con una nutricionista y una psicóloga y logran modificar esta situación, como son cuestiones funcionales, no orgánicas es algo que se puede revertir. Con una buena alimentación y terapia pueden empezar a comer bien y, una vez que esto sucede, empiezan a menstruar y ovular y así logran embarazarse”, agregó.

La doctora Geller explicó que, en general, lo primero que se pierde son los ciclos menstruales y es lo último que vuelve. Si bien aclaró que se pueden hacer tratamientos para lograr un embarazo en estas circunstancias, no es lo aconsejable. “Es necesario tratar la patología de base para que no se siga después con un déficit nutricional y se lo pueda transmitir también al bebé y tener retardo de crecimiento, parto prematuro y otras patologías en el embarazo”, concluyó.

La evidencia científica señala, también, que la población femenina es más vulnerable a las secuelas físicas y psicológicas de la ortorexia. Por eso, las mujeres con este patrón de consumo requieren especial atención por parte de los profesionales sanitarios.

Fuente: infobae 

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