Por qué no consigues resultados aunque hagas mucho ejercicio

NOTICIAS DE INTERÉS Por Cristina MERCADO
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Entrenas, entrenas y entrenas. Te esfuerzas, trabajas duro, dedicas tu tiempo a ejercitar el cuerpo casi a diario pero no ves resultados estéticos. O al menos no los resultados que te fijaste el día que tomaste la decisión de hacer deporte. Y eso te desanima y te hace cuestionar si realmente sirve para algo. Es entonces cuando abandonas. Abandonas sin darte cuenta de que lo que de verdad importa no es que hayas conseguido el cuerpo con el que fantaseabas, sino que hayas reforzado tu salud.

Uno de los errores más frecuentes que se suelen cometer en este sentido y que lleva a abandonar el ejercicio es, tal como explica José Ruiz, entrenador personal y CEO de Malagaentrena.com, es la falta de estrategia y planificación en el entrenamiento.

«Cuando no sabemos si lo que estamos haciendo está adaptado a nuestro nivel y nos va a llevar a donde queremos ir, podemos frustrarnos con los resultados», explica. Por eso aconseja que, a la hora de practicar ejercicio no podemos fiarnos del primer video que encontremos en internet en el que se nos prometa conseguir un six pack en poco tiempo.

Otro aspecto que no se suele tener en cuenta es nuestra condición o estado físico actual, pues lo ideal es recibir asesoramiento para que un profesional pueda valorar qué es lo que más nos conviene. «No es igual un entrenamiento para una persona que lleva cinco años sin hacer nada que uno para alguien que se ha tomado unos meses de descanso por una lesión. Y también sería muy diferente un entreno para una persona que haya pasado los últimos 20 años sin moverse del sofá», argumenta.

También se suele dar poca importancia al ámbito de la nutrición que es, a su juicio, uno de los aspectos más relevantes para el rendimiento deportivo. «Algunas personas están convencidas de que deben pasar hambre para obtener resultados con sus entrenamientos. Pero eso es un gran error. De lo que se trata es de saber cuáles son los alimentos debemos escoger para tener sensación de saciedad y al mismo tiempo nutrirnos bien y conseguir el nivel de azúcar en sangre más estable posible de modo que podamos evolucionar físicamente sin pasar hambre», revela.

Otra cosa que sucede cuando pasamos hambre o cuando dejamos de nutrir correctamente al cuerpo es, según revela, que se pone en modo «supervivencia» y eso le lleva a protegerse acumulando grasa de forma preventiva y a dificultar la pérdida de peso, que precisamente lo que pretendíamos con ese comportamiento restrictivo. «El efecto rebote es casi inevitable en esos casos», revela.

Pero además el experto de Malagaentrena incide en la necesidad de comer de forma saludable y reducir (o incluso eliminar) los azúcares simples, los ultraprocesados y las grasas no saludables que deterioran el organismo sin que nos demos cuenta.

Hay que buscar el equilibrio
Nuestro cuerpo siempre busca la homeostasis (conjunto de fenómenos de autorregulación que conducen al mantenimiento de una relativa constancia en la composición y las propiedades del medio interno de un organismo), es decir, que busca el equilibrio. Cuando le sometemos a un entrenamiento en realidad le estamos dando un estímulo que lo que hace es estresarle, aunque con la intención de que después se recupere y mejore, según aclara el entrenador. Por eso cuando no tenemos una estrategia bien estructurada y le damos más o menos estímulos de los que necesita, sin planificar los descansos ni la nutrición, podemos empeorar en lugar de mejorar. «Cada persona es un mundo y un entrenamiento adecuado dependerá de su condición física, de su edad, de sus hábitos de vida, del nivel de estrés que tenga, de sus horas de sueño... Tengo claro, por ejemplo, que una persona que duerma menos de cinco horas al día difícilmente va a rendir en su entrenamiento», afirma.

Y a la hora de elegir la práctica deportiva más adecuada para cada persona también debemos guiarnos por la búsqueda del equilibrio entre cardio, fuerza y resistencia. «He visto a gente muy fuerte, con una masa muscular tremenda, que suben una escalera y se asfixia. Y también he visto el caso de otras personas que tiene una resistencia tremenda pero no puede levantar una garrafa de agua. Es cierto que los atletas profesionales o de élite (culturistas, corredores...) tienen unos objetivos concretos en este sentido, pero si lo que queremos es encontrarnos bien y sentirnos en forma debemos buscar el punto medio. «Lo ideal es sentirse capaz de correr, nadar, montar en bici y levantar pesas, cada cosa en su justa medida y adaptado a nuestras capacidades pues eso es lo que nos permitirá no solo sentirnos estéticamente bien, sino que además hará que nos encontremos bien de salud», destaca.

El objetivo ha de ser, por tanto, conseguir un equilibrio entre el entrenamiento y nuestro día a día y para eso se requiere una ayuda profesional que permita identificar los problemas de base para corregirlos y poder avanzar a partir de una estrategia sólida.

Fuente: abc.es

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