Los 6 consejos para mantener la diabetes bajo control en el verano

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Julia VOSCO
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Las personas con diabetes tipo 1 y tipo 2 suelen ser más susceptibles a las altas temperaturas a causa del mayor riesgo que tienen de deshidratarse y a las posibles alteraciones que pueden sufrir en sus nervios y vasos sanguíneos que impiden a las glándulas sudoríparas regular la temperatura corporal.

“No tomar suficientes líquidos puede elevar el azúcar en sangre y esto puede ocasionar que una persona orine más, lo cual causa deshidratación. Algunos medicamentos de uso común como los diuréticos también pueden causar deshidratación. Por ello es tan importante que ingieran mucha agua en este período”, aconseja la médica diabetóloga Susana Fuentes (M.N. 92.619).

Las temperaturas elevadas pueden cambiar la forma en la que se absorbe la insulina, por lo que la especialista aconseja medir los niveles de azúcar en sangre con más frecuencia y ajustar las dosis de insulina de acuerdo a los controles realizados.

Seis recomendaciones para controlar la diabetes en época de calor
Mantener la insulina a una temperatura entre 4 y 8 grados: la insulina en uso puede estar a temperatura ambiente, pero con cifras que superen los 30 grados conviene protegerla.

El calor puede dañar el monitor de azúcar en la sangre, la bomba de insulina y otros equipos para la diabetes. No hay que dejarlos en un automóvil caliente, alrededor de la pileta, a la luz directa del sol o en la playa. Lo mismo se aplica para los suministros como las tiras reactivas.
Evitar bebidas que contengan cafeína o una cantidad elevada de sodio para prevenir la deshidratación.
Recordar que los síntomas de un golpe de calor y los de una hipoglucemia pueden ser similares, por ello ante la duda controlar la glucemia.
Tener en cuenta que el tratamiento de la diabetes consta de dieta, ejercicio y medicamentos. Si los dos primeros parámetros cambian por estar de vacaciones también habrá que adaptar el tratamiento farmacológico.
Programar actividades al aire libre durante las horas del día que sean más frescas, por ejemplo, temprano por la mañana o en las últimas horas de la tarde.
“El calor produce vasodilatación en nuestro organismo, lo que incrementa la velocidad de absorción de insulina, pudiendo causar una hipoglucemia”, advierte Fuentes y agrega que no hay que olvidarse que en las personas con diabetes, tomar alcohol puede reducir o aumentar el nivel de azúcar en la sangre, afectar los medicamentos para la diabetes y posiblemente causar otros problemas.

Diferencia entre Diabetes tipo 1 y 2
“En la diabetes tipo 1, hay una ausencia casi total de insulina y hay que aplicársela a diario. En general aparece en la infancia y adolescencia y constituye el 10 por ciento de los casos. El otro 90 por ciento corresponde a la diabetes tipo 2, mayormente aparece entre los 30 y 40 años y necesitan medicarse con comprimidos y eventualmente con insulina. Cabe aclarar que cada vez es más frecuente en niños y adolescentes por los malos hábitos, que acompañan a una predisposición genética.”, señala la médica.

Tatiana Santana es asesora de imagen y tiene diabetes tipo 1, es decir que necesita aplicarse inyecciones de insulina a diario. “Mis cuidados están durante todo el año, pero en verano sí, son más extremos. No ando descalza, siempre ojotas o zuecos de goma que cubran los pies y sobre todo las plantas, para evitar heridas”.

Ella reconoce que la combinación de calor, caminatas y rutina laboral, hace que le baje el azúcar con más frecuencia que en invierno: “creo que porque gastas un poco más de calorías. Entonces tengo algún caramelo siempre a mano por las dudas”.

La piel y el verano en las personas con diabetes
Más del 30 por ciento de los pacientes diabéticos sufre en algún momento de su vida una afección en la piel por la enfermedad, advierten desde la Asociación Americana de Diabetes (ADA). Es algo que se puede intensificar con la llegada del verano y el contacto con el sol, la arena o el agua con químicos o salada que pueden resecar y dañar la piel.

“Yo uso una crema hidratante liviana, de secado rápido para proteger la piel, pero que no quede pesada y también me pongo protector solar en el rostro sobre todo”, cuenta Tatiana y agrega que prefiere la ropa liviana y estar en ambientes ventilados para evitar las sudoraciones y paspaduras en la piel.

Otra rutina que sumó para los veranos es ir al podólogo una vez al mes. “Siempre se me resecan los pies y es a lo que más atención le presto”, reconoce.

“La diabetes y la mala circulación arterial en los pies hacen imprescindible tratar los hongos de las uñas, ya que junto con ellos pueden introducirse infecciones potencialmente graves”, revela Andrés Politi (M.N. 73.970), dermatólogo y miembro titular de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD).

El médico sugiere hacerse baños con agua caliente y luego fría, porque eso activa la circulación de los pies y los mantiene tibios, lo que evita que se generen quiebres en la piel que promuevan la aparición de hongos e infecciones.

Fuente: TN

   

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