Chau al cigarrillo, al alcohol y al sobrepeso: las claves para superar un “ataque al hígado”

NUTRICIÓN Por Sara BLANC
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Cuando la gente dice “tengo una patada al hígado”, en general, no se trata de eso. El dolor de cabeza suele darse por otras causas: bebidas alcohólicas aún en poca cantidad, alimentos, salsa de soja, chocolate y quesos, por ejemplo. Y las molestias digestivas suelen ser producto del consumo de frituras, dificultad en la digestión de algunos alimentos debido a carnes grasosas, masa cruda, legumbres y, en menor frecuencia, problemas de la vesícula.

“El llamado ‘ataque o patada al hígado’, al que suelo denominar como indigestión o transgresión alimentaria, se caracteriza por una sensación de malestar: vómitos, somnolencia, diarrea, náuseas. Por lo tanto, podemos decir que en realidad esta sintomatología está asociada al tubo digestivo y no al hígado”, aclara Fabio Nachman (M.N. 96.066), Presidente en Sociedad Argentina de Gastroenterología y Jefe del Servicio de Gastroenterología del Hospital Universitario Fundación Favaloro.

En criollo, estaríamos hablando de un “empacho”. De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, el empacho es definido como una “indigestión de la comida” y a su vez, el término indigestión es considerado como un “trastorno que por esta causa padece el organismo”, cuando existe un alimento o alguna substancia “que no se digiere o se digiere con dificultad”.

La dieta para curar el “empacho”
Siempre hay que consultar con un profesional de la nutrición sobre qué dieta seguir, y pedir consejo al médico sobre lo que debemos o no debemos comer. Por ejemplo, se aconseja que el paciente trate de evitar aquellos alimentos que le producen síntomas. Es conveniente que abandone el cigarrillo, evite el alcohol y reduzca el peso excesivo. También los estimulantes e irritantes: café, mate, gaseosas y chocolate.

Lo ideal es tener las comidas en horarios regulares, en un ambiente tranquilo y con una correcta masticación. Hacer comidas frecuentes y poco abundantes, evitar alimentos con grasas, fritos e hipertónicos, es decir muy dulces o muy salados. “Hay que evitar ingerir alimentos muy tarde, pero también hay que evitar acostarse inmediatamente después de comer”, aconseja Nachman.

La obesidad y el llevar una vida sedentaria afectan a la relajación de la pared muscular del abdomen, lo que puede ralentizar los movimientos intestinales y propiciar el estreñimiento, la hinchazón y pesadez.

“Dependiendo de las características de los síntomas, pueden utilizarse medicaciones que disminuyan la secreción de ácido del estómago o aceleren el vaciamiento del estómago. Si los síntomas se deben a una causa determinada, se realizará el tratamiento específico para la misma”, indica el especialista.

Si se presentan alguno de los síntomas de la lista siguiente, se recomienda consultar con el médico:

Indigestión que no había tenido nunca antes.
Vómitos persistentes inexplicables.
Vómito de sangre o heces negras.
Pérdida de peso involuntaria sin hacer dieta.
Dificultades o dolor al tragar.
Dolor en la boca del estómago que aparece con un esfuerzo.
Deterioro de la calidad de vida.

Fuente: TN

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