Operación bikini: verdades, mentiras y lo que nunca te han contado

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Julia VOSCO
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Podríamos comenzar este artículo con este dicho, demoledor, atribuido a Jerzy Gregorek: «Decisiones difíciles, vida fácil. Decisiones fáciles, vida difícil». Cuando algo nos urge, tendemos a querer ver resultados inmediatos, sin importar las consecuencias.

En los primeros compases de mayo entramos en uno de los hitos más importantes del año. Comienza la precuela del verano y nos acordamos de aquellos buenos propósitos que nos habíamos marcado para el comienzo del nuevo año, la mayoría relacionados con un cambio en el estilo de vida, en la salud y, por supuesto, en mejorar el aspecto físico. Caemos en la cuenta de que apenas hemos cumplido con nada de lo previsto (¡así es, ya estamos en mayo!). Entramos en pánico y queremos resultados ya, rápidos y a cualquier precio.

La industria lo sabe, va unos pasos por delante de nosotros y comienzan entonces los bombardeos publicitarios con cremas mágicas que quitan centímetros por arte de magia, pastillas que devoran la grasa, dietas sorprendentes, tratamientos milagro… todo ello promete dejarnos un cuerpazo de vértigo en un tiempo récord. Sin embargo, si esto fuera así de sencillo no existiría el sobrepeso ni la obesidad en el mundo, ¿no creéis? Está claro que algo falla… ¿ no os huele a chamusquina?

Como en cualquier campo, la clave está en tener la información adecuada sobre este tipo de procesos, a ser posible, de la mano de un profesional de la salud y de la nutrición. Entonces, ¿esto quiere decir que no es posible llegar mejor al verano? Todo lo contrario: se puede llegar en perfectas condiciones para las fechas estivales y no solo eso, sino que podemos ir más allá, aprovechando esta ventana de motivación para logar implantar nuevos hábitos que perduren para siempre.

Dentro del fenómeno operación bikini, podremos encontrar desde las cosas más descabelladas hasta las planificaciones que tienen sentido.

Cómo detectar los efectos negativos
La recomendación de los expertos es huir de cualquier tipo de método que requiera una inversión económica en productos prefabricados tales como barritas, batidos, sustitutos de comida de cualquier tipo o dietas restrictivas que tengan nombres como dieta de la piña, dieta de la alcachofa, dieta détox, etc. Para perder peso, no es necesario invertir en nada que esté fuera de tu mercado habitual. Y todos esos productos destinados a sustituir alimentos frescos y reales son ultraprocesados, no son sostenibles ni saludables y además son muy caros… Pensad que con esa inversión podríais planear unas muy buenas vacaciones o incluso recurrir a un profesional de la nutrición.

Es preciso recordar que perder peso de forma rápida, por ejemplo 10 kg en un mes, no es realista. Perderemos sobre todo agua y masa muscular y, en último lugar, grasa. Yo lo denomino desintegrarse, ya que además nos dará un aspecto flácido, blando, muy lejos de lo que desearíamos conseguir para llevar a cabo una buena operación bikini.

Además, una vez terminado ese proceso de pérdida de peso tan drástico, cuando volvamos a retomar la alimentación normal o habitual, recuperaremos todo ese peso perdido. En muchos casos, debido a la fuerte restricción que suponen esos métodos, la persona pueden incurrir en trastornos de la conducta alimenticia, donde les cuesta posteriormente controlar aquello que ingieren.

Cómo hacer una operación bikini saludable
Sin lugar a dudas, la mejor forma de comenzar es con un cambio en la alimentación combinado con ejercicio físico. Aún tenemos el suficiente tiempo para aplicar cambios significativos en el estilo de vida, para obtener muy buenos resultados en dos o tres meses.

No debemos basarnos en querer perder el peso de forma irreal o precipitada, sino en ir experimentado una pérdida de volumen progresiva, con una alimentación basada en alimentos de verdad y una mínima inversión económica. Ahora con la entrada del calorcito, nos apetecen cosas más fresquitas y es más sencillo programar una dieta ligera, lo cual nos ayudará en este proceso.

Por otro lado, con la ayuda de ejercicio físico, lograremos mantener o conservar la masa muscular, lo cual hará que tengamos un aspecto más atlético y fibrado, que de otra forma no sería posible conseguir. Con la llegada de temperaturas más suaves y templadas, tenemos menos pereza y es una oportunidad perfecta para aumentar así la actividad física, dando paseos a diario o haciendo cualquier tipo de actividad al aire libre. Este aspecto, además, va a favorecer que nos dé un poquito más de sol y así activar la producción de vitamina D.

Sin darnos cuenta de esta forma, además de estar mejorando de cara al verano haciendo una operación bikini fabulosa, estaremos cambiando hábitos que nos acompañarán, si queremos, para siempre.

Sobre la autora: Raquel Capel es dietista-nutricionista deportiva y clínica, responsable de Nutrición del equipo Vikika Team, además de entrenadora personal.

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