Recuperar el olfato es un ejercicio multisensorial

SALUD Por Maia CASERES
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Si se pierde parte de la sensibilidad del olfato debido a la edad, a las alergias o a algún virus, como sucedió sorpresivamente con el COVID-19, hay que tener en cuenta que la capacidad olfativa se puede recuperar. Lleva trabajo, paciencia y mucho “olfateo”. Puede tomar un poco de tiempo. Hay que practicar, pero no es algo difícil de hacer. La indicación es hacer este tipo de terapia cuando el olfato no se recupera dentro de las dos primeras semanas de su pérdida, es decir entre los diez a quince días.


Los avezados en el tema hablamos de entrenamiento porque son rutinas que deben hacerse todos los días. El objetivo es regenerar neuronas y, para lograrlo, hay que estimularlas.

Las alteraciones del olfato se pueden clasificar
Hay dos tipos de alteraciones:

Cuantitativas: la disminución del olfato se denomina hiposmia, y la ausencia de olfato, anosmia.
Cualitativas: llamadas disosmias, se desarrolla una distorsión en la percepción de los olores, sea ante la presencia de un estímulo olfatorio (parosmia) o en ausencia de este (fantosmia).
Existen numerosos test para medir la intensidad, la calidad y la percepción de los olores: olfatometrías subjetivas y objetivas; el test de Connecticut, el test de Identificación de Olores de la Universidad de Pensilvania (UPSIT; por sus siglas en inglés), el Sniffin´ Sticks Test (Burghardt®), el BAST-24, el electroolfatograma y los potenciales evocados olfatorios, entre otros.

Persevera y olerás
Claro que es frustrante hacer algo sin resultado inmediato, pero lo positivo es que las neuronas olfativas se pueden regenerar siempre que sean estimuladas y consolidadas. Como cuando aprendemos algo nuevo: lo que vale es la repetición.

Según Wilson & Stevenson (2003), el procesamiento olfativo depende en gran medida del aprendizaje y la memoria. En la exposición a mezclas de olores, se puede mejorar o disminuir la capacidad de discriminación. Por eso, las enfermedades que afectan a la memoria deterioran la capacidad de detectar la presencia y la intensidad de los olores.

Al comienzo del entrenamiento, la incapacidad de sentir olores no significa que las moléculas no estén activas. Sucede que la conexión olfato-cerebro debe rehabilitarse. Con insistencia, este camino puede volver a relacionarse. Por ejemplo, hay que empezar con un entrenamiento estructural.

Una herramienta útil es buscar recuerdos, asociar: ¿qué se viene a la mente si veo la foto de un limón? Esa conexión se llama multisensorial y es la forma en que podemos evocar aromas con sólo ver imágenes.

Se comprobó por ejemplo que determinadas melodías mejoran el sabor de las comidas, que colores se asocian con olores y las formas geométricas a sensaciones pungentes. Es decir el cerebro humano de alguna manera extrae propiedades abstractas de formas y sonidos. Esta forma es conocida como sinestesia (es una habilidad natural o forma de conectar de manera diferente a través de los sentidos). Este proceso se da normalmente en los individuos y puede ser estimulado por el medio o por el aprendizaje.

Consejos para poner a prueba el olfato
Entrenar dos veces al día (ideal mañana y noche).
Oler aceites esenciales en distintos órdenes, asociados de acuerdo a prescripciones.
No oler en exceso o durante demasiado tiempo (20 segundos a 1 minuto para cada olor es suficiente)

En reemplazo de las esencias, se pueden utilizar olores familiares como limón, café, flores y químicos como el humo, por ejemplo. También sugiero tomar nota y registrar con puntaje lo que se pudo sentir.

El entrenamiento olfativo multisensorial puede llevar como mínimo seis meses y como máximo dos años, depende de cada paciente. Vale la pena la paciencia para disfrutar de nuevo de aquellos alimentos que nos evocan buenos recuerdos y, por qué no, poder continuar creándolos.

Fuente: tn

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