Cómo Minecraft está ayudando a los chicos con autismo a hacer nuevos amigos

SER PADRES Por Gastón PEDRAZA
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La pandemia interrumpió muchas interacciones sociales para los estudiantes, pero el videojuego Minecraft está ayudando a unir a los chicos con autismo para construir una comunidad virtual y física. Desde hace algún tiempo en Minecraft existe un servidor llamado Autcraft, que está destinado de manera exclusiva a personas del espectro autista y sus familiares.

El objetivo de este servidor es crear un espacio seguro donde estos usuarios y sus círculos cercanos puedan jugar, divertirse y compartir experiencias, sin exponerse, por ejemplo, a comentarios desagradables tristemente habituales en internet.

“Es como un simulador, un medio digital a través del cual los chicos pueden realizar un proyecto colaborativo”, explica a Con Bienestar la Licenciada en Psicopedagogía Mariela Caputo. “Lo ideal sería que este mismo proyecto lo realicen en la vida real, es una instancia hasta terapéutica. Ensayan en este mundo virtual estrategias, toma de decisiones, cumplimientos de metas... es decir funciones ejecutivas que son parte del desarrollo de las habilidades sociales”.

Cómo nació la idea de este videojuego
El programa fue creado originalmente por la psicóloga australiana Raelene Dundon. La consultora de Autism Services of Saskatoon, Jessica Morrison, trabajó para que se realizara virtualmente.

“En este juego no pueden simplemente estar callados y construir. Tienen que colaborar para que el trabajo en equipo demuestre las habilidades. La comunicación sucede porque hay que ser creativos y escuchar a los demás”, reconoce Morrison. Hasta ahora, hay una respuesta positiva de los participantes del grupo. “Escuchar como se ayudan mutuamente a lidiar con las frustraciones, con el estrés, ver como se dan ánimo entre ellos... creo que es realmente para destacar”, admite.

La relación de las personas con autismo y los videojuegos debería analizarse, según los expertos, en torno al grado: si jugar a videojuegos se convierte en el centro de la vida posiblemente se genere una relación problemática, ya que esa persona dejará de atender otros ámbitos de relación. Si el vínculo con los videojuegos se define en términos moderados, se convierte en un escenario seguro donde fomentar las relaciones sociales: virtuales o presenciales.

Lo interesante es que compartir una afición con otras personas, como los videojuegos, no sólo crea un escenario de interacción dentro de la propia partida, sino que se puede convertir en un tema de conversación perfecto entre amigos.

“Claro que en esta práctica deben tratarse de chicos con autismo, pero con rendimiento cognitivo alto”, aclara Caputo.

El avance de Minecraft
El servidor está creado por voluntarios, y adaptado completamente a la comunidad de usuarios con autismo. Una investigación desarrollada en la Universidad de California mostró que este servidor cumple dos funciones clave para los usuarios:

En primer lugar, crea un espacio propicio a mejorar la autorregulación en los usuarios, ofreciendo situaciones que fomentan la creatividad sin llegar a generar un entorno frustrante.
En segundo término, se brinda un lugar ideal de socialización, que introduce a los usuarios en redes de contacto interpersonal que abarcan el juego, pero que van más allá de él, habiendo creado grupos Autcraft en redes sociales y foros.
Morrison agrega que no solo las personas dentro del espectro autista son las que se benefician de aprender sobre el trabajo en equipo y el compromiso. “Cada niño y cada adulto deben aprender cómo ser un buen amigo, cómo escuchar, cómo tener esa conversación de ida y vuelta”, concluye.

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