Alcoholismo: cómo superar un trastorno que se sostiene y acentúa a través del tiempo

NOTICIAS DE INTERÉS Por Gina NAVARRO
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La Organización Mundial de la Salud define al alcohol “como una sustancia psicoactiva con propiedades causantes de dependencia, la que se ha utilizado en muchas culturas durante siglos”.

En la historia de la humanidad, se han empleado bebidas o brebajes a base de alcohol en diversas situaciones de la vida cotidiana y social. Antes de Cristo, algunas civilizaciones fabricaban bebidas con alcohol y la usaban como alimento y también en rituales religiosos para generar distintos estados de conciencia, costumbres que se mantuvieron a través del tiempo y se fueron acentuando y expandiendo.

Desde la hidromiel, las fermentadas (como el vino y la cerveza) hasta las destiladas (como el whisky y el coñac), las bebidas alcohólicas, con variaciones, nos acompañaron y continúan teniendo incidencia en nuestra vida. Sus características fueron cambiando, y su consumo se fue incrementando en edades cada vez más tempranas, todo lo que ha ido generando serios problemas individuales y sociales.

“Estamos viviendo tiempos difíciles, pero no, imposibles de pasar. La soledad no ayuda al alcohólico”, sostiene Alcohólicos Anónimos, a través de la licenciada Corina Carabajal, Custodia Clase A (profesional no alcohólica) y coordinadora de la sede argentina de esta comunidad internacional. Y agrega: “El alcohol es una droga depresora del sistema nervioso central, inhibe progresivamente las funciones cerebrales, afecta la capacidad de autocontrol y arrasa con todo lo que está alrededor, sobre todo a la familia”.

Por su parte, el psiquiatra y neurólogo Enrique de Rosa Alabaster (M.N. 63.406) describe cómo va afectando progresivamente el exceso del consumo de alcohol: “Podemos empezar por las afecciones a nivel del encéfalo: alteraciones en funciones de coordinación, tiempo de reacción, dislalias (el balbuceo típico de los alcohólicos es no solo por la dificultad cognitiva sino básicamente por problemas en la actividad motriz). Más adelante aparecen otras afectaciones motoras que no solamente son las de coordinación, que se exteriorizan de esta forma, pero es una afectación ligada a la dismetría, la dificultad de medir, por eso se habla habitualmente del aumento de la base de sustentación, agrandar la apertura de piernas sirve para tener una más amplia base de sustentación, para no caerse”.

De Rosa continúa: “La alteración de las funciones motoras sumada a la dismetría da una torpeza motora, ahí tenemos las caídas, una serie de comportamientos que se dan en marioneta. Más adelante cuestiones cerebrales que van a tener que ver con la habilidad emocional y, básicamente, esa sinceridad patológica del alcohólico”.

En algunos grupos etarios, la pandemia y su aislamiento obligatorio potenciaron la tendencia a consumir alcohol. Un trabajo de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), publicado en abril de este año, entre otros temas, analiza y da resultados sobre la experiencia en el consumo de alcohol y de otras sustancias durante el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO).

El análisis se realizó sobre dos grupos de personas (hombres y mujeres): de 35 a 59 años y de 18 a 34 años. El resultado arrojó que el consumo de alcohol en la población de adultos estuvo atravesado por sensaciones de “gratificación” que encubrían, especialmente en el caso de las mujeres, algunos malestares ligados al ASPO tales como extrañar, no poder salir o sentirse cansadas.

Estas mujeres destacaron que notaron un aumento notorio en la frecuencia de sus consumos de alcohol durante el primer período de la cuarentena, pero que cuando se dieron cuenta de que el tiempo de aislamiento se iba a prolongar, trabajaron para moderar la ingesta. Los dos momentos en los que se registró el incremento fueron el horario del almuerzo y al final del día, porque lo vincularon al placer y al ocio y las ayudaba a superar las angustias e incertidumbre del contexto y a cambiar el día. Los hombres declararon también consumir diariamente pero por diferentes motivos, “para tener algo distinto y/o premiarse”.

 

En cuanto al incremento del consumo femenino, Enrique de Rosa aporta que “si bien hubo siempre alcoholismo en mujeres y en hombres, existían diferencias hasta en el tipo de bebidas. Tradicionalmente todas las bebidas dulces están vinculadas a la preferencia femenina. Hoy hay un problema con el alcoholismo en las mujeres que porcentualmente debe ser superior al de los hombres y sí hay un incremento en la ausencia de ciertos frenos inhibitorios, también porque quizá es un hábito bastante nuevo. En general, las mujeres tienen menor resistencia al alcohol, es decir, alguna diferencia en cuanto a la metabolización de los alcoholes en sí mismos, pero la otra es que al actuar por conductas casi imitadas socialmente de los hombres terminan tomando en cantidades importantes”.

Según el trabajo realizado por Sedronar, durante el ASPO hubo también adultos que disminuyeron su consumo de alcohol porque se definieron como “consumidores solo en encuentros sociales”, y porque aunque las reuniones virtuales con amigos podían invitarlos a tomar fue en menores cantidades que en las presenciales.

Algo parecido ocurrió con los jóvenes de 18 a 34 años entre quienes se destaca un descenso marcado del consumo durante el aislamiento porque la ingesta de alcohol está vinculada a la sociabilidad y la ausencia de eventos y la imposibilidad de concurrir a espacios de esparcimiento con amigos. Este es un dato importante porque un trabajo realizado en 2019 por el Observatorio de Adicciones y Consumo Problemático de la Defensoría del Pueblo bonaerense, reveló que no solo mayor cantidad de jóvenes ingiere alcohol, sino que también se inicia a edades más tempranas (alrededor de los 12 años).

Cómo tratar esta adicción
La licenciada Carabajal sostiene que “el alcohol no discrimina a nadie. Ni a pobres ni a ricos. La problemática del consumo del alcohol es para que tomemos conciencia como sociedad que se está naturalizando ese consumo y muchas veces hacemos la mirada al costado”.

Y agrega: “Por eso es importante que la sociedad no vea al enfermo alcohólico como una población de descarte, es un enfermo que no tiene conciencia de su enfermedad hasta que la asume. Y hay que acompañarlo. Y la mejor manera de acompañarlo es estrechando esta orilla entre la comunidad de Alcohólicos Anónimos y el sujeto, lo cual no quiere decir que no acompañe un tratamiento psicológico o psiquiátrico”.

El tratamiento de esta adicción requiere abarcar dos aspectos fundamentales para la recuperación de la persona alcohólica, cualquiera sea su edad y condición.

“Se puede ayudar con el uso de la farmacología, un tratamiento de las lesiones y afectaciones que hace sobre el encéfalo y el cuerpo. Se pueden utilizar suplementos, sustancias estimulantes y protectores neuronales y otras que se emplean para tratar las adicciones a otro tipo de sustancias (opiáceos, heroínas). Hay que tratar la cirrosis hepática, aspecto central porque se acumulan cuerpos neutrogenados que a su vez, son neurotóxicos. La parte clínica es vital”, explica de Rosa.

El experto agrega: “Y luego es necesario el tratamiento no químico, no farmacológico, ligado a lo psicológico, comportamental de los hábitos, donde se trabaja también sobre la contención de la persona y su círculo. No sirve de mucho el trabajar sobre las causas que lo llevaron, aunque sí, en general, el tratamiento de las patologías del psicotrauma son esenciales”.

Alcohólicos Anónimos
Durante la cuarentena, esta organización tuvo que cerrar unos 700 grupos en los que en tiempos normales y en forma presencial, los participantes compartían sus experiencias en busca del estado de sobriedad y con el objetivo de ayudar a otros alcohólicos a superar su adicción. Las dificultades los obligaron a reinventar los vínculos y, cuenta Carabajal que han “hecho de la necesidad virtud, y es maravilloso estar en contacto con los compañeros de casi todos los rincones de nuestra nación, porque si a diario tenemos dificultades, en estas circunstancias, más”.

Los encuentros continúan y como sostienen, en esa comunidad están los que tocaron fondo y que luego de realizar un inventario moral nacen cada 24 horas, que son libres de disfrutar el sol en la cara, de mirar y sentir, de tener esperanzas, sueños, de abrazar a quienes aman, de reír, de abrazar con fuerza, dormir tranquilos, soñar, enamorase, vivir y vivir disfrutando de la libertad que permite la sobriedad.

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