Por qué siempre dejas para mañana lo que puedes hacer hoy

NOTICIAS DE INTERÉS Por Melissa González para ABC
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Por la calle del después se llega a la plaza del nunca», dice Luis Coloma, y no es de extrañar que esta sea una de las frases favoritas de Irene López Assor, psicóloga y autora de « 10 obstáculos que te impiden ser feliz». Ay, qué bien sienta, de vez en cuando, dejar para otro día lo que perfectamente podríamos hacer hoy. Pero cuando esto se toma por costumbre, la pereza empieza a ser un grave problema.

«Esa dejadez pasa factura emocional ya que crea un conflicto que llamamos procrastinación, o lo que más popularmente conocemos como 'dejar para mañana lo que puedes hacer hoy'», advierte la experta. Frases como «¡Uf, ya lo haré mañana que hoy estoy muy cansado», «Ay, qué pereza tengo, ya lo haré más tarde» son las que hacen que todo aquello que vamos dejando para «después», acaben por ser «nunca».

Causas
Dilatar una tarea en el tiempo es un comportamiento autolimitante que conduce no solo a la pérdida de tiempo sino también, tal como anuncia Irene López Assor, al aumento del estrés y a un bajo rendimiento académico y profesional: «El estrés que se está generando consigue una paralización conductual y baja la eficacia en nosotros. En realidad hay algo que nos paraliza y que nos está haciendo ser irresponsables con nosotros mismos», explica por lo que debemos identificar por qué postergamos una tarea ya que siempre hay una intencionalidad que te impide terminarla.

 Podría decirse que la procrastinación es un rasgo de falta de responsabilidad, tanto de nuestro tiempo como con aquellos objetivos que nos marcamos en la vida, comprometiéndonos con ellos, para tener una coherencia interna. Este concepto de coherencia interna, dice la psicóloga, que es el que suele fallar, refleja el sentido que realmente queremos darle a nuestra vida.

También cabe destacar que muchas veces la procrastinación viene dada por proponemos metas que son lo que los demás quieren de nosotros, y no lo que queremos realmente: «Al estar en incoherencia lo postergamos, lo dejamos de lado, y no lo hacemos», aclara, ya que la coherencia es la que hará realmente que alguien luche por sus objetivos.

«El estrés que se está generando consigue una paralización conductual y baja la eficacia en nosotros».Irene López Assor , Psicóloga
Por otro lado, Irene López Assor quiere señalar que no siempre hace falta tener una motivación para hacer las cosas: no es necesario estar motivado para hacer la comida; hay que hacerla por responsabilidad y la motivación o la ausencia de ella es la excusa perfecta para no hacer las cosas». Dejar de lado las ocupaciones básicas solo causará un conflicto interno de malestar y angustia.

Tipos de procrastinación
Pero no todos procrastinamos por la misma razón. Hay muchas diferencias que van a ser la causa de la procrastinación y, tal como dice Irene López Assor, existen diferentes tipos de procrastinadores:

- El perfeccionista. La psicóloga lo define como aquella persona que considera que la tarea que está aplazando no cumple sus expectativas personales. Es decir, como no salen las cosas como las deseas, las aplazas.

- El soñador. «Cuando divagamos nos quedamos en la ensoñación y somos poco realistas. Es muy típico ya que en lugar de esforzarse, estas personas prefieren soñar despiertas y no ponerse manos a la obra», comenta.

- El preocupado. El perfil que piensa que las cosas van a salir mal y para qué vamos a esforzarnos.

- El generador de crisis. Serían las personas que disfrutan de algún tipo de interacción social vinculada con el aplazamiento. «Por ejemplo, si unos amigos quieren quedar y les voy dando largas, eso genera tensión en el grupo y el procrastinador generador de crisis disfruta de manera inconsciente de ese aplazamiento porque está alimentando su ego: 'Sin mí no pueden quedar'», cuenta.

- El desafiante. Este perfil, según Irene López Assor, lo vemos mucho en niños: «Si el niño no hace la cama y los padres le dicen todo el día que tiene que hacerla, este contesta de malas maneras porque siente que el adulto está controlándole y nunca llegará a hacer la cama para no dar el poder a las figuras de autoridad».

- El ocupado. Lo solemos ver mucho en nuestra vida cotidiana. Son los que se ponen mucha tarea en su día a día pero no terminan nunca. Usan frases como: «Tengo mucho que hacer», pero realmente están en el caos y no en la estructura.

Combátelo
Indica la psicóloga que para empezar a atajar un problema, lo primero es ser honesto con uno mismo: «Si no te paras a pensar que es lo que realmente quieres y cuáles son tus miedos, no conseguirás avanzar nunca». Estos son algunos de sus consejos para dejar de procrastinar:

Su primer truco es planificar por la noche lo que se va a hacer al día siguiente. Algo tan simple como la planificación, y aunque no hace falta ser muy estricto, sí saber qué tareas básicas hay que hacer sí o sí. Es una obligación y, por lo tanto, no depende del estado emocional: «Dividir el día en tiempos para diferentes cosas incluido el vaguear, porque igual de importante es dedicarse tiempo a la nada. Se debe de intentar que esa estructura sea realista y los objetivos pequeños para no caer en la frustración».

«Para dejar la procrastinación hay que crear una estructura que sea realista y los objetivos pequeños para no caer en la frustración».Irene López Assor , Psicóloga
Por otro lado está el intentar que las tareas no impliquen más de 50 minutos, entre 20 y 50 minutos como máximo. «Cuando pase este tiempo, levantarse, dar una vuelta por la casa o por la oficina o ir al baño y desconectar entre 5 y 10 minutos antes de seguir. Una vez hecho el descanso, vuelve otros 50 minutos. El cerebro necesita un poquito de oxígeno y de descanso; si se sobrecarga de información y de exigencia tendremos el efecto contrario y procrastinaremos», manifiesta.

Intenta evitar las distracciones es otro consejo de la psicóloga, y dado que hay muchas personas dadas a los despistes es fundamental intentar hacer una tarea con el móvil bien lejos: «Las tentaciones de hoy en día con las redes sociales son el principal problema con la procrastinación. Es muy goloso saber lo que hacen los demás, y, sobre todo, para compararnos de manera negativa. Las redes son un escaparate falso», recuerda. Sería muy bueno mantener un horario para su uso o marcarse objetivos tales como «cuando termine de hacer x cosas, miraré Instagram».

«El refuerzo positivo, es de los mejores consejos que os puedo dar, y siempre lo aplico en consulta, premiarnos por haber llegado al objetivo, cosas simples y sencillas que refuercen positivamente que lo has logrado. Hacer una lista de cosas que nos gustan, pequeñas, como tomar un trozo de chocolate o grandes como ir al cine. El refuerzo tiene que ser inmediato, no lo podemos dejar pasar una semana, en el momento que hagas la tarea, prémiate», aconseja Irene López Assor.

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