Cómo preparar un tupper seguro para la oficina y no sufrir intoxicaciones

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El 'tupper' forma parte del día a día de muchas personas. Para comer en el trabajo, para preparar la merienda de los más pequeños de la casa... preparar comida con antelación, para después llevarla a otro lugar es de lo más común. Y cuando lo hacemos, no solo debemos tener en cuenta elegir unos platos saludables y nutritivos, sino también prepararlos para que no supongan ningún peligro.

Cuando hablamos de peligro, hablamos de seguridad alimentaria. Y para preparar comidas 'seguras', lo mejor es seguir unas pautas muy sencillas y básicas, pero que a veces damos por hecho. Desde el Instituto Silestone han creado una lista de consejos para poder preparar tuppers de la manera más óptima.

Para empezar, es importante una higiene básica a la hora de la manipulación de alimentos. Debemos lavarnos las manos antes, e utilizar siempre utensilios limpios. Asimismo, es importante no permitir que los alimentos entren en contacto con cualquier superficie que no haya sido previamente higienizada. «Debemos cambiar de utensilios para cada tipo de alimento; crudo y cocinado evitando así las contaminaciones cruzadas«, indican desde el Instituto.

El mejor 'tupper'
Según el tipo de 'tupper' por el que nos decantemos, debemos tener algunas cosas u otras en cuenta. Por ejemplo, si elegimos el de cristal, este es más higiénico, cómodo y fácil de limpiar, pero a la hora de transportarlo es más frágil y pesado. Con los de plástico, es más ligero, pero a la hora de limpiarlo es menos higiénico, pues es difícil retirar restos de aceite, grasas y salsas. En lo que concierne a la seguridad alimentaria, ambas opciones son válidas, pues ambos materiales son aptos para microondas, lugar en el probablemente calentemos este 'tupper'.

Un contenido de 'tupper' saludable
Para poder comer 'de tupper' pero no por ello comer peor, lo más importante es la planificación. «Es importante tener en cuenta las proporciones recomendadas para cada grupo de alimentos», dicen los expertos del Instituto Silestone. Lo ideal es preparar un tupper que contenga: verduras, proteínas, aceite de oliva, fruta y lácteos.
 

Si hablamos de platos que se deben conservar en frío, lo ideal es mantener la elaboración en un recipiente hermético en el frigorífico hasta que se salga de casa. Y, una vez se llegue al destino, refrigerarlo lo antes posible. Si no podemos hacer esto, dicen desde el Instituto que debemos «asegurarnos de que el acumulador de frío mantendrá una temperatura de refrigeración (de al menos, 5ºC) hasta su consumo». Sobre los platos calientes, nunca debemos introducirlos en este estado en la nevera. Una vez esté atemperado, hay que taparlo inmediatamente de manera hermética y guardar refrigerado.

Algo esencial, recuerdan desde el Instituto, es evitar las elaboraciones a base de huevo, especialmente si es crudo, como puede ser la mahonesa. «Es preferible preparar, por ejemplo, una ensaladilla y añadirle en el momento de consumo la mahonesa comercial», indican. Además, recomiendan optar siempre por productos estables e higienizados: por ejemplo, quesos curados frente a los frescos, postres o lácteos industriales frente a caseros, filete frente a tortilla, etc.

Por último, pero no por ello menos importantes, desde el Instituto dejan dos claves esenciales para evitar cualquier riesgo: en primer lugar nunca deberíamos consumir alimentos preparados con más de 48 horas de antelación. Por otro, no debemos reutilizar ni congelas las posibles sobras de elaboraciones que ya hemos sacado de casa en un 'tupper'.

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