Qué vincula a la falta del olfato con la pérdida del deseo sexual

SEXUALIDAD Por Carola LEVI
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El ser humano es olfatófilo, es decir que se excita con los olores corporales. Es una parafilia que consiste en la atracción o excitación sexual causada por olores que emanan del cuerpo humano, especialmente aquellos provenientes de las áreas sexuales o incluso las axilas. Por esto mismo, además, algunos especialistas no están de acuerdo con la depilación definitiva en la zona genital.

Antecedentes históricos
“Llego a París mañana en la noche. ¡No te bañes!”, así le decía en una nota en el siglo XVIII, Napoleón Bonaparte a su esposa Josefina de Beauharnais, con quien compartió uno de los amores más arrebatados de la historia. El curioso mensaje sugiere que el emperador francés encontraba excitantes los olores naturales de su mujer. Otro caso es el de Enrique III, del cual la leyenda cuenta que vivió toda la vida enamorado de María de Cleves debido a que constantemente olfateaba su ropa interior.

Se dice también que la reina Isabel, la Católica sólo se bañó dos veces en su vida: cuando nació y el día antes de su casamiento. Quién sabe hasta qué punto la costumbre o los gustos privados del rey Fernando la hicieron evitar el agua y el jabón.

Ellos no fueron las únicas personas dominadas por los olores y eso despertó un interés inusitado en la comunidad científica. El resultado de un primer ensayo sobre algunos insectos fue que existen hormonas llamadas feromonas, una sustancia que se capta a través del olfato, que despierta el deseo sexual. Sin embargo hoy, la evidencia de esta característica no puede ser respaldada por ninguna investigación clínica.


Para que el ser humano pueda detectar la presencia de feromonas, tal y como conocemos las de algunos animales, deben existir algunos receptores específicos ubicados en el interior de nuestras fosas nasales, en el denominado “órgano vomeronasal” y existen teorías diversas sobre su existencia o no. Se cree que pudieron desaparecer con la evolución y que el cuerpo puede desprender algunos químicos similares, pero no feromonas como tal.

Por otro lado, nuestros olores son símbolo de nuestra identidad y son propios de cada uno de nosotros, como si se tratara de huellas digitales. La percepción tiene conexión con la parte del cerebro en la que se procesa la sensación del placer. El lazo amoroso que surge entre dos personas tiene una explicación bioquímica y tal como lo explican investigaciones científicas. El olfato es señalado como el sentido más poderoso en cuanto a contacto sexual.

Con feromonas o no, la sexualidad es vital para la reproducción y se sustenta también en aportes sensoriales. La mala noticia es que la sensibilidad sensorial generalizada disminuye a medida que envejecemos.

Qué pasa con el coronavirus
La anosmia es uno de los síntomas más comunes entre los contagiados de coronavirus, un síntoma que suele perdurar varias semanas, incluso meses. En la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, hicieron un estudio publicado en The Journal of Sexual Medicine, donde constatan que la falta de olfato estaría relacionada de manera directa con la pérdida del deseo sexual.

Los investigadores examinaron a adultos mayores de 65 años, lo que significa que esta relación podría incrementarse al envejecer y podría ser menos evidente en los jóvenes. “El sentido del olfato tiene una fuerte conexión, que se ha conservado en la evolución, con el sistema límbico, que juega un papel crucial en el procesamiento de las emociones y la motivación sexual”, explican los autores del trabajo.

Los resultados de este estudio también determinaron que la falta de función olfativa se asocia con una menor motivación sexual, aunque eso sí, no disminuye el placer físico cuando se practica. Incluso, esta vinculación entre olfato y sexo apenas se notaría entre las personas más jóvenes.

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