Comidas laborales que arruinan tu dieta

DIETAS Por Julia VOSCO
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Aunque tu voluntad sea inquebrantable siempre aparecen compromisos a los que no se puede decir que no, las comidas con compañeros de trabajo o clientes pueden ser ineludibles a lo que se suma que igual tienes amigos de verdad a los que no ves desde hace más de un año gracias a los confinamientos y demás. Si quieres cuidar tus comidas es un hecho que va a tener obstáculos, no hay que ponerse en plan víctima y utilizarlo como excusa para abandonar. Con estos pequeños trucos quizás te resulte más sencillo manejar la situación a lo largo del año:

Lo perfecto es el mayor enemigo de lo bueno. Si para ti estar a dieta solo vale cuando se cumple al cien por cien te adelanto que es imposible, nadie tiene semejante control sobre su vida todos y cada uno de los días. Si no es por trabajo será el cumpleaños de un familiar, o que en el supermercado se había agotado ese alimento que necesitas o que un día pasas una gastroenteritis. Los imprevistos se llaman así porque ocurren sin que estén planificados. Asumirlo y no desesperarnos es también un buen entrenamiento emocional para cualquiera.
 
Ten siempre algunos comodines fáciles de llevar contigo. Barritas energéticas, los batidos de proteínas, los frutos secos y las piezas de fruta por dar algunas opciones, etc. En viajes de negocios, estas alternativas pueden ahorrarte alguna comida nada recomendable, esas paradas a comer algo en cualquier sitio que acaban siendo un picoteo nada saludable de un pincho que, encima, tampoco te ha emocionado mucho. En el caso de las barritas, ojo porque las hay muy poco saludables pese a que se llamen “bio” o pongan “sin azúcares añadidos”.

Pide fuera de carta. Esto no significa que preguntes si tienen percebes, es muy raro que en el restaurante donde comas no te puedan hacer u pescado a la plancha o hervido. Siempre va a ser menos apetecible que las recomendaciones del chef, pero si el producto es bueno tampoco vas a sufrir y será más saludable o, como mínimo, menos calórico. Si te sientes muy friki haciendo esto, siempre puedes recurrir a la mentira piadosa de decir que la noche anterior tuviste un corte de digestión o lo que sea.

Haz tu selección buscando la opción más saludable. Muchas veces cuando vemos que no hay escapatoria posible nos ‘entregamos’ y como nos estamos saltando la dieta, pues nos la saltamos del todo, esto incluye no solo los platos principales sino darnos una barra libre de vino, probar todos los entrantes y no perdernos el postre de la casa. Eso es un error. No es lo mismo desviarte un poco que tener un exceso calórico que duplique tu ingesta diaria normal. Si hay opciones de primeros o segundos, escoge en función a lo que se acerque más a la dieta que tú sigas y no lo que más te apetezca, evita el picoteo y deja el alcohol a un lado. Cuando lleguen los postres, ya sabes un café o un té.

No intentes compensar. Esto es muy típico y ocurre tanto con la comida como con el ejercicio. Que me he puesto como ‘el tenazas’ en la comida de trabajo, pues no ceno y mañana tres horas en la cinta elíptica. Este tipo de contramedidas solo vuelven loco a tu organismo. Tu objetivo ha de ser el de volver a tu día a día normal y ser constante con ella.

Y recuerda, si fuese fácil entonces lo haría todo el mundo. Que la fuerza te acompañe.

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