Cómo iniciarse en el BDSM, la práctica erótica que requiere el consentimiento explícito de sus participantes

SEXUALIDAD Por Amanda LÓPEZ
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Aunque el BDSM es un concepto que suele ser malinterpretado a menudo, las prácticas que engloba este acrónimo bajo su paraguas (Bondage-Disciplina-Dominación-Sumisión-SadoMasoquismo) han formado parte de la experiencia sexual humana a lo largo de los tiempos. Además, según se apunta desde el ámbito de la sexología, puede contribuir a mejorar las relaciones, ya que son actividades que se basan en la comunicación abierta y honesta entre los adultos participantes, estableciendo unos límites bien determinados que, en ningún caso, se pueden sobrepasar. De hecho, según explica la sexóloga, escritora y embajadora de LELO, Valèrie Tasso, estas prácticas eróticas, que pueden verse como «formas diferentes de vivir y entender la sexualidad», tienen en común algo muy concreto, que es el consentimiento explícito entre las partes que van a jugar. Todas ellas, sin embargo, han sido tabú durante mucho tiempo (es más, se las solía nombrar como 'minorías eróticas'), pero la influencia de fenómenos literarios como la trilogía '50 Sombras de Grey' (tan criticados como alabados) ha logrado dar visibilidad al BDSM y hacer entender, tal como precisa Tasso, que la sexualidad no es ‘una’, sino que es diversa y que no existen prácticas sexuales mejores o peores que otras. «Este hecho es muy importante porque permite acabar con ciertos prejuicios que giran alrededor de estas eróticas», apunta la sexóloga.

Para entender algunos de estos conceptos la experta hace una aproximación a cada una de las eróticas de modo que, según explica, el bondage «es la práctica mediante la cual se ata o inmoviliza a alguien y que suele tener muchos adeptos, siempre con su previo consentimiento». La dominación, por su parte, consiste en «someter y ser servido o servida por la persona sumisa». La sumisión, por tanto, hace referencia a la «obediencia al o a la dominante». En cuanto al sadismo, el masoquismo y la disciplina, son prácticas algo más complejas de explicar con una definición genérica, ya que cada una de ellas puede variar mucho en función de quien las lleve a cabo.

Cómo iniciarse en la práctica del BDSM
A la hora de conocer más sobre el BDSM Valèrie Tasso explica que una de las mejores fuentes para abordar este tema es consultar a un experto o una experta en sexología, puesto que de esta manera se podrá valorar con cada persona los aspectos que le llevan a interesarse por el BDSM como pueden ser las motivaciones, los deseos y, sobre todo, la escala de valores de cada uno… Sobre la información que puede encontrarse en internet o los foros o grupos de personas que aseguran practicar BDSM, la sexóloga invita a la precaución. En este sentido explica que el sentido común siempre será un gran aliado para darnos la voz de alarma en caso de que algún consejo no resulte sensato o fiable. «Y si tenemos dudas mientras buceamos en determinadas páginas especializadas, recomiendo que no se vaya a más. Repito: sensatez ante todo. Si algo nos chirría, es por algo», insiste.

 

En su guía 'Sexo kinky y BDSM para profanos' la experta asegura que no solo habla de sus propias experiencias sino que además aborda algunas de las cuestiones fundamentales de esta práctica sin emitir juicio moral y aportando referencias bibliográficas y plataformas online que aportan información fehaciente sobre estas eróticas.

Honestidad y sinceridad, clave en el BDSM
A la hora de abordar la conversación con la pareja sobre los juegos o prácticas sexuales que se desea probar la sexóloga recomienda que se haga siempre desde la sinceridad. En muchas ocasiones tenemos miedo a cómo se lo tomará nuestra pareja y eso es precisamente lo que nos lleva a no ser del todo sinceros. «Nos preocupa contarle nuestros deseos y fantasías pero, en el fondo, todo se resume a lo siguiente: tenemos un miedo atroz a ser juzgado», precisa Tasso. Sin embargo, tal como destaca, la comunicación es clave en cualquier aspecto de la pareja, y esto incluye sobre todo al sexo. «Cuando se abordan estos temas yo siempre planteo lo mismo: si no puedo ser sincera con la persona con la que comparto mi vida, sobre nuestra sexualidad, ¿qué hago con ella?», argumenta.

Eso sí, una vez que se ha llegado a un consenso sobre las prácticas eróticas que se desea probar es importante poner límites, pues, como indica Valèrie Tasso, debe quedar claro hasta dónde está dispuesta a llegar cada persona: «Quizás tú quieras probar determinado juego, pero tu pareja no. Hay que respetarla. Por ello, es interesante hacer juntos esa lista y llegar a un acuerdo sobre las cosas con las que ambos os sentís cómodos y tenéis ganas de probar, así como aquellas que no queréis experimentar. Poner límites sobre determinadas prácticas es eso: poner límites y no rebasarlas. Jamás».

Olvida los prejuicios
Cuando algo está rodeado de prejuicios y mitos resulta complicado que una persona rompa de golpe con esos tópicos. De hecho, tal como reconoce la experta, el BDSM está aún rodeado de muchos tabúes. En muchas ocasiones se debe a que algunas personas lo denominan, de forma errónea, ‘sadomasoquismo’, un término que relacionamos con los azotes, brutalidad, etc. Sin embargo, como aclara la sexóloga el BDSM, bien practicado, siguiendo el sentido común y estableciendo unos límites de antemano, se trata de un mundo interesante que nada tiene que ver con la violencia entendida como un acto en el que lo que buscamos es infligir dolor.

«A las personas que se escandalizan con estas eróticas, les diría que el BDSM, contrariamente a lo que piensan, puede llegar a ser la erótica más democrática que existe. Porque nadie hace nada que no quiera ya que todo es consensuado. Es la teatralización de las fantasías. No siempre se puede decir lo mismo del modelo convencional de sexualidad que nos han vendido. Y si no es consensuado, no es erótica ni es BDSM. Es simplemente abuso. Así de claro», concluye.

El BDS tiene su propio 'dress code'
La puesta en escena puede tener un papel fundamental, tanto en el BDSM como en cualquier otra relación sexual. La simple visión de una persona vestida de determinada manera puede excitarnos más que un beso o una caricia.

En el caso concreto del BDSM, la sexóloga destaca un 'dress code' en el que el cuero, el látex y el PVC son los protagonistas. «Se adaptan perfectamente al cuerpo y parecen una segunda piel, vistiendo ese desnudo y cargándolo de simbolismo», aclara. Así, tal como explica, es habitual que para entrar en ciertos clubes de BDSM sea obligatorio vestir este tipo de materiales, si bien es cierto que, poco a poco, este tipo de exigencias van siendo más permisivas. Lo cierto es que, aunque es lo habitual, no es en absoluto necesario cumplir con este dress code para disfrutar al máximo del BDSM.

Cuidado con las expectativas
En la era de la inmediatez la sexóloga recuerda que el sexo tiene sus tiempos y que el enemigo número uno del BDSM es la impaciencia. «Estas prácticas requieren tiempo, llegar a acuerdos, estableciendo límites, una palabra de seguridad, empezando con prácticas sencillas… En muchas ocasiones, las primeras experiencias pueden resultar un tanto frustrantes, precisamente por no haber llevado a cabo esos pasos previos. En otros, simplemente, no se llega a conectar con la otra persona», aclara. Por eso la experta aconseja darse tiempo para encontrar las personas adecuadas para llevar a cabo estas prácticas y para descartar las cosas que no se disfrutan, pues si se pretende tener una experiencia increíble la primera vez tal vez esas personas acaben frustrándose y aborreciendo esos juegos. «Lo más excitante de esas eróticas es que se cuecen a fuego lento», revela.

Fuente: abc

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