Esta es la relación entre la alimentación y la depresión

POR UNA VIDA MÁS SALUDABLE Por Mercedes ACOSTA
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Con los años ha surgido más evidencia de la importancia de la nutrición en relación con distintas enfermedades. Es por eso que sabemos que hay una relación clara entre la alimentación y la obesidad, diabetes, hipertensión y dislipemias. Sin embargo, nuestra alimentación también puede influir en nuestra salud mental, tanto de forma positiva como negativa.

Por toda la situación que estamos pasando ahora como consecuencia del coronavirus, ha habido un aumento importante en los casos de ansiedad y depresión. Si antes no prestamos mucha atención a nuestra salud mental, ahora ya no hay forma de escaparse. Desde el punto de vista nutricional, podemos tener en cuenta algunas recomendaciones para disminuir el riesgo de desarrollar depresión u otro trastorno mental.

 

En primer lugar, aún no se conoce con exactitud la causa de la depresión, pero se piensa que es debida a la interacción de factores genéticos y ambientales. En cuanto a su tratamiento, no podemos decir que una dieta puede curar la depresión, pero sí que es cierto que una alimentación inadecuada puede convertirse en un factor de riesgo de la depresión. Por lo tanto se recomienda seguir una alimentación saludable y equilibrada. 

A continuación te propongo algunas recomendaciones que podemos tener en cuenta a la hora de cuidar nuestra salud mental.

Seguir unos hábitos de estilo de vida saludable. El estilo de vida general que sigamos es importante en la prevención de depresión, así se ha visto que una dieta mediterránea, realizar ejercicio físico y tener unos horarios regulares pueden tener un efecto positivo en nuestra salud mental. Además, un descanso adecuado y suficiente también es importante para tener esa energía que necesitamos para el día a día.
 
Evitar los alimentos ricos en grasas saturadas o azúcar, como las carnes rojas, cereales refinados, bollería industrial… Estos alimentos pueden producir un mayor estado de inflamación que podría suponer un mayor riesgo para desarrollar la depresión. Además debemos tener en cuenta que tanto la producción de dopamina y oxitocina pueden generar una dependencia que nos haga entrar en un círculo en el que utilizamos la comida como compensatorio a un estado de ánimo bajo.

Incluir en nuestra dieta alimentos ricos en omega 3. Al contrario de las grasas saturadas y azúcares, el omega 3 tiene un efecto antiinflamatorio, por lo que sería interesante potenciar su consumo. Dentro de los alimentos con omega 3 incluimos el pescado azul (salmón, boquerones, sardinas, atún…), frutos secos, aceite de oliva y aguacate.

Aumentar el consumo de alimentos ricos en antioxidantes. Aunque no se conocen exactamente las causas de la depresión, diversos estudios han observado una relación entre el aumento del estrés oxidativo y la depresión. Para contrarrestar el estrés oxidativo, podemos incluir alimentos con cantidades interesantes de antioxidantes en nuestra alimentación. Dentro de estos alimentos se incluyen un montón de frutas y verduras, además de algunos frutos secos.

Tener en cuenta el triptófano. El triptófano es un aminoácido esencial que es importante para nuestro cerebro, ya que estimula la producción de la serotonina, conocida como la hormona de la felicidad. La serotonina nos da una sensación placentera de relajación y bienestar, por lo que alimentos con triptófano nos pueden servir de ayuda. El triptófano se encuentra sobre todo en alimentos proteicos, es decir, los lácteos, huevos, pescado, especialmente los azules  y carnes magras.

Recuerda que con la dieta no podemos evitar ni tratar de forma completa la depresión, pero sí que nos puede servir de ayuda para prevenir, mejorar y potenciar una pronta recuperación, siempre con la ayuda de profesionales de la psicología y psiquiatría que tantas veces están estigmatizados por nuestra sociedad. Reconocer y normalizar las enfermedades mentales es todavía una asignatura pendiente en nuestra sociedad.

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